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Pérez Galdós, 3
Madrid (Centro)
Chueca-G. Vía-Tribunal
91 522 20 61
15 - 25
El vistoso y coqueto restaurante Jhambala, de nueva apertura en Madrid y al alcance de cualquier bolsillo, ofrece una carta sencilla repleta de buenos sabores e inmersa en un multiespacio que permite deleitarse con una shisha o un fantástico cóctel además de disfrutar de su cocina. Dispone de un menú del día que cambia a diario -también para llevar- a 9,50 € (los sábados a 11 €) y su horario de apertura es de 11:00h. a 2:00h. (viernes y sábados hasta las 3:00h). Su cocina permanece abierta de 13:30h. a 16:00h. de martes a sábado (domigo y lunes no dan comidas a mediodía) y de 20:30h. a 00:00h. todos los días de la semana. Su comedor -para fumadores- admite 30 comensales.




3,9
Rayo: ¡Menuda sorpresa! Paseando con Ninillas por una de las zonas comerciales más atractivas de Madrid, entre las conocidas calles de Hortaleza y Fuencarral nos encontramos con un lugar que despertó nuestra atención, el nombre… los detalles del escaparate… las columnas… las plantas… muchos factores consiguieron que decidiésemos quedarnos a comer allí: en el Restaurante Jhambala. Probaríamos su menú del día -tan sólo 9 €-, que estaba ofertado en la misma puerta y echaríamos un vistazo a su interior, pues prometía… y si todo salía como esperábamos, avisaríamos a FlashBack para cenar allí mismo y añadirlo a nuestro blog de Cucharete.
Nos llama la atención su cubertería, alargada y muy estilizada. Los mantelitos individuales -aunque de papel- combinan con sus naranjas servilletas y mantienen una calidad aceptable que destaca cuando los comparamos con algunos “folios” que suelen poner en otros locales.
Llega rápidamente a la mesa uno de los primeros y… ¡Delicioso! Una Crema de zanahorias con virutas de foie. No dejéis de probarla porque realmente merece la pena, se agradece en un menú del día esa cremosidad gracias a la nata, ¡buenísima! La Ensalada de mozzarella, tomate y atún que os muestra Ninillas, correcta. Aliñada al gusto con un simpático juego de aceite y vinagre.

Como segundo, dejé la elección del pescado para Ninillas y opté por unas Costillas de cerdo guisadas con patatas, muy ricas también y en cantidad generosa. La salsa… ¡para mojar pan! Por 9 € es un menú sorprendente que se escapa del típico menú del día que ofertan locales vecinos. Además, ¡también te lo hacen para llevar!
Nos encantó el lugar y nos imaginábamos cómo sería por la noche, iluminado con los pequeños focos que veíamos en el suelo al pie de las coquetas columnas. Así que… reserva al canto, llamada a FlashBack y a la espera de probar su carta después de una larga tarde de compras.

¡Y así fue! No nos equivocamos… ¡El Jhambala es precioso de noche! ¡Cuánto disfruté realizando las fotografías! Click, click, click… ¡No me cansaba! A lo largo del artículo -tanto de mi sección como de la de mis compañeros cucharetes- veréis multitud de imágenes seductoras que invitan a probar el local. ¿Qué os parece la primera? ¿Cenamos hoy? ¿Comemos mañana?
Esbeltas columnas blancas iluminadas sutilmente desde el suelo dominan el espacio, protegiendo cuidadosamente una gran mesa antigua de madera que es cercada por impresionantes sillas de diferentes castas. Una majestuosa shisha preside la misma, apoyada por una simple pero sugerente vela.
El local, puede presumir orgulloso de regalar intimidad a cada uno de sus rincones gracias a sus devotas velas, y además… ¡todas lucen encendidas! El clima conseguido es de auténtico relax, por lo que no me extraña nada que espacios con cómodas jaimas como el que os muestra FlashBack estén todos los días ocupados.
El color de las paredes recorre la gama de los verdes, desde los más oscuros a los más claros, dejando como dominante el blanco, que es atenuado con los fascinantes trazos que dibujan las sombras de las palmeras iluminadas. Cada rincón brinda una vista diferente, más sugerente si cabe que la anterior.
La cristalería reluce impecable y refleja colores tan llamativos como el azul de la vela sobre la mesa de la fotografía. El ladrillo visto, las ramas secas, el piso de madera… consiguen un empaque que cautiva al comensal, permitiéndole disfrutar de cada segundo que dure su aventura gastronómica. A estas horas, los manteles individuales que protegían nuestra mesa a mediodía se cambian por bandas del mismo color, que en mi más modesta opinión, cambiaría por otras con colores menos intensos.
Los detalles, recorren cada esquina: encontramos diversos modelos de jaulas de antaño -en la imagen una de las más espectaculares, debido a la resolución de sus “barrotes”-, maletas con infinitas “horas de vuelo” -cuántas historias contarían de otorgarles el don de la voz-, presumidas shishas listas para entrar en acción… ¡Me gusta el Jhambala!
El olivo que preside la zona central del restaurante, flanqueado por dos palmeras “de luz”, es una de las imágenes sublimes del Jhambala. Disfrutar de esas vistas mientras cómodamente asentado se fuma una shisha de melón como la que veréis al final del artículo no tiene precio, para todo lo demás… Mastercard.
El multiespacio dispone de una sala -ideal para fiestas privadas- en el piso inferior que os muestra Ninillas, la iluminación corre a cargo de pequeños focos que varían lentamente su gama de colores, y de ese modo, el blanco autoritario de la misma se torna rojo, verde o azul. Puede contratarse un DJ que amenice el festejo, pues disponen de una mesa preparada para ello.



Y llegados a este punto… ¡Vamos con la cena! ¡Que con la hechicera decoración y las buenas sensaciones no se come! Aunque tampoco se engorda…
La carta no diferencia claramente entre entrantes y platos principales, por lo que invita a compartir la mayoría de las elecciones de los comensales. Aunque necesita madurar un poco -pues hablamos de un joven local de nueva apertura- posee platos que sorprenden por su elaboración y presentación, teniendo en cuenta la atractiva horquilla de precios en la que se mueve el local (15 € a 25 €) y la zona en la que se encuentra.
Hay que tener en cuenta que las cantidades son realmente generosas, por lo que en nuestro caso hubiese sido suficiente pedir dos entrantes y tres segundos para terminar completamente satisfechos -disminuyendo más todavía el importe de la factura-, el pedir tres y tres fue excesivo.
En la imagen, la Ensalada de espinacas, mango y pollo en tempura. ¡Enorme! ¡Y muy rica! Sencilla, pero muy bien aliñada para mi gusto.
Las Croquetas de jamón… ¡llevaban jamón! y ¡sabían a jamón! Estaban bien buenas, y aunque era un plato contundente no quedó ni una sola en el plato.
Uno de los platos que más nos gustó fue el de “las pirámides”: Bocaditos de polenta rellenos de pisto con fondue de queso. Estaban… ¡Cómo estaban! Me recordaban a la masa de las empanadas de millo de Galicia -sin los berberechos ni las xoubas, claro- No os los perdáis si decidís probar el Jhambala, merecen la pena.
¿Y que os podría decir del Escondido de ragú de setas? Pues que ya estáis tardando en ir a comprobar como sabe… Para mí, el plato estrella.
No puedo decir lo mismo del Pastel de carne hecho en barro. No estaba malo ni mucho menos, pero es una opción que considero sobra en la carta, excesivamente contundente. Un acertado tinto Exún Pasión no consiguió que terminásemos el plato.
Hasta el momento, estábamos encantados con la cena, pero todavía quedaban los postres -¡la guinda de la misma!- para emitir un veredicto.
La Sorpresa de chocolate -con su fresa- ¡Deliciosa! Soy chocolatero 100% y os garantizo que a los de mi paladar os va a encantar. Pero no tenía nada que envidiarle el favorito de FlashBack: Mousse de Maracuyá, que os aseguro que se hubiera pedido otro. ¡Cómo metía la cuchara!
La cena había resultado ser un éxito. Comimos muy bien y muy a gusto, por lo que no pudimos resistirnos a probar otro de los rincones del local, que como si de una señal se tratase quedó libre en ese mismo momento. Luz tenue, cojines, sensaciones… ¡a por la shisha! Nos decantamos por una suavecita sin alcohol (9 €) de melón, pero también las tenían de menta, fresa, vainilla, albaricoque, rosa, mango, regaliz, coco, manzana… -con alcohol a 13 €-
Allí nos dieron todas las horas que canta Sabina, y se estaba tan a gusto que pedimos unos cócteles como colofón final. Nono preparó magistralmente unas Caipiroskas de fresa que hicieron las delicias de dos cucharetes caipiriñescos de nacimiento.
Un restaurante que francamente recomiendo a todo el mundo, en el que su bajo coste permite llegar a la shisha, al cóctel y a lo que haga falta sin que la cartera se resienta de la jugada. ¡Volveré! ¡Y me pediré otra caipiroska!
FlashBack: Paseamos esta noche por el consagrado punto álgido de la moda innovadora en Madrid a lo largo de la calle Fuencarral cuando nos dejamos caer por una de sus perpendiculares que toma su nombre del genial novelista y dramaturgo español, entre otras muchas de sus dedicaciones, Benito Pérez Galdós.
No me atribuiré el mérito puesto que esta vez fueron Rayo y Ninillas quienes, aprovechando una mañana de compras por Madrid, han descubierto el Restaurante Jhambala, un establecimiento multiestancia donde poder dejarnos caer no sólo para comer o cenar sino para muchas otras opciones que ni se nos pasan por la imaginación. Si no nos los llegamos a creer, sigamos leyendo.
Creado en honor al símbolo de la riqueza y abundancia en el budismo tibetano y muy usado como amuleto en los confines del mundo, no nos podemos resistir a experimentar y a descubrir a nuestros lectores qué se esconde bajo la protección de una figura que, aunque no extremadamente conocida, cada día es más venerada por las cualidades de amparo en contra de la pobreza y a favor de la estabilidad financiera que se le atañen.
Como no podía ser de otra forma, la puesta en escena mezcla tradición asiática con toques de modernidad perfectamente casados en un espacio soberanamente amplio. Sorprende gratamente en la sala principal, la cual nos topamos al entrar, sus juegos de luces que permiten resaltar perfectamente los elementos naturales del local, así como conseguir unos fantásticos dibujos de sombras entrelazados en sus altos techos.
Se desprende, en cualquier caso, la prioridad prestada a la consecución de un entorno agradable al cliente más que a la saturación de mesas en el local, algo muy de agradecer.
Luces cálidas en el interior y más frías aunque llamativas en la entrada principal suponen un equilibrio decorativo muy conseguido, transgresor al mismo tiempo que apacible, donde columnas clásicas se entremezclan con una no despreciable vegetación en cualquiera de sus rincones y preciosas shishas, pipas de agua creadas para facilitar la tarea de fumar sustancias como hierbas frutales y tabaco principalmente, que ocupan lugares muy destacados.
Hablando sobre el mobiliario, llama nuestra atención como mesas y sillas de diseño contemporáneo ideadas para parejas y grupos de cuatro comparten su atmósfera con una asombrosa mesa central en madera, ideal para un grupo más numeroso, cuyas sillas no tienen nada que envidiar y le hacen a uno sentirse especial al sentarse sobre ellas, cómodas al mismo tiempo que elegantes.
Suelos de madera realmente cuidados, jaulas de aves en situaciones discretas de las paredes y lámparas indirectas son otros de los elementos que, junto con las variopintas columnas del local, desprenden un sentimiento acogedor y proporcionan intimidad.
Al fondo del local y en oposición directa a la entrada, se encuentran los aseos donde todos los comensales acaban deteniéndose a observar las maravillosas vistas que del salón principal se pueden apreciar desde su pequeño recibidor y en el que tampoco hay detalle sin descuidar como son sus lavabos realizados con diversos materiales muy bien escogidos que pretenden asignarles un aire tradicional y exótico.
Una vez salimos, como comento en el párrafo anterior, se nos brinda una panorámica de la sala y sus hermosos adornos se pueden vislumbrar desde un punto de vista bastante más original.

Claro que si lo anterior nos sigue pareciendo escaso, tan sólo debemos dirigir nuestra mirada hacia la derecha y allí, escondido al mismo tiempo que agasajado por ramas y velas, se encuentra el amuleto y símbolo del restaurante, Jhambala, digno de ser disfrutado por nuestros curiosos ojos.
Según comenta en su libro Lillian Too, conocido por su éxito de ventas mundial sobre el Feng Shui (técnica oriental encaminada a combinar los espacios y el tiempo en consonancia con la naturaleza para asegurar la armonía en las construcciones humanas), debe situarse bajo una cascada de agua de seis niveles que finalize sobre su cabeza con el fin de proporcionarnos abundancia y suerte. Aunque es de suponer que en su colocación actual no tiene tampoco nada que envidiar.
Si nos habíamos pensado que todo se quedaba en esta estancia inicial estamos equivocados. A mano derecha y, a continuación de la barra, disponemos de un saloncito ocupado por atractivas jaimas donde degustar cualquiera de las variedades de tés de la carta, relajarse con las diversas shishas de sabores afrutados que se ofrecen a cualquier hora del día o incluso cenar (sí, ciertamente se permite) acaba siendo un auténtico lujo.
Y, viendo pipas de fumar tan bellas como la de la siguiente fotografía, ¿podremos resistirnos a caer a su tentación? Pasemos a comenzar nuestra cena y lo comprobaremos posteriormente.
La carta nos ofrece una diversidad de platos que invitan, ante todo, a ser compartidos. Dividiéndose entre un par de ensaladas, una selección más amplia de tostas y platos más contundentes como entrantes o platos únicos entre los que destacan los escondidos de tres clases: ragú de setas, brandada de bacalao y cordero estofado.
En cuanto a vinos la selección es muy discreta pero encontramos un tinto tempranillo de Madrid, el Exún Pasión, cuya llamativa botella muestro más abajo, y que es una elección sencilla pero muy agraciada para nuestro paladar. Sin duda, una prueba de los buenos caldos que se pueden encontrar en nuestra comunidad.
Comenzamos acompañándolo con una Ensalada de espinacas, mango y pollo en tempura muy ligera de la que os hablan mis compañeros y con unos Bocaditos de polenta rellenos de pisto con fondue de queso, elaborados en forma de pirámide cuyas caras permiten saborear sus ingredientes principales y la mezcla con el pisto que encierra en el interior da lugar a una combinación que deja el listón muy alto a los que quedan por venir.
Nos atraen igualmente las Croquetas de jamón que, aunque con un nombre más sencillo, aparecen bien presentadas con una masa ligera al mismo tiempo que pueden presumir de poseer un sabor acorde a los ingredientes que se esperan de ellas.
Igualmente no queremos dejar de probar las tostas, en este caso la Tosta de foie de oca y cebolla caramelizada. Incluso para un no demasiado apasionado de las tostas como yo he de reconocer que la mezcla de sabores es bastante lograda.
Visto que las raciones son más que generosas, elegimos un par de platos principales únicamente para compartir de los que aconsejo no perderse bajo ninguna causa el Escondido de ragú de setas, llamado así por su presentación sobre una hoja crujiente y combinados con una salsa que les va como anillo al dedo. Muy recomendable y a un precio excelente (7,5 €).
Lo acompañamos con un Pastel de carne hecho al barro mucho más tradicional que, en el caso de ser pedido, sugerimos que sea igualmente para compartir puesto que nosotros no somos capaces de acabarlo.
Metidos ya en el dulce de los postres, de elaboración casera podemos optar por el Mousse de Maracuyá, mi preferido sin lugar a confusión. Acompañado de unas hojitas de menta y pequeñas rodajas de fresa, una delicia. Comparable a la Sorpresa de Chocolate, más del gusto de Rayo aunque, como dije antes, yo me quedo con el primero.
Ante la vicisitud de continuar nuestra jornada nocturna y sucumbir a la apasionante carta de shishas y tés, si algo nos hace decidirnos es la siguiente salita independiente al fondo del local y detrás de la escalera que conduce a la planta inferior utilizada para fiestas privadas o copas.
Supone para nuestra admiración, un enclave aparte del local sosegado, cuidado con muchísimo mimo y repleto de elementos que nos invitan a extender un poco más nuestra velada así que, ya convencidos, decidimos acceder a él y tomar sitio plácidamente.
¿El resultado? Aquí lo vemos. No se cual era la razón por la que desde el principio intuía que acabaríamos probando una de estas maravillosas pipas de agua, en este caso una Shisha de melón sin alcohol, ideal para después de una cena tan agradable.
Pensando que acabaríamos aquí ya, nos dimos cuenta que además se ofrecían una amplia gama de cócteles elaborados en el momento. Ya advertíamos en un comienzo que este iba a ser un local de muchísimas opciones. Y, ¿acaso no es muy sugerente una Caipiroska de fresa? Cierto, el mejor colofón tanto para nuestro caso como para disfrutarla a cualquier hora del día. Con una elaboración excelente y pequeños trozos de fresa natural compartiendo vaso con hielo y vodka. Una caipiriña rusa ¡excelente!
Si algo se puede decir del Restaurante Jhambala, es su gran apuesta por satisfacer al cliente en un entorno inigualable en el que nos sentiremos extraordinariamente cómodos a un precio más que asequible, apto para todas las carteras.
Agradecer sobre todo por ello, a su servicio compuesto por Nono, Dani, John, Alba y Patricia así como a Virginia al frente de todos ellos por su profesionalidad y atención demostrada con todos los clientes del establecimiento.
Ninillas: Fue la casualidad la que quiso que diéramos con él. Les cuento: Rayo y yo habíamos tenido una jornada maratoniana de tiendas, que no de compras, por Fuencarral. Se hizo la hora de comer, y claro, los estómagos empezaron a darnos toques de atención, decidimos que lo mejor era atenderlos y le dije a Rayo: “Vamos para Hortaleza que allí hay un bar muy apañadito donde se come bien”. Pudimos irnos por la calle anterior, o por la siguiente, pero no, nos fuimos por la Pérez Galdós. Y allí estaba: Restaurante Jhambala Coffe / Chillout. Nos llamaron la atención las maletas y cachimbas de las ventanas, vimos que tenían menú del día a 9 € y para qué seguir andando, nos metimos sin más.
Nos sentamos en una mesa para dos, vestidas con mantelitos individuales color verde limón y servilletas naranja, y rápidamente la camarera nos atendió. Nos dijo que tenían dos primeros y dos segundos para elegir, pero que si queríamos y trabajábamos por la zona podíamos llevarnos el menú. Como no era el caso, le dijimos que no, que comeríamos allí y que nos trajera uno de cada. Yo me quedé con la Ensalada de mozzarella, tomate y atún, estaba bien presentada, llevaba varios tipos de lechuga y el aliño le acompañaba. Vamos, que para un menú, desde luego era resultona.

De segundo, me agencié el pescado, en concreto se trataba de Merluza esponjosa con puré negro de patatas, la merluza ciertamente estaba esponjosa, y en cuanto al puré estaba muy cremoso.

De postre tenían dos tartas, melón y helado. Nos quedamos con las tartas: una de manzana y otra de arándanos. Desde luego, la presentación estaba muy currada, llevaban hasta lacasitos. No eran caseras, sino de un obrador cercano, pero la verdad es que estaban buenas.

Fui al baño, más que nada por curiosear, y la verdad es que aquello tenía buena pinta. La comida había estado bien, las camareras eran de estas chicas que se las ve superdispuestas y encima trabajan contentas… Teníamos que acudir por la noche porque el local prometía. Salimos a la calle y llamamos a FlashBack para decirle que no hiciera planes, porque esa noche había cenita en el Jhambala.
Y al caer la noche… allí estábamos de nuevo, sólo que ahora el equipo de Cucharete estaba completo. Pero si con la luz del día me gustó, de noche me encantó.
Nada más entrar sientes que ése es tu sitio, porque la sensación de bienestar te invade. Las columnas que salpican toda la sala dan un toque de distinción acompañadas por los verdes de las paredes del fondo.
El espacio se va dividiendo en 4 zonas diferentes pero totalmente integradas: la zona de sala propiamente dicha -con una capacidad para 30 comensales-, la de las jaimas -ideal para fumarte una shisha tranquilita y sin prisas-, una salita pequeña y muy acogedora con una cama balinesa y en la planta inferior un espacio destinado para fiestas privadas.
Todo el restaurante está salpicado por velas que ayudan a crear un ambiente íntimo y romántico, es el sitio perfecto para una cita, de no ser así, tampoco hay que preocuparse porque siempre que vayas en buena compañía podrás disfrutar de una buena charla amenizada con música chillout.
El diseño e interiorismo ha corrido a cargo del estudio Oslo4 y sólo por sentarse en el sillón de la salita y ver este rincón, merece la pena la visita. Han realizado un magnífico trabajo, con pocos elementos, pero muy bien escogidos. Desde aquí podréis ver el olivo que está plantado en el suelo del restaurante y por supuesto las sombras caprichosas que se dibujan en el techo gracias a la iluminación de las plantas.
Si bajáis a la planta inferior os encontraréis con un espacio diferente, aquí todo es blanco: suelo, paredes, sillones… y gracias a los focos de colores irán variando la estancia de verde a azul, pasando por un tono rosado. Esta sala se destina para fiestas o reuniones privadas, y cuenta con una mesa de mezclas por si se desease contratar un disc jockey.
Pero volvamos al asunto, pedimos nuestra mesa y nos preguntaron si deseábamos cenar en sala o en las jaimas. A mí lo de las jaimas me parece muy idílico, pero nada más, yo prefiero mesa y silla. Las mesas estaban vestidas con un mantel en banda y servilletas de los mismos tonos que al mediodía. Ambos eran de papel, aquí debo hacer un inciso y añadir que el mantel, pese a ser de papel, era súper absorbente. Y lo sé con conocimiento de causa, porque dado que tengo unas manos que a veces parecen pies, al final de la cena tiré todo el café sobre la mesa, pero todo, nada de un poquito, y oye… jamás vi un papel beber tal cantidad de líquido. La cubertería, era de Santa Clara, con una línea muy sencilla y elegante, acompañada por una cristalería y una vajilla que sin ser excepcionales no desmerecían el conjunto.
Nos sentamos y nos trajeron las cartas, tal vez debieron habérnosla cantado y punto, porque Rayo quemó parte de la suya con la vela, y es que a veces somos un poco desastres… Pero qué le vamos a hacer, menos mal que los camareros tenían un master por la Universidad de la Santa Paciencia, y lejos de ponernos mala cara nos trajeron otra y le quitaron hierro al asunto. Eché un vistazo a su oferta culinaria y la verdad es que no es de fácil ubicación, podríamos decir que es creativa, internacional… o simplemente que tienen un poquito de todo. No es una carta extensa, ni cuenta con una estructuración propiamente dicha, los platos van unos tras otros, pero no atienden a entrantes, segundos, carnes o pescados. Nos comentaron que llevaban poco tiempo abiertos y que en breve la ampliarían. De momento contaban con un par de ensaladas, 5 tipos de tostas, 3 platos llamados Escondidos -de setas, bacalao y cordero-, un carpaccio, lasaña… ya os digo, un poquito de todo.
Nosotros decidimos compartir, como casi siempre, aunque reconozco que algún plato era de difícil partición, y de hecho ellos nos indicaron los platos que no eran aptos para tal menester. Aún así, mal que bien, nosotros metimos el tenedor en todas las ollas, no sea que se nos escapase algún sabor. Y empezamos con la Ensalada de espinacas, mango y pollo en tempura. Estaba rica rica, el aliño no era fuerte, pero mezclaba bien. En cuanto a la cantidad, era generosa.
A continuación vinieron los Bocaditos de polenta rellenos de pisto con fondue de queso -mostrados por Rayo y FlashBack-, no os los podéis perder, son todo un acierto. Y aquí en primer plano las Croquetas de jamón, bien fritas, cremosas y con sabor a jamón, porque llevaban jamón.
Éste es el Pastel de carne hecho en barro, era una ración contundente y estaba bueno, pero no sé, no me pareció que pegara con el restaurante. Es como si estuviera fuera de lugar, aunque desde luego es un apreciación personal, porque nada puedo objetar, de hecho nos lo comimos casi todo.
En cambio el Escondido de ragú de setas -mostrado por Rayo y FlashBack-, me resultó todo un acierto, con un sabor y una presentación muy original. En la foto aparece la Tosta de foie de oca y cebolla caramelizada. También me gustó, sobre todo porque no era la típica tosta con los ingredientes de siempre.
Llegamos a los postres, obligados siempre, aunque no puedas más, como era el caso. Tenían 4, ni uno más ni uno menos, con precios entre los 3 € y 4 €. Preguntamos si eran caseros y nos dijeron que sólo el mousse lo hacían ellos, el resto eran de una pastelería cercana. Optamos por el Mousse de Maracuyá y por la Sorpresa de chocolate. Ambos estaban buenos, aunque yo me quedo con el mousse, por aquello de que no soy excesivamente golosa.
Tomamos café con leche, a 1.40 €, bueno, yo primero tiré el mío y tras traerme el segundo, me lo tomé. Merece la pena pedirlo, tiene mucha crema y el café está francamente bueno. Íbamos a pedir la cuenta, pero estábamos tan bien allí que decidimos hacer la jornada completa y nos fuimos hacia la salita donde había una cama balinesa a fumarnos una shisha.
Las shishas las tienen de varios sabores: manzana, fresa, menta, regaliz… Grandes y pequeñas, con y sin alcohol. Tanto si es grande como si es pequeña cuesta lo mismo, aunque por lo visto están mejor las pequeñas. Lo que varía el precio es elegirla con o sin alcohol -a 13 € y 9 € respectivamente-. Nosotros nos quedamos con una grande de melón y sin alcohol. Nos la fumamos tranquilamente y cuando nos la terminamos, como ganas de marcharnos no había, volvimos a pedir la carta de cócteles y tés. Los tés tenían muy buena pinta, sus precios variaban dependiendo de que fueran normales -1.20 €- o bien de frutas, de jazmín, vainilla, verde, rojo… que costaban 2.50 €. Finalmente nos decidimos por un cóctel, el mío sin alcohol - 5 €-, era un combinado especial, y estaba delicioso.
Por 36 €/persona, hicimos absolutamente todo lo que el local podía ofrecer: cenamos a 25 € por barba, tomamos café, fumamos una shisha y bebimos un cóctel. Salimos de allí bien comidos, bien bebidos y bien fumaos -esto es broma-. Lo que intento decir, es que a día de hoy son pocos los restaurantes que con una oferta tan diversificada ofrecen estos precios y en un entorno tan agradable. Es un establecimiento de reciente apertura y aún le quedan pequeños detalles que pulir, al servicio que no lo toquen por favor, porque tanto las chicas de la mañana como los chicos de la noche son un encanto, pero se ve que apunta maneras y sobre todo que le ponen ganas. Eso sí, acéptenme un consejo, de ir vayan ya, éste es de los que se ponen de moda en un abrir y cerrar de ojos y se hace imposible una reserva. Y si además van entre semana, como fue nuestro caso, podrán ir probando los diferentes espacios, lo que lo hace aún más atrayente.
Cucharete: Un acogedor restaurante que despierta sensaciones mientras juega con la luz y las sombras. Romántico, sencillo y majestuoso a la vez. ¡No te pierdas sus caipiroskas de fresa! Mi equipo cenó por 25 €/persona, con una botella de vino, 3 entrantes, 3 segundos y 2 postres. Después optó por fumar una shisha sin alcohol de 9 € y disfrutar de unos cócteles a 8 € (5 € sin alcohol).
Su decoración. Sus sombras. Su sala para fiestas privadas. Sus jaimas. La amable atención del servicio. Su menú del día. Su relación calidad-precio. Sus cócteles. Admiten cheques de comida.
La carta necesita madurar. Pequeñas pinceladas típicas en un local joven, que busca todavía detalles decorativos que complementen su personalidad.




3,9


Vaya sorpresón me llevé la otra noche “en blanco”… tras intentar buscar algo diferente acorde a lo que nos ofrecía el sábado… descubrimos este rinconcito que, aunque algo escondido en una calle que no llama demasiado la atención, nos sorprendió y enamoró… Musica muy agradable… mojito para mí, dos tés frios para ellas y para mi amigo gus, su inseparable ron… pedimos una shisha pequeña (de melón), que aunque al principio nos pareció una pasada que las tuvieran todas al mismo precio, nos sorprendió, ya que dura más o menos como una mediana, eso sí, fumando con tranquilidad que todo cuenta y la noche es muy larga… aunque de buena gana hubieramos esperado a que una de las camas quedara libre y quedarnos allí toda la noche…
Lástima… ya habíamos cenado hace rato, pero viendo vuestra crítica, creo que vale la pena probar uno de esos menús…
Saludos
La comida, correcta; las camareras, majísimas. De precio, genial. Volveré para cenar y ya os contaré que tal la carta, las sishas y los cocktels.
Un saludo
Me sorprenden muchísimo vuestros comentarios.
He seguido vuestros consejos 2 veces y 2 veces chasco, me ocurrió lo mismo con “El Original”.
Jhambala es sin duda uno de los peores restaurantes donde he comido, aunque es cierto que es precioso.
Os explico mi experiencia. Cené fatal aunque me lo pase genial, que conste.
No existe carta (son 2 folios grapados) y esta se compone aproximadamente de 15 platos, en la que no encontrareis ni un solo principal (pasta, carne ó pescado).
La “bodega”:3 tintos(todos de Madrid), 2 blancos y 2 Rosados, tienen menos variedad que en el chino de mi barrio.
Después de elegir varios platos nos informaron que para alguno, no tenían ingredientes (y eso que éramos de los primeros en cenar).
Todos eran para compartir, pues no existe ni uno principal, entonces empezaron los chascos:
-Ensalada de espinacas = bien
-Bocados de polenta (es una masa de maíz con pisto)=FATAL
-Pastel de Carne (puré de patatas MAGI con carne picada)=EL PEOR
-3 Tostas de jamón, foie, lomo= BIEN PERO CARAS (6€ cada una)PARA UN TROZO DE PAN CON JAMÓN
-Vino EXUN Passion= MAL MUY CARO(19€ para un vino joven de Madrid)
-Postres=FATAL(No les quedaba ni de chocolate ni de maracayá)
Luego pasamos a las camas balinesas, tomamos una shisha de menta y una copa, pero sorpresa en la segunda ronda se quedaron sin lima (caipirinha) y sin ron, nuevo desastre.
Como resumen os diré:
1/lo pase genial (entramos a las 22 y salimos a las 3 de la mañana),
2/la decoración es muy sugerente
3/nos trataron genial, incluso nos invitaron a una ronda por la falta de ingredientes.
4/cenamos FATAL
Por fin, tras dos intentos (cena del viernes y comida del sábado) había un hueco para la cena del sábado.
Quizá la carta no era muy extensa (supongo que será de esos sitios que la van cambiando), pero está claro que el que vaya a un sitio así buscando la consistencia de unas judias con panceta y un chuletón de buey con patatas fritas, se equivoca de lugar.
Ensalada de rúcula y frutos secos, totas de oca, croquetas (sorprendente, el camarero nos dijo que eran caseras y Oh!!! SORPRESA!!! lo eran de verdad…) y algo de cordero que estaba buenisimo, el vino, uno de Madrid entraba y sabía muy bien y no era nada cabezón, nada que ver con el típico vino de la casa (Don Simón embotellado) que dan en muchos sitios y de postre un pastel de chocolate líquido por dentro que estaba de muerte.
Pero nada, para acabar no pudo ser lo de las camas (todas ocupadas otra vez) habrá que volver a intentarlo, porque sin duda merece la pena guardar la tarjeta del local para repetir en otra ocasión…
hola ,he conocido este restaurante gracias a cucharete,el viernes noche nos decidimos a ir a jhambala.a nuestra llegada estaba el local lleno ,hasta arriba pero enseguida nos atendio un chico muy educado y simpatico que nos sento en nuestra mesa que estaba reservada. Con mucho protocolo nos tomo nota,esto me dice mucho de un restaurante que tengan una persona: azafato,host que a la vez servia en las mesas. la comida era excepcional no tardo en salir.es cierto que todavia no tienen una carta impresa pero segun los camareros de muy buena profesionalidad ya que se les veia en constante movimiento y haciendo de todo nos imformaron que llevan 5 meses abiertos y quedan cosas por atar ( ¿es normal no?).nos sentimos como en casa ya que no es un restaurante de lujo y tiene cualidades para serlo ,por sus profesionales y decoracion ;por eso volveremos .1 nos encanto la comida ,2 el trato fue inmejorable ,3 la imagen del local y del personal impoluta y 4 nos pillamos un buen puntillo con las shishas y los mojitos
gracias jhambala y a cucharete
No somos de Madrid pero vamos de vez en cuando, estamos hartos de los restaurantes típicos franquiciados, porque no dan más que comida prefabricada y ultimamente están subiendo de precio. Así que un día paseando por el centro, más bien recorriendo tiendas, pasamos por este bar,chulísimo por cierto, con mucho estilo. Nos decidimos a entrar y fué genial, el trato estupendo y la comida casera y bien de precio.Nos encantó y desde entonces vamos allí. Claro! que cuando vamos de fiestuqui por la night ni os cuento, una música que te pasas y superconfortable, te invita a pasar veladas inolvidables.LO RECOMENDAMOS.
Totalmente de acuerdo con chino, el sábado fuímos a cenar 24 personas y la comida tiene mucho que mejorar. Les faltan algunos platos de los que viene en la carta y la sorpresa de chocolate sólo llego para cuatro o cinco.
La decoración es excelente, y el trato bastante bueno, los camareros muy simpáticos aunque un poco descoordinados y el servicio un poco lento.
En resumen está bien para visitar una vez, pero no para repetir.
Fuimos el sábado a cenar a Jhambalá y simplemente me encantó el sitio, tanto la decoración como la comida, sin dejar de lado el precio que me pareció más que barato! eramos 8 y pagamos unos 18 euros por persona y eso que quedamos saciados, con dos botellas de vino y todo! es un restaurante muy coqueto y con mucho encanto y el servicio es estupendo, no les faltó detalle. En resumen: quedamos muy contentos y volveremos!!
Gracias a cucharete, todo hay que decirlo.
Os hice caso a vuestros comentarios y me decidi a conocer jhambala.esta en una calle que no llama mucho la atencion pero ya una vez pasas por delante no puedes evitar quedarte mirando y entrar.ese lugar tiene magia de verdad..pues entramos y nos atendio un camarero super agradable que por cierto tenia unos ojazos verdes impresionantes jeje..nos sentaron muy atentos rapidamente y nos trajeron la carta que para mi gusto es super original y muy elaborada.Me dijeron que todavia faltaban cosas por añadir.las ensaladas riquisimas los bocaditos de polenta buenisimos,las tostas de foie de oca con cebolla caramelizada estupendas..Por no hablar de los postres,que mouse de maracuyaa……mmmmm….y la bomba de chocolate exquisita.Despues nos pasaron a una cama y nos tomamos unos mojitos y unos caipiroskas de fresas que daban ganas de repetir,pero ya ibamos con el puntillo de los vinos..jeje.y nos fumamos una sisha de manzan con alcohol maravillosa.eL TRATO ESTUPENDO el local PRECIOSO.os lo recomiendo a todos.yo por lo menos volvere seguro.
hola antetodo ,ole por jhambala k restaurante ,k comida la cocina es riquisima ,recomiendo la ensalada de pollo y espinacas y juanmarquez te doy la razon hay magia y otra cosa el personal de sala parece un desfile de modelos jejee, tiene todo bueno el restaurante.
felicitaciones
HOLA QUE TAL¿’hoy jueves hemos estado en la vuelta al cole en jhambala.una fiesta que han echo que ha estado buenisima auque haya estado poca gente..unos camareros impresionantes como vosotros decis.hemos llegado y nos han atendido super bien.un camarero delgadito con unos ojazos muy simpatico,.y otro bajito cuadradito majisimo los dos muy chulos ..hemos cenado divinamene.y despues nos han pasado a una cama, como tardaron en atendernos nos hemos levantado y le hemos pedido en la barra a una chica morena guapisima que entendia mucho de sishas y de cockteles nos ha explicado como se hacian los tes frios que la verdad que estan causando furor…que maja de verdad..e incluso nos ha dado la direccion de un sitio donde vendian tabaco para sishas…la verdad que todo lo demas sobra…solo con el buen servicio que te dan TODOSSSSS dan ganas de volver y te da igual lo demas…en serio que os lo recomiendo….ES MAGICOOO…besos . ire todas las semanas seguro…. y si teneis pareja mejor que mejor para sorprender…….OS LO RECOMIENDO
Uffff, realmente todo lo que se ha dicho es cierto. Tiene una magia especial este local, hasta el nombre es mágico. Es agradable, coqueto, bonito, sorprendente, original, cómodo…. Tuve la oportunidad de comer (barato) y no entiendo la mala crítica que se ha hecho anteriormente (quizá debas repetir, Chino). Simplemente la comida es agradable a la vista y al paladar, con eso está todo dicho. Tambien es de agradecer que el trato sea bueno, por que te hace sentir como en tu casa. Yo por mi parte y por la de mi esposa, repetiré. Un saludo
Jhambala, sábado 27 de octubre, 10 de la noche.
Había hecho una reserva. LLegamos mi amiga y yo, hola tenemos una reserva, a qué nombre (un camarero muy joven y guapete), X, muy bien os podéis sentar en la esquina, que ya esta puesta la mesa (en la esquina del banco mullido que recorre toda la pared izquiera del local, un sitio que estaba bien, más apartado, con hueco para dejar las cosas y más cómodo). Local moderno y ecléctico sin llegar a ser vanguardista. Gente joven y mundana. Paredes verdes, muebles de madera, un compendio de estilos desordenados sabiamente estudiado. Poco espacio entre las mesas. Aforo a tres cuartos de ocupación, no demasiado ruido, música agradable y a buen volumen, se puede respirar, no mucha gente fuma…
Nos sentamos. Vemos la carta, que ni siquiera es carta, dos folios mal grapados. Empezamos a mirarla y llega otro camarero…¿Os han dicho que hay otra reserva a las 11:15? ¿Perdona…? Y me repite la pregunta…pues no, yo he reservado por teléfono, nadie me ha dicho nada y son las 10:15, así que comprenderás que a las 11:15 no vamos a acabar. Uy pues entonces, ¿os cambiáis de mesa? A esa otra de al lado (más estrecha, menos cómoda, menos íntima). Yo empezaba a notar que la vena gorda de la frente se me estaba hinchando. Tu compañero nos ha acomodado aquí ya, que era la mesa que estaba preparada…sí, pero tenemos una reserva para 10 y tenemos que juntar…me estaban entrando ganas de marcharme…dejémoslo estar, nos cambiamos. Pasan 10 minutos…Oye por favor, ¿nos puedes poner el servicio en la mesa y tomarnos nota…? Y al final vinieron…Copas de vino decentes, vajilla de loza blanca de corte zen, cubertería estilizada…lástima que los caminos de mesa sean de papel, como las servilletas…
¿Qué queréis beber? Pues vino (de lo que no puede llegar a denominarse carta de vinos porque son tres referencias de vinos de Madrid…amantes del vino, no esperéis goyerías en este local). Pido un vino joven que afortunadamente, nos gustó mucho. El camarero guapete que nos recibió al principio exhibe una técnica imposible de invención propia para descorchar la botella, hasta el punto que le sale volando el sacacorchos…mi amiga pega un respingo. Menos mal que de temperatura está bien…
Elección culinaria: Ensalada de espinacas con mango y pollo, muy buena; una lasagna de verduras con huevo poché, correcta; un ragout de setas, de sabor bueno pero le sobraba pasta brick, correcto. El postre lo mejor, el volcán de chocolate. Riquísimo.
El problema es que los tiempos muertos entre plato y plato han sido larguísimos, que nos quitan los cubiertos, nos traen el segundo y no podemos empezar porque no nos han repuesto el servicio, que la profesionalidad de todos esos camareros jóvenes y de buen ver brilla por su ausencia…al menos, tienen el detalle de invitarnos al postre.
Pasa la cena, nos marchamos (32€, barato según cómo se mire) y la mesa de 10 sigue sin ocupar…
Hola! Estuvimos en Jhambala hace unos fines de semana, y pudimos comprobar muchas de las cosas que aquí se han escrito. Es conveniente saber a la hora de hacer la reserva, que disponen de dos turnos para dar cenas, el primero a las 21.30 h. y el segundo que comienza a las 23.15 h. (eso es lo que me dicen cuando llamo para reservar). No es un local excesivamente grande y por lo tanto no dispone de muchas mesas, aunque sí tengo que decir que el local es verdaderamente bonito y acogedor. Para empezar, una vez que nos sentamos, (puntualmente a la hora en la que teniamos hecha la reserva en el primer turno, 21.30h.), tardaron muchísimo en atendernos y traernos la carta, (el local estaba prácticamente vacio, sólo había ocupadas dos mesas con gente tomando copas, ni siquiera estaban cenando). Cuando el camarero viene a traernos las cartas nos dice que hay un segundo turno de cenas a las 23.15 y nos viene a decir básicamente pero con otras palabras, claro, que nos demos vidilla en cenar que a las 23.15 h. la mesa tiene que estar libre para otras personas, a todo ésto ya eran casi las 21.50 h. y nosotros habiamos llegado a y media en punto. Debimos de ser un libro abierto con nuestras caras ya que el camarero se apresuró a decirnos que si queriamos nos reservaba una cama para pasar a tomarnos algo tranquilamente cuando terminásemos de cenar y así subsanar lo de las prisas. Total, nos decidimos rápidamente para pedir cuanto antes y no demorar demasiado. Ciertamente la comida estuvo bastante bien, pedimos la ensalada de rúcula, estaba bien, una tosta de foie y cebolla caramelizada, ¡de muerte!, y otra de setas que también estaba buena pero no superaba a la anterior, bocaditos de polenta, nos gustó bastante la mezcla de sabores, lasaña de verduras, pastel de carne y escondido de setas, todo estuvo bastante bueno y la verdad es que lo sirvieron bastante rápido. Luego pedimos los postres, tarta de manzana y dos volcanes de chocolate, nos traen casi inmediatamente la tarta de manzana y los volcanes de chocolate, casi 15 min. más tarde y habiendo visto que les habian servido el mismo postre a varias mesas que habian llegado bastante más tarde que nosotros. En fin, ya eran las 23.20h. terminamos de comer, pagamos la cuenta y preguntamos para pasar a las camas, nos dicen que pasemos a una que está libre, y cuando vamos a pasar, vemos que se está sentando gente, preguntamos y otro camarero nos dice que estaba reservada, que lo siente, que no hay ninguna libre ¿y la que supuestamente nos habian reservado a nosotros? ¿lo sabes tú? pues yo tampoco, total, nos dicen que esperemos que ya han pedido la cuenta de una de ellas y que se irán en breve. Pasamos y cuando nos van a tomar nota, (otra vez unos 15 min. después de sentarnos), pedimos una shisha que es lo suyo ¿no? y el camarero nos dice que les acaban de ordenar que no sirvan más shishas hasta dentro de un buen rato, porque por lo visto tardan mucho en prepararlas…. así que nos pedimos unas copas y nuestro gozo en un pozo. Total, la comida muy bien, pero el servicio……… deja mucho que desear, y no por el trato que sí tengo que decir que todos los camareros eran encantadores, sino por la escasez, se les veía totalmente desbordados, algo que no entiendo en absoluto ya que saben perfectamente de antemano cuantos comensales van a tener cada noche, y por lo tanto, los servicios que van a tener que dar. La verdad, no creo que volvamos, o por lo menos en fin de semana.
¡El equipo de cucharete ha vuelto al Jhambala! Nos tomamos una caipiroska de fresa cada uno, porque -todo hay que decirlo- nadie las prepara tan bien como Nono -aquella vez conquistó nuestro sentido del gusto-.
También hemos observado que las cartas ya lucen coquetas -y mejor estructuradas- la imagen del local como podéis observar en la foto -adios a los folios anteriores-.
Gracias al efecto de nuestro artículo y a vuestras opiniones, nos ha encantado encontrar detalles que echábamos de menos en nuestra primera visita -aquellos típicos de locales jóvenes-, como los nuevos cubremacetas que realzan las plantas del Jhambala. ¡Cada día está mejor el local!
Nos han expresado su intención de corregir los excesos de tiempo en la atención al comensal, de lo cual nos sentimos orgullosos y os agradecemos a todos por haberlo destacado en nuestro blog y al restaurante Jhambala por intentar agradarnos a todos día a día. Por ello, os animamos a seguir comentando todo aquello que os guste o no de los locales analizados en Cucharete. ¡Muchas gracias!
Llamé por teléfono por la mañana para reservar para la cena y me atendieron muy amablemente: aunque no tenían mesa a las nueve nos dieron para las once. Cuando pasamos por allí a las diez y media nuestra mesa ya estaba preparada. Nos colocaron junto a la escalera que baja al chill out frente a la barra. La mesa era de superficie irregular -lo que hizo que cayera alguna copa-, las sillas muy cómodas y el espacio suficiente. La mesa iluminada con dos velas, y decorada con caminos de mesa de papel verde y servilletas de papel naranja -aunque eran de papel, al menos tenían cierto gusto-, la cubertería, vajilla y cristalería muy bonitas.
El servicio de sala nos recibió muy bien, pero, cuando mis amigos notaron la inexperiencia, esta comenzó a acentuarse -gran parte de la culpa fue nuestra, seguro- y el camarero cometió algunos errores que con otros comensales no hubiera tenido y que la experiencia le corregirá -confio en ello por los guiños que me hizo-.
Cenamos bien, aunque tengo que deciro que la comida no es como vosotros nos la presntasteis aquí: Las raciones no son tan contndentes como parece, las croquetas deben haber perdido jamón, los bocaditos no son tan deliciosos -el pisto sí-, y de los postres ya no pudimos probar la crema de maracuyá aparte de que llegaron demasiado tarde, mezclados con algunas tazas de café -unos tomamos postre y café, y otros tomaron café y postre, por ese orden- dejando al camarero esta vez con los calzones bajados por no reconocer su error.
Hay que volver para probar las tostas, y los escondidos -el de cordero era estupendo-, las ensaladas también están muy bien, algún vino más - a ver si abren las puertas a otras denominaciones de origen-, y a quedarme con otra sensación porque el local lo merece.
Buenas!!
), pero de trato agradable.
Venimos de cenar de Jhambala, es Viernes y paso a comentar los puntos que, después de leer los anteriores comentarios, me han llamado al atención por no coincidentes. Para empezar, a nosotros no nos avisaron de que hubiera dos turnos de cena, ni el límite horario que teniamos. Los camareros, bien, se puede notar que no tienen 30 años de experiencia , pero nadie nace enseñado, así que imagino que con el tiempo, mejorarán (la inexperiencia, como la juventud, es un mal que se cura con el paso del tiempo
La carta es menos abundante de lo que esperaba, así que me decido por pedir lo que habia visto en las fotos de vuestro articulo: ensalada de espinacas-mango-pollo, croquetas de jamón y pastel de carne. Todo muy bueno, aunque no se parece en nada a las fotos. Por ejemplo, en la ensalada el pollo brillaba por su ausencia (era como buscar una aguja en un pajar), el pastel era el hermano pequeño del de la foto, y las croquetas (seis por ración) eran diminutas, y no he visto el jamón por más que lo he buscado, ni fisicamente ni en forma de sabor. Pero repito que estaba todo bueno (una cosa no quita la otra).
El tiempo de espera entre platos, inexistente, una cosa detrás de otra, sin pegas en ese aspecto.
De postre, la bomba de chocolate y tarta de queso. Perfecto, sin pegas.
Ah, para beber solo hemos pedido agua, tres botellas.
Cuando ya estábamos a punto de levantarnos para pagar e irnos, nos han ofrecido una cama par tomar algo. Un par de copas, un rato de charla y a pagar.
Total: 52 euros.
Yo fui ayer (Domingo) y por supuesto los mejores sitios ya estaban ocupados, mala suerte supongo.
El Té estaba excelente y te lo sirven en una tetera para que conserven el calor y te lo vayas administrando a tu gusto.
Lo que no me ha gustado tanto ha sido:
El sonido, los altavoces de la planta de arriba se acoplan con los graves, creo que necesitan algo de asesoramiento con los equipos de música.
El ruido, creo que poniendo unas cortinas y biombos el local quedaría mucho mas intimo y por supuesto se oirian menos las conversaciones de las otras salas desde el salón.
No pedimos la cachimba porque, sinceramente, nos dio asco que el camarero le diera caladas para avivar el carbón (independientemente de que luego pusiera boquilla), es el primer sitio que veo que lo hagan así y no creo que pida nunca jamas para fumar, al menos hasta que lo arreglen (con un abanico se aviva muy bien el carbon chicos)
Aun con estos fallitos al local se le nota el mimo con el que está montado.
La atención a medio día, estupenda. Estábamos tan contentos después de comer allí, con el trato de las camareras, la comida y todo, que decidimos volver por la noche con unos amigos. Y cuál fue nuestra sorpresa al comprobar que nada tenía que ver con el servicio al que nos habíamos acostumbrado. La noche y el día, nunca mejor dicho. La organización un desastre. Los platos tardaron en salir un milenio y además tienes que comer rápidito porque hay dos turnos de cenas. Un despropósito!! Menos mal que estaba rico; un consuelo. Los camareros nos atendieron regular. La carta de vinos es una - - - - - y la de comida un poco parca.
Eso sí, la decoración es muy chula.
Hola chicos;
Yo os puedo decir que soy un asiduo a jhambala, no falta en mi paladar mi carpaccio y mi botellita de vino de riscal rosado. Probé el marisco y realmente es fresco ,me regalaron la botella de lambrusco pero nada que ver con mi rosado favorito.
En cuanto al trato nunca me he quejado es buenísimo y hay que entender que los sábados están a tope, para algo tiene que servir la paciencia!
Claro que tienen dos turnos, por que apesar del poco tiempo que llevan abiertos han sido un boom en chueca,(donde meterian tanta gente si no?) mi turno fue a las 21:15 y el siguiente era a las 23:15 y siempre me lo recuerdan los camareros por respeto a las personas que vienen detrás, pero me da tiempo a cenar de sobra porque luego nos bajamos a la parte de abajo a tomar copas y cóckteles.
Os aseguro que yo seguiré yendo.
Felicidades a cucharete!!! ayer os vi en la tele, sois os mejores.
Una pasada
La verdad chicos, es una pasada, ya he ido a cenar un par de veces, probando cosas diferentes, esta última fue una cosa con cordero y no se qué… una delicia, si teneis la oportunidad de conseguir una reserva no dudeis en pedíroslo.
Luego como no, mojitos y shisha de melocotón, y nada de encenderla con abanico, ni nada de eso que he leído por ahí, el camarero (mu majo por cierto) utilizó otra manguera de esas, que luego quitó para ponernos la nuestra… se vé que saben rectificar en un tiempo record… Ah! la música sonaba de lujo… un nuevo record… je je
Lo dicho, si el trato y la comida es así por las noches, y por lo que comentáis el servicio durante el día es aún mejor, habrá que hacerse asiduo de este encanto de sitio…
FELICIDADES!!!
pues la verdad es que despues de las buenas criticas esperaba mucho mas. el sitio no estaba mal, pero desde luego les queda muchisimo por pulir, es decir, si lo qeu quieren es crear un sitio agradable y acogedor, les quedaredondear la jugada. no se puede tener la carta impresa en dos folios grapados, que no cueta nada tener una mas decente, ni tener manteles o servilletas de papel. la carta es bastante limitada, aceptable de sabor, pero nada del otro planeta,y lo mas acogedor del lugar es la zona chill out donde tomar algo mas despues de la cenita, eso no se lo quitamos, pero la zona de mesas, acogedora acogedora, tampoco es, la luz es muy importante para crear ese ambiente y me resulto bastante frio. sin embargo mucha razon tenias con el personal, ENCANTADORES. muy muy majos y agradables, eso no es tan facil de encontrar en madrid y es muy importante a la hora de hacer que la gente se sienta comoda alli.
Hola a todos!!
Antes de nada felicitaros por vuestra pagina, impresionante, cada vez mejor!
La verdad es que yo conocí este sitio por vosotros,( en septiembre más o menos)y no he dejado de ir desde entonces. Desde luego que al principio le fallaban “cositas” nada que no hayan mejorado, claro que todavía les falta algo, pero es un local joven y aprenden rápidamente. Decirle a yosoyesa que lo de las cartas lo aprendieron hace bastante tiempo porque hace como un mes que ya tienen las cartas impresas y muy bien impresas. Date una vuelta por allí, yosoyesa, que por lo visto hace tiempo que no vas, a lo mejor te sorprendes de lo que encuentras, eso sí yo resevaría porque eso también ha cambiado y están tan a tope de gente a la que no le importan lo manteles de papel (que parecen de tela de lo gruesos que son) que es imposible encontrar un sitio libre a partir del jueves.
Un saludo al personal porque es fantástico.
Deseo reservar para la cena de Navidad el día 24 de diciembre de este año, sin embargo el restaurante Jhambala no tienen una dirección electrónica donde poder hacer la reserva. Somos 9 personas que viajamos desde México, sólo estaremos en Madrid un par de días y nos encantaría cenar allí esa noche.
¿Me podrían ayudar a contactar al restaurante para hacer y confirmar que podremos cenar allí?
Gracias
Hola Gustavo,
debéis consultar la disponibilidad de esa fecha en el teléfono del restaurante: +34 91 522 20 61
Dicho y hecho! volvimos a Madrid y volvimos a Jhambala. Ya habíamos cenado alli pero esta vez fui con una amiga a tomarnos unos cócteles. Salimos con buen sabor de boca del lugar, tanto por los mojitos (etc) como por la cama berlinesa y el ambientillo del rincón en el que estabamos. La única pega la música, que ese ratito no cambieron de canción… pero pase porque se estaba muy agusto!Por cierto esa noche coincidimos con los chicos de cucharete, asi que un saludo y a seguir asi!
Hola!!!
Me pregunto si va a estar abierto el 24 de diciembre por la noche??? unas amigas y yo estamos en busca de un lugar donde pasar la noche del 24, saludos!!!
Fabiola
Hola Fabiola,
en el artículo Especial Cenas de Navidad informamos de que abrirán ese día si tienen un número considerable de reservas. Debes consultarlo por teléfono, llamando al propio restaurante.
Después de mucho buscar la verdad es que no encuentro nada parecido, han mejorado bastante, y se nota que la falta de esperiencia (en todos los sentidos) del principio ya ha quedado olvidada, el servicio estupendo, el ambiente una pasada, y la verdad se agradece un sitio con menus distintos a las lentejas con chorizo y calamares a la romana… y la sobremesa.. tumbadito, como tiene que ser… (la siesta pa otro día, aunque la verdad no me importaría porque te sientes como en casa)
SALUDOSSSSSSSSSSSS Y ENHORABUENAAAAAAAA
Mi experiencia no ha sido buena:
Llegamos pronto.
Entramos al local y esperamos en la puerta esperando a que alguien nos ubicara.
Como vimos que los camareros (aun pasando por nuestro lado) no nos preguntaban, nos acercamos a la barra.
Nos pidieron que esperaramos tomando un cocktel en una de las camas.
Todo sonaba bien si no fuera el ambiente que había.
Demasiado ruido, la gente de otras mesas gritaba, todo estaba lleno de humo y la música no propiciaba calma.
Pedí un cocktel: Caipiroska de fresa, me trageron uno normal. Me lo cambiaron.
Tras prepararnos la mesa, nos sentamos. Ya habíamos podido leer la carta, por lo que ya habíamos decidido nuestros platos, pero, nadie nos los preguntó.
A pesar de que habíamos llegado pronto (los primeros) veíamos como los comensales de otras mesas, ya habían pedido, mientras nosotros, con cara de tontos, decidimos marcharnos.
Cuando estabamos a punto de levantarnos, una voz pregunto: “¿Les han tomado nota?”.
Nos quedamos.
Nos trageron la ensalada sin haber traido el pan.
El cordero con orejones estaba frío. El pastel de carne en barro, demasiado caliente.
El postre, tarta de queso: casi congelada.
Pedimos la cuenta.
El cockel anunciado por 7€ en la carta aparecia con 8€ en el ticket, preguntamos y nos indicaron que la caipirosca al ser con fresa, era 1€ mas. En la carta no lo ponía por ningún sitio.
No reclamamos pero yo no repito.
Ayer noche de reyes cenamos en este restaurante. Y la palabra que describe nuestra cena fue decepción
Después de haber leído las opiniones, la verdad, me esperaba algo mas.
Para empezar la carta es mínima y además como reservamos en el segundo turno no tenían todos los platos.
Pedimos la ensalada que no se parece en nada a la de la fotografía, tenia dos trozos de pollo. Deben de coger la bolsa espinacas, la vuelcan y ponen el pollo encima, no estaba ni aliñada.
Un plato de quesos que vale 12 euros y tiene tres trozos de queso cortado en trocitos.
Como segundos mis amigos pidieron lasagna de verduras ya que pidieron bacalao pero no había.
Debería llamarse de otra manera pues eran laminas de verduras con tomate metido al horno, de lasagna no tenia nada
Yo pedí el ragú de setas y mi marido cordero, los dos platos eran idénticos, en una fuente de barro una lamina de pasta bri el mio con setas y el suyo con cordero.
Bueno, llegamos al postre, pedimos la sorpresa de chocolate y no les queda.
Pedimos tres tes, solo había dos mesas ocupadas pues tardan unos 15 minutos en traernos los tes después de pedírselo tres veces…!! Y son cinco camareros!!
Sorpresa, traen el te en una tetera muy mona pero de te moruno no tiene nada, es una bolsita de te!!! Otra decepción
Como estábamos solos ya en el restaurante preguntamos si podemos ir a las camas. Nos dicen que si, las camas están todas revueltas, la tela que las cubre y en vuestra foto están tan colocadas esta quitadas, arrugadas y dejando ver los colchones de abajo bastante sucios y descuidados. Pedimos tres mojitos y de nuevo tardan 20 minutos en traérnoslos. Nos piden disculpas eso si y afortunadamente estaba buenisimo, menos mal, lo único bueno en toda la noche.
Pedimos la cuenta, esperamos de nuevo mucho tiempo, nos dicen que podemos ir pagando porque el ticket tarda mucho en salir… esta bien, pago 115 euros, un precio exagerado para lo mal que hemos cenado. Cuando me dan el ticket y una vez en la calle al mirarlo comprobamos que nos han cobrado cosas de otra mesa. Volvemos al restaurante con bastante suerte pues ya estaban echando el cierre, efectivamente nos habían cobrado 13 euros de mas.
No vuelvo, no lo recomiendo y ademas este restaurante era la Dama Noire que ese si era un restaurante bonito. Lastima que lo hayan cerrado para abrir esto.
buanas:
la noche del domingo paseabamos por el centro mis amigos ,mi novio y yo.
pasamos por el restaurante ya que visite la pagina de cucharete y me parecio muy bonito.
Es exactamente igual que en la descripcion de la foto,velas,buen ambiente,shishas,y muy bonito.nos decidimos a entrar y cenar en jhambala,me parecio exquisito.Hay algunos platos que si se sirven muy calientes ,pero claro!, esta hecho al horno.nos
Nos encantaron esos escondidos de setas y cordero,ademas super divertidos ya que como eran iguales despues jugabamos a adivinar de que ingrediente era el que rotabamos y eso con las risas de los chupitos.enfin,al terminar la cena, nos invitaron a un chupito mas y decidimos de ir a las camas a tomarnos un cóctail: mojito y kaipiriña pedimos. no tengo palabras para describiros el sabor que tenian esos cóteles,las camas super bonitas llenas de almohadas balinesas e indues, eso si pobres camareros ,porque al descolocarse fácilmente se las dejamos,,,,,,,,,
volberemos el próximo finde
saludos cucharete y enhorabuena jhambala
Hola amigos
Estuve anoche en Jhambala y tenía ganas de compartir mis impresiones. Llevaba mucho tiempo deseando conocer este restaurante que tan maravillosamente describíais en vuestra web.
Incluso estuvimos a punto de organizar allí la cena de Navidad de la empresa.
Por fin fuimos anoche con dos amigos y he de reconocer que salí un poco decepcionada. El local y el ambiente maravillososo. La decoración muy cuidada. El trato de los camareros muy correcto.
Ahora bien, no me gustó nada que desde que llegáramos nos estuvieran recordando en varias ocasiones que había otro turno a las 11:00h. Nos sentimos presionados a cenar a toda prisa, aun cuando el servicio fue lentísimo. Tardaron mucho en servir y los tiempos entre plato y plato eran demasiado largos.
Las presentaciones de los platos, correctas. No así las cantidades que nos parecieron escasas. Nada que ver con las fotos de cucharete. Un ejemplo. Pedimos las croquetas y nos trajeron 6, sin decorar el plato, cuando en vuestra web se pueden contar 8 y plato decorado. Eso sí, el volcán de chocolate, delicioso. Los chicos se quedaron con hambre y eso que pedimos 6 platos para compartir. Quisimos repetir las pirámides con pisto y no quedaban más. ¿Y los del segundo turno no van a tener tampoco? Nos preguntamos…
Los camareros muy guapetes, muy atentos, pero un poco desastrosos. En la hora y media que estuvimos allí se cayeron tres veces platos y vasos. Al pedir la cuenta, descubrimos que nos cobraron de más.
La verdad es que no creo que volvamos. Y eso que el lugar es precioso.
Hola amigos. Estuvimos cenando 4 personas anoche sábado 26 de enero turno 9:30 y hago unos breves comentarios.
El lugar es muy bonito, muy agradable y muy original. Pero vaya, que el ibamos a cenar. Lo primero es la manduca y si además cumple otras cosas, pues mejor.
Casi ninguno de los platos valía mucho. Dificiles de compartir, escepto las croquetas. Pocos platos en la carta y no sabes cuales son primeros, cuales son segundos, etc. Las cantidades eran mínimas. Se ve que cuando vas a realizar el reportaje te ponen más. Los camareros eran muy agradables pero no parecían camareros. Se les caían los platos y si les preguntabas algo, no entendían muy bien y lo tenían que consultar a sus superiores y volver con la respuesta. Tardaban mucho en servir y además si añadías algo a lo que habías pedido o no les quedaba o decían que no te daría tiempo a comerlos porque después venía un segundo turno. Eso de los multiespacios es lo que tiene, que ni son restaurantes de verdad, ni chill out, ni lounges, ni discos, ni pub,ni leches. Aprendiz de mucho, sabio de nada. Eso si, muy bonito el local, precioso y ambiente agradable.
Los dos últimos comentarios pertenecen a la misma dirección IP, por lo que deben ser tomados como una sola opinión.
Nos encantó. Lo único que puedo decir es que había demasiado jaleo. Nosotros cenamos en una cama balinesa y teníamos algo más de intimidad. El camarero que nos atendió era majisimo. La carta no es extensa pero todo estaba muy rico y además ¡caliente!. Nos dejamos aconsejar por las recomendaciones del cucharete y acertamos. Destacaría lo barato que es. La música de ambiente genial. Un restaurante juvenil y desenfadado. Cenamos muy bien y estuvimos muy a gusto.
Hola,
nosotras desde que abrió hemos ido cinco veces. El trato es bueno. Hemos ido tanto a comer como a cenar, y excepto la camarera rubia de pelo corto que se le olvidan las cosas, hecho que se puede pasar en momentos de mucho trabajo; sin embargo, no lo puedo pasar cuando estoy esperando a que me traigas lo que he pedido y tu me insinúas que vayamos terminando… en fin, cuando tu hagas tu trabajo yo podré terminar de comer, digo yo.
En definitiva, nosotras vamos cuando no hay ganas de gastar mucho, porque la verdad es que es muy barato y se come bien. Es cierto que entre plato y plato te da tiempo a ir a Gran Vía y volver.
Siempre hemos considerado el Jhambala como un sitio muy agradable y con un trato amable, no obstante ya veis, un mal comentario o una mala cara y es lo que se nos queda grabado.
Nosotras somos buena gente y por una manzanita un poco rancia no vamos a decir que el resto de las manzanas están igual, todo lo contrario. De hecho, aquel “inconveniente” ocurrió la tercera vez que fuimos y hemos vuelto dos veces más.
Hola chicos! os he encontrado por casualidad ( y eso que os ví en la tv, pero no me acordaba del nombre) mientras buscaba un restaurante un poco distinto para darle una sorpresilla a mi marido en San Valentín; estoy casi decidida aunque me sorprenden que haya opiniones tan opuestas…te sirven rápido-son lentísimos/comida mala-comida buena/raciones enormes-raciones enanas..en fin que no sé si lanzarme y haceros caso solamente a cucharete que para eso sois los críticos, aunque no me gustaría llevarme una decepción ese día, por ser una sorpresa..en fin..
Un saludo y gracias por la web!!
Hola amigos de cucharete,
Estoy muy confundida por los comentarios negativos que leo con respecto a la gastronomia de este local (JHAMBALA) , quiero sorprender gratamente a mi novio por SAN VALENTIN, pero no quiero quedar mal. Por favor podeis orientarme un poco, recomendais un local ”*****” pero me parece que es muy pequeño y las mesas muy incómodas y con poca intimidad.
Un saludo.
Hola Zori,
nosotros contamos nuestra experiencia en el local tal cual, de la manera más honesta.
Sobre el resto de comentarios de la gente no podemos responsabilizarnos, ya que pueden ser de cuatro tipos:
- Gente con una experiencia similar a la nuestra.
- Gente con una experiencia contraria a la nuestra.
- Comentarios de la competencia o enemigos del local.
- Comentarios de los propietarios o amigos del local.
Vamos… como en cualquier otra Web, Blog o Red Social. Tan sólo podemos verificar nuestras opiniones, que son las que hemos vivido en nuestra cena.
Respecto a la alusión que haces a otro restaurante que hemos convertido en “*****” (en el que la horquilla de precios no es comparable al Jhambala), debes decidir por ti misma echando un vistazo a las fotografías del local, pues uno se hace una idea muy acertada de cómo es su comedor, tal y como la contamos.
Un saludo.
Es el sitio perfecto si lo que estas buscando es estropearle (por no decir otra cosa) la cena de cumpleaños a alguien.
Elegí Jhambala para celebrar un cumpleaños muy especial, y lo que encontré fue un servicio pésimo, un menu que bien se parecía mas a un sms que a una carta, un espacio pequeño, nada que ver con las fotos que han colgado en la web, ( por cierto felicidades al fotografo, ha conseguido que un espacio mínimo parezca un loft), y una comida que bien podría encuadrarse dentro de la “comida rápida”: le dieron vuelta y vuelta y al plato. Señores, que todo el pescado no es shushi.
Por no hablar de la mesa donde nos sentaron. Entre la vela, el cenicero, los platos, el abrigo en la silla, el bolso en el suelo, las demas mesas a dos centímetros, las conversaciones de los demás…..
Lo dicho, el sitio perfecto para estropearle la cena a alguien.
Como muy bien dice patricia, el sitio perfecto para lo imperfecto.
Mi experiencia con jhambala, deja mucho que desear, tanto en servicio como en comida…
Lo primero, me parece increible, que en ningún sitio, ni siquiera en su página web, digan que al mediodia sólo sirven menu, el cual, deja mucho que desear… Dos primeros y dos segundos, pero menuda combinación… Crema de zanahorias y espaguettis con mejillones de primero. Y de segundo.: lomo adobado con patatas y arroz con verduras.. Una combinación de platos un poco, bastante mala. Es obvio, que si pides espaguettis,no vas ha pedir arroz, por lo menos, yo no lo haria, por lo que ya estas o yo estuve condicionada a elegir .. Además, raciones mas bien pequeñas…
El postre…jajajaja, me da la risa las fotos que habeis puesto…. La bomba de chocolate rociada con sirope de fresa……tenia una presentación…estaba todo chafado, y por supuesto la fresa tan bonita que os pusieron a vosotros, en mi plato brillaba por su ausencia.
El servicio… impresentable. No concibo que tenga de tomarme una crema, con cuchillo y tenedor. Dos veces tuve que pedir una cuchara a la camarera, y eso que el local estaba practicamente vacio ( he de decir, que detras de la barra comiendo, se esta de p.m.)
El local… extremadamente pequeño, con la mesas muy pequeñas, demasiado pegadas al resto de comensales, y encima, en todo el local se puede fumar, por lo que al estar tan pegado, si no fumas, te tragas todo el humo del cigarrito del de al lado…
En fin, yo reserve, para sorprender a mi marido, pq la verdad, las fotos y la critica, me dejo sorprendida… y la sinceramente, la cague.
No entiendo que no tengan carta a la hora de comer, me senti indignada…
Ahhh y lo mejor. No creo que el cliente, tenga que pedir la botella de cava que se ofrece por san valentin, hasta en la propia web del restaurante lo ofrecen, y claro, si no lo pides de quedas sin cava…. Por que los camareros tienen “demasiado” trabajo como para estar pendientes…
Lo dicho, si quereis sorprender NEGATIVAMENTE a alguien, reservar en Jhambala….(mejor ir de cañas por el centro)
Genial mi cena en Jhambala, para mi presupuesto es un restaurante que me encanta (fui 2 veces y volveré)
Acabo de leer también el comentario de xenn y me ha hecho gracia, chica si quieres sorprender a tu marido ráscate un poco el bolsillo no? porque ir a un sitio de 15 euros a sorprenderlo en vez de a uno de 40 o más ya me dirás.
Creo que el postre de la fresa de los cucharetes es el de la carta, el que ponen de noche en las cenas, porque los postres del menú del dia que muestran no son esos, esos son de la carta por lo que veo, asi que no te han puesto ese fijo.
Pero lo que más gracia me hace es que hayas ido a un sitio a comer a la carta, solo te sirvan menú del día, y hagas un super comentario extenso sobre tu menú del dia de 9 euros ja ja ja ja ja.
Yo de menú al Jahmbala solo fui una vez y muy bien para sus 9 euros, a la carta para menos de 20 es un sitio genial, seguramente no tan bueno como los de 60 euros
Imagino q tambien te molestó que no tuviese aparcacoches.
He estado ya unas 4 o 5 veces en Jhambala y he de decir que creo que esta evolucionando …… a peor.
Hoy mismo he estado allí con dos amigos. Ayer reservé una cama para cenar a las 23.15. Entre plato y plato se han tirado como media hora, mi tosta se les ha olvidado (pese a haberselo repetido varias veces) y me la han traido al final del todo. He pedido una caipiroska y me han traido una caipiriña (no se si es que hoy era el dia mundial del alzehimer y querian hacerle un homenaje
). Queríamos una shisha y ha venido un camarero diciendo que no se servían hasta que terminase el turno de cenas (eran ya la 1 am) luego ha venido otro y ha dicho que ya las shishas solo se ponían por la tarde antes del primer turno de cena (yo creo que si llega a venir otro nos cuenta otra versión mas porque asi son en este sitio). Para rematar la faena nos han puesto la musica a un nivel que no se podía hablar (quizás dado que eran las 2.30 era su forma de decirnos que nos marchasemos pero creo que dejarnos sordos no era el mejor metodo
).
En fin, una cena extraña donde las haya. Seguramente repetiremos porque los cocktails (que por cierto yo el ultimo día que fui antes que este tenían una carta extensisima de cocktails y hoy nos los ha dicho el camarero de viva voz y solo eran 4
) son muy buenos y en las camas se esta de lujo pero el servicio, que eso si divertidos y graciosos lo son y mucho, tiene que mejorar bastante y el tema de que ya no pongan las shishas por la noche creo que también deberían plantearselo.
Un poco de cal y un poco de arena es la conclusión final de mi cena en este local..y antes de pasar a contarlo me gustaria decir respecto de un comentario anterior, que se puede seguir sorprendiendo a las personas sin hacerles regalos de miles de euros o llevarlos a cenar a un restaurante de 50 € el plato(eso es lo fácil)..primero pq hay personas que no pueden pagarlo y segundo pq lo bello es la intención; yo como soy de ese saco pues tb intenté sorprender a mi marido; me pareció muy mono en las fotos, muy asequible, el detalle del champán y sobre todo, las jaimas y las bebidas.
Todo empezó bien..el local es pequeño pero ya me lo imaginaba; la comida bastante buena aunque fría, el servicio bastante que desear, el champán lo tuve que pedir yo y me lo trajeron a la mesa envuelto para llevar, las jaimas se quedarán para otro día ya que estaban ocupadisimas y poco más que decir..
Un saludo.
Hola a todos,;
La verdad es que los comentarios de este restaurante siempre me sorprenden.
Yo soy asiduo y tengo las quejas normales de un restaurante que siempre está a tope, (por cierto por que será ,sin tanto se queja la gente ,que no quepa un alfiler en este sitio los fines de semana),pero los despistes se compensan con las cosas buenas que tienen.
He ido a mediodia, que es una muy buena opción para la gente que trabajamos por allí, no se puede exigir más a un menú de 9,5€, en un sitio tan especial.
Pero bueno a lo que voy, no iba a comentar nada porque la verdad yo siempre salgo contento de este sitio, pero me indigna que solo escriban aquí los que salen descontentos, que hay de todos esos que estaban cenando a mi lado el dia de San Valentín????El trato fue magnifico, la cena estupenda, la decoración excepcional ( pusieron en cada mesa una manzana roja con dos piruletas de corazón) hacia tanto que no me comia una piruleta de esas que me hizo recordar buenos tiempos. Detalles por todas partes, y claro al final la botella de cava que tuvimos por ir de vuestra parte, yo no tuve que decir que me la pusieran pq ya me encargué cuando hice la reserva de decirlo.
Yo desde luego no voy a dejar de ir.
Bueno, mi cena en este “restaurante” si es que se puede llamar así fue penosa, desde la entrada nos atendieron realmente mal, el servicio es pésimo, con decir que nos tiraron las cucharas encima de la mesa, la comida escasa y no de mucha calidad, mucha presentación y poco sabor. El restaurante es enano (las fotos son un timo), al igual que la mesa para 2 que nos sentaron a 4.
Horrible, no se lo recomiendo ni a mi peor enemigo.
Hola Anna,
un comentario como el tuyo desmerece toda credibilidad. Las fotos no son un timo, las realicé yo mismo con mi cámara compacta (de las que tiene todo el mundo en casa). ¡Sin trípode! ¡Sin focos! ¡Y a toda “leche” antes de que empezase a entrar gente para mostrar el restaurante vacío! Soy bueno, lo reconozco, pero el Jhambala es así.
Un saludo.
Vaya estafa de sitio, no habia donde aparcar y las teniamos hora para cenar a las 9.30 y estabamos alli a y veinte pero los chicos tras buscar un parking lejisimo que tuviera plaza llegaron a las 10 el camarero medio nos echaba nos dijo teneis que pedir que a las 11 y cuarto como mucho teneis que dejar la mesa, ¿donde se ha visto eso?, nos dicen cuando ceneis podeis bajaros abajo a tomar unos cocteles porque se supone que la planta baja estaba libre y podiamos estar ahi un rato, cenamos y lo decimos al camarero y nos dice que no que el otro se habra equivocado que esta ocupada la sala y no podemos bajar, una estafa vamos, las jaimas hay tres y estan toda la noche ocupadas.
La cena muy escasa, cara y no demasiado buena, vamos todo fatal.
Y eso de que el precio es hasta los 25 euros nada, todo mas caro.
No me gusto nada porque todo fue una mentira.
Sora no se donde has ido ha cenar pero creo que te has confundido de restaurante
Cucharetes, voy a contestar el comentario anterior de “sora” sólo por simple disfrute personal, por favor no me borréis el comentario. Es que sigo en vuestro menú de la derecha del blog el apartado de últimos comentarios y es que algunos son buenísimos.
A veces la gente parece que viene de Lepe a cenar a Madrid (con todos mis respetos a los de Lepe). Sora, vas a cenar al centro de Madrid, pleno pleno centro y te quejas que no hay sitio para aparcar? Que es un timo el restaurante? Que fuerteeeeeeeee!
Si reservas mesa a las 9:30 en un local que te avisa en su reserva que es por turnos, de qué te quejas si llegais a las 10:00 porque habeis tenido que aparcar en Barcelona? Pues salir antes de casa! Que vais al centro de Madrid chicos! Elegid otro local sin turnos, más caro y a las afueras, fijo que os gustará.
Tambien me hace gracia lo de las jaimas ocupadas toda la noche. No puedo parar de reir!! Si vais a un local de éxito, a donde va todo el mundo y en pleno centro, pensáis que van a estar vacias para vosotros? Son para el que llega antes! Pero vosotros venís de una montaña perdida? Que gente hay por el mundo!
Las raciones que ponen no son escasas porque yo cené allí, solo una vez eso sí, y ya hace tiempo, más o menos poco despues de salir en cucharete el sitio este, y nos salió por 22-24 creo, y probé bien las jaimas, gracias a dios nadie conocía el sitio todavía. Ahora imagino que será imposible, porque el local esta genial y se petará a diario.
Espero que te guste mi comentario tanto como le gustara al propietario del local si es que se pasa por aquí a leerlos, y espero también que cuando vayas a otros restaurantes de Chueca, aparqueis en la puerta
Ja, jajaja. La verdad me estaba riendo de la respuesta que ha dado Raul a Sora, y es que tiene toda la razón, jajaja. Lo de Sora me parece fortísimo, parece que viene de Lepe (volvemos a pedir perdón a los de Lepe) y quiere aparcar en la misma puerta del restaurante y que le salga el botones a coger la llave para aparcarle mejor el coche. Chica, diciendo las cosas que dices pues pierdes toda credibilidad sobre el restaurante. Además me da la impresión de que eres un poco impuntual, ehhh.
Se hacen comentarios buenos y malos de cualquier restaurante, pero lo que no me parece correcto es que se digan mentiras (creo que los de cucharete tuvieron ya que corregir a Anna, no?). A mi el restaurante me encanta, que quereis que os diga. La última vez que lo pisé fue el día de los enamorados (enhorabuena Jhambala, por que pasé una buena velada) y vi que estaba todo lleno, eso será por algo. Yo personalmente he repetido, y lo volveré a hacer (la calidad-precio está muy bien para mi bolsillo), pero como estamos en una democracia(gracias a Dios) el que quiera ir que vaya y el que no quiera ir que no vaya, pero si pido que al menos no se digan tonterias (y date por aludida Sora). ¿Conocéis algún local que a pesar de estas críticas este completamente lleno?
hola,estuvimos el viernes 6 amigos cenando y la opinion de todos fue la misma..el personal nada profesional,poco correctos en su trato,fueron lentos y para que…para una comida decepcionante.no volveremos
hola que tal? es la primera vez que entro en esta web no se si me publicareis solo queria exponeros mi humilde opinion, aun no conozco este restaurante aunque he reservado para el viernes por la noche, llevo toda la mañana analizandolas criticas y ante tanta diversidad de opiniones creo que ninguna me vale, debere ir a comprobarlo yo misma. no veo sentido a este espacio, puesto que como bien dicen, estan las criticas de los amigos del local, la competencia.. , de que critica te puedes fiar? de ninguna..
un saludo
Hola, la verdad me voy super decepcionado.
Me daba pena el pequeño camarero que daba explicaciones de la falta de productos, con muy buen modo el pequeño y muy mal educado el moreno, el mal de alzehimer le ha entrado al cuerpo, pasaba de nosotros y encima nos vacilaba como si fuesemos amigos de toda la vida ( que no estamos para soportar tonterías).
La comida fue buena pero tardo tanto que ya no teníamos ganas de comerla, le damos las gracias al pequeño camarero que con su buen humor supo amenizar una velada desastroza.
Vamos que no volvemos
el restaurante está genial, si deseáis un trato perfecto, sin ningún fallo ( puesto que todos somos humanos) pagad 80 euros el cubierto ya veréis que bien os tratan,… no se le pueden pedir peras al olmo,
relación calidad precio genial
Hola buenas,
Quería daros mi opinión sobre este restaurante,
Me parece que en cucharete esta mejor valorado del servicio que dan en sí.
Los periodos entre plato y plato son enormes, vamos que te dá tiempo a hacer la digestión y todo. Para traernos 2 tostas tardaron más de hora y media y no exagero, nos levantaron de la mesa casi sin poder terminar ni de tomarnos los cafés, nos sentamos en una jaima xa tomarnos los cafés y nos dijeron q ya no servían cafés cuando acababa de empezar el segundo turno.
Estuvimos esperando más de una hora a que nos trajeran los cafés y las shishas porque decian que no hacían shishas cuando estaban con el segundo turno.
Los platos escasísimos, vamos que nos quedamos con hambre pidiendo 4 platos 2 personas.
En fin un descontrol total.
La semana pasada reservé en este restaurante para cenar el viernes en el primer turno porque me gustó mucho el reportaje realizado en esta página.
Cuando llegamos y nos indicaron donde sentarnos… ¡¡qué divina sorpresa!!.
Y es que al llamar, consulté si después de cenar podríamos probar las pipas; la persona que me atendió debió anotar mi comentario y por ello nos habían asignado una cama enorme para cenar en un rinconcito súper intimo que me encantó.
Con ello ya me ganaron, es un placer que se tengan este tipo de detalles.
Pedimos un plato de cada sección para degustar el conjunto de la carta. Yo, sinceramente, me quedo con el escondido de Ragú con setas, ¡lo recomiendo!. ¡Tiene un olor dulzón muy llamativo e insinuante!.
Aunque me temo se demoraron un pelín en servir los platos. Se noto mucho entre el primero y el segundo.
Fue una pena quedarnos sin tomar una cachimba, ya que éstas sólo se sirven a partir de las 12 y, me temo, nosotros estamos muy cansado y en un lugar tan cómodo como esa cama, ¡tiendes a amodorrarte!, jaja!.
Por ello, la próxima vez que vayamos ¡¡iremos intencionadamente a ello!!.
Los camareros fueron muy amables con nosotros.
Cuando nos despedimos charlamos un buen rato, muy agradablemente, y se preocuparon por el hecho de que nos quedásemos con esas ganas. Y nos invitaron a un chupito.
Lo dicho, restaurante recomendable.
Si deseas disfrutar de la cachimba mejor reserva para el segundo turno o alargar la cena!!!… jajaja!!!…
Wenas Cuchareteros! Anoche, un jueves de invierno, estuvimos en el Jhambala, en el segundo turno de cnas, como os podies imaginar no había casi nadie…. es que hay que saber haer las reservas para buscar un ambiente con un poco de intimidad, la cena buenísima, los bocaditos de polenta geniales, y los platos en su justa cantidad, a mi por lo menos el solomillo de cerdo envuelto en bacon me llenó hasta arriba jejejeje…
El único problemilla que se equivocaron al cobrarnos y me cobraban casi 30 euros de más, pero enseguida se dieron cuenta y me devolvieron la diferencia con mil disculpas, porque tambien he de decir que los camareros nos atendieron todo lo que quisimos, nos explicaron los platos, nos sirvieron el vino, fueron rapidos…. en fin habrá que repetir
Mi novia y yo acudimos anoche (un viernes) a celebrar nuestro cumpleaños a Jhambala. Estábamos muy ilusionados con descubrir un sitio nuevo y del que tanta gente hablaba. Paso a relatar nuestra experiencia, que cada uno saque las conclusiones que quiera.
Habíamos reservado a las 23:15 y tuvimos la suerte de nada más llegar ser sentados en una mesa a pesar de que habíamos llegado con 15 minutos de antelación.
Una vez nos entregan las cartas empiezan las sorpresas, en ambas cartas las letras están tan gastadas que hay una parte del menú que no se puede leer (la de las últimas líneas de las tostas). Pedimos una tosta de las que se podía leer y los bocaditos de polenta con pisto y besamel, lo acompañamos con un vino de uva Albariño.
El tiempo transcurre, con nuestros platos todavía vacíos, y ante la tardanza, pedimos que nos sirvan el vino, nuestra camarera nos dice que enseguida. Transcurrido un tiempo, nos comentan que no cuentan con los bocaditos de pisto, inmediatamente pedimos una tabla de quesos en sustitución y aprovechamos para pedir el vino por segunda vez, ya que seguía sin venir.
Finalmente llegan nuestros platos, con los primeros sobre la mesa pedimos por tercera vez el vino, y decidimos esperar hasta que éste llegue para empezar a comer. Como esto no ocurre, iniciamos la cena, y con los platos a la mitad aprovechamos la cercanía de un camarero para por cuarta ocasión reclamar el vino que habíamos pedido.
Con los primeros ya a la mitad acude una camarera a comentarnos que ya no tienen más Albariño, pedimos un Verdejo de Rueda en sustitución, éste lejos de llegar inmediatamente aterriza sobre nuestra mesa cuando del primer plato quedaban apenas migas.
Afortunadamente el segundo plato, Escondido de Ragu de setas y Bacalao, acudió rápidamente, tan