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Calle de las Huertas, 66
Madrid (Centro)
Antón Martín (Línea 1)
91 429 58 18
15 - 25
Fiel reproducción de una típica taberna gallega provisionada de una abundante y curiosa decoración. La música tradicional que suena de fondo hace sentirse a uno a gusto. Prácticamente es imposible encontrar mesa un fin de semana, además, no admiten reservas. Con unos 20 €/persona puedes degustar productos típicos gallegos de primera calidad.




2,5
Rayo: Muy curiosa la carta: una tablilla redonda con las raciones escritas en diversos colores y tamaños de una manera aparentemente desordenada a la vez que atractiva. Sueles tardar en pedir por el tiempo que pierdes buscando lo que te apetece. Aunque siempre lo encuentras… entre: empanada gallega, carne richada, raya encaldeirada, almejas, mejillones, berberechos… y ¡pimientos de padrón! (unos pican y otros no). Incluso a mediodía puedes pedir arroz mariñeiro.
El interior del local, presenta una desordenada pero a la vez atractiva decoración, lleno de botijos, botellas, y todo tipo de viejos utensilios y recipientes de barro. Soprende al fondo el letrero “No hay Coca-Cola” así como el grifo de cerveza de sargadelos.
Incluso puede que te caiga en la cabeza algún pulpo del techo…
Las raciones son muy pequeñas, como podéis apreciar en la foto. La calidad de la materia prima depende del día y de los platos, de todos modos, he de reconocer que quedamos satisfechos dentro de lo que cabe. Curiosa la presentación de las botellas en su “funda” de barro.
Lo que no tiene perdón son los postres, el plato que veis en la foto era un caro surtido de dulces gallegos de 17′50 € y… realmente eran minúsculos, no sé si seréis capaces de apreciar las minifilloas de 5 centímetros.
FlashBack: Sin duda estamos ante uno de los principales locales de nuestra ciudad para acercarnos a la cultura y gastronomía gallegas. Tras acceder por la puerta, no sólo la decoración y el ambiente nos recuerda la influencia de la cultura celta existente en nuestro país. Además podrás, observando paisajes de su cultura en las pantallas de televisión y escuchando la música de fondo, enfundarte en un ambiente de los más apropiado para degustar todo tipo de sus productos.
Eso sí, no hay que pensar que éste se caracteriza por ser un sitio tranquilo y romántico sino más bien apropiado para reuniones de grupo por su ambiente bullicioso, juerguista y el trato cercano con su personal. Inevitable ordenar una buena ración de sus almejas, otra de pulpo a la gallega y, si tu economía te lo permite, un buen vino blanco en su tradicional pozillo de cerámica. Si puede ser, un extraordinario alvariño.. como no!
En caso de que la cena haya sido copiosa, es muy aconsejable el finalizarla con un toque de “queimada”. Incluso en ocasiones puedes tropezarte con que te deleiten, a eso de la media noche con el tradicional conjuro sobre el que no daré más detalles porque merece verlo.
Ninillas: Reconozco que nada más entrar sientes que un pedazito de la Galicia rural ha llegado a Madrid, más adelante y ahondando en su decoración, escuchando su altísima música celta y degustando su cocina, no haces sino confirmarlo. Ahora bien, durante estos años se han olvidado de las principales premisas de la cocina gallega: “MATERIA PRIMA DE PRIMERA CALIDAD” y “PLATOS ABUNDANTES”, (no siempre fue así).
No señores, no se lleven a engaño, esto no es una típica taberna gallega, con los años se ha quedado en un “querer y no poder”. Cómo explicar sino sus raciones, que caras no son, pero tampoco son abundantes y desde luego no siempre de buena calidad. Eso por no hablar de los postres, si mi abuela viera esas minúsculas filloas, ¡Dios mío! la resucito en un santiamén.
En cuanto al servicio, jamás he visto unas camareras moverse con tanta rapidez, eso sí, si te tienen que levantar porque tu mesa es más grande y la necesitan para otro grupo, pues a emigrar se ha dicho, “la pela es la pela”, ése debe ser su lema.
Concluyendo: curioso, y si hay que ir se va, pero ir pa na…
Cucharete: Lo que no hay duda es que este sitio no pasa desapercibido, ¡vaya aglomeración había a la entrada! Como además vayas en invierno puede que te quedes bloqueado en el hall de entrada entre dos puertas esperando por tu mesa una media de 45 minutos muriéndote de frío. Mi equipo cenó por 20 €/persona.
Una cena sana, variada y original en la mismísima zona de marcha de Huertas. Ideal para ir con amigos, desconectar y pasar una muy buena velada.
Por mucho que diga FlashBack, las raciones ya no son lo que eran, los camareros han dejado de ser tan simpáticos y la ceremonia del conjuro si te he visto no me acuerdo. ¿Se habrá comido algún hongo el cd que lo recitaba en gallego?




2,5
12 comentarios a “Maceiras”
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Cucharete colabora cada semana con el programa "
Cucharete interviene en 3 ocasiones, tanto los Sábados como los Domingos, en el programa dirigido por Curro Castillo: "
Cucharete colabora con una columna semanal en el suplemento "Cosmópolis" de prensa escrita del 






Es verdad lo que decis de la Taberna Maceiras pero yo prefiero ir entre semana porque los fines esta siempre hasta la bandera.Ademas tienen otro en la calle Jesus creo que es el número 7 pero vamos que esta al lado y que es el primero que abrieron pero es mas pequeñito. Y si no, en la calle paralela
referencia a otro restauranteesta elreferencia a otro restaurantecon comida parecida y no está tan lleno. Si me leen los dueños del Maceira, yo volvería un poco a la calidad de antes.*Cucharete elimina citas a otros restaurantes en los comentarios a un local, por poder ser considerado un comentario de la competencia.
totalmente de acuerdo con klin.
ya no es lo que era, sigue teniendo su encanto, pero el terra mundi está justo al lado y le supera con creces en comodidad y calidad, sin ser mucho más caro. eso sí, el servicio tiende a ser lamentablemente lento… lo que no pasa en maceiras, pues tardan mil años en darte mesa pero luego van rápidos sirviendo.
La comida es buena, al menos por el precio que le ponen, se puede decir que está bien (bueno… las vieiras son las peores que he probado en mi vida, pero exceptuando eso…)
Eso sí. No volveré a pisarlo (y he ido muchas veces)
El trato es lamentable, humillante.
Jamás en mi vida, salvo en este sitio he visto que nadie haga levantar a la gente con sus platos servidos a medio comer de una mesa para sentarlos en otra, y en este sitio lo he visto en un montón de ocasiones, he incluso me ha tocado “vivirlo”.
Bordería en el trato hasta límites increibles.
Para comer así mejor un bocata de mortadela en casa.
La última ocasión que lo pisé me dejaron plantada con toda mi familia (habían venido de visita) después de habernos tenido esperando unos 30 min. , hasta la hora que “ellos mismos” me indicaron. A mi ya me habían tomado el pelo alguna otra vez, pero a mis padres no les toma el pelo nadie delante de mi cara. Fue indignante.
Espero que mi opinión sirva para que otro no pase por el mismo trago.
Hay mil sitios en Madrid con comida estupenda, económica y trato amabilísimo. Este local no merece la pena ni de lejos.
Completamente de acuerdo con strawjam.
Sin meterme a valorar mucho la calidad gastronómica del lugar, que es decente, pero no apasionante, sobre todo considerando los precios, cualquier posibilidad de salir del sitio con buen sabor de boca se ve truncada por la bordería sin límite del servicio. Yo he ido 2 veces, es decir, he repetido una, pero porqué no creí posible que semejante trato fuera cosa de todos los dias.
La últíma vez, después de sentarnos, sin un buenas tardes siquiera, nos avisan de que la cocina se cierra en media hora. Si, llegamos tarde y comprendo que hay que cerrar, pero podrían habérnoslo dicho antes de sentarnos. Así que nos dedicamos a elegir a toda leche, comer a toda prisa, alentados sin duda por estupendos comentarios malhumorados de la camarera hacía su compañera, que hacía sin que pareciera que le importara especialmente que la estuviéramos escuchando. Una vez que estábamos con los postres (si, picamos como pardillos con el mini-surtido), pedimos otra botella de albariño, y amablemente nos la negaron amparados en que ya nos tenían la cuenta hecha (un detalle lamentable que no he visto en los peores restaurantes en los que he estado). Nada, pagamos con los entrantes y los postres agolpándose en nuestro esófago y nos fuimos (después de despedirnos con un cordial gracias y buenas tardes que se quedó en el aire esperando respuesta de las simpáticas camareras) a tomar el café a otro local con menos tonterías pero más amabilidad.
Si quereis un restaurante decente y sencillo, con buena relación calidad/precio, trato correcto y buena comida, os recomiendo “
referencia a otro restaurante“, en la callereferencia a otro restaurante. Comida castellana sin pretensiones pero que cumple con creces.*Cucharete elimina citas a otros restaurantes en los comentarios a un local, por poder ser considerado un comentario de la competencia.
Pues poco que decir que no hayais dicho ya. Si bien es cierto que la comida está muy bien, queda empañadísimo con la actitud del personal, con la música a toda pastilla (que acabo soñando con gaitas!!) y con lo incómodo del local, que a veces no hay ni donde dejar la chaqueta y el bolso…
El peor caso que he vivido allí fue el pasado invierno, un sábado que había mucha gente esperando fuera, y “los primeros de la fila” se empeñaban en guardar cola con la cabeza dentro del local, osea con la puerta abierta de par en par, una corriente de pelotas y un frío de puta madre. y lo mejor de todo es que allí ningún responsable del local ponía remedio, lo que derivó en trifulca entre comensales y “los primeros de la fila”. en definitiva, se unieron todas las cosas negativas de este local con la poca educación y sentido común de algunos personajes…
El maceiras es el típico sitio que cuando estas alli piensas en no volver, pero en un tiempo te ves en la puerta haciendo cola de nuevo. y es que si, la comida es buena, y realmente representa a la comida gallega de forma fiel.. pero deberían aumentar las raciones, ya que siempre te quedas con ganas de más. y lo peor de todo es el trato del personal, ¡es alucinante!.. dos veces que fuimos (era fin de semana, todo hay que decirlo) cuando nos estabamos comiendo el postre nos dijeron que necesitaban la mesa , que si nos daban un chupito a ver si nos ibamos.
personalmente me gusta ir a comer alli por la comida, siempre nos han puesto muy buena calidad.
pero es inevitable salir de alli un poco mosca, xq se supone que dentro del precio tambien pagas el buen servicio del personal. desde luego no vayas a buscar alli atencion de calidad.
La verdad es que he ido un par de veces, la primera por conocerlo y la segunda por compromiso. La comida es normalita y la cantidad bastante escasa para los precios que tienen.
En mi opinión no merece la pena ir al Maceiras tienes que hacer una cola que puede ser de 1 hora, porque no se pueden realizar reservas por teléfono, para luego que te pasen la factura y veas el palo que te dan en relación a la cantidad que has comido.
El Maceiras es caro en relación a la cantidad que te ponen, en realidad creo que no merece la pena la cantidad-precio y la espera para entrar y la calidad de sus platos.
En realidad el lugar es una trampa de turistas más, las condiciones de seguridad(aforo) son nulas.
Las raciones son la mitrad que en galicia, al pulpo le falta cariño, duro? poca sal? pimentón? los pimientos de Padrón son los justos para cubrir el suelo del plato y a la mínima te clavan.
Mi caso: después de esperar media hora a que llegara la cuenta, vino la aparente jefa y nos preguntó si queríamos una queimada, nuestra suposición culturalmente correcta era que la jefa para compensar nos invitaba a un chupito. Sorpresa que después de media hora volvieran con la queimada y nos exigieran pagarla con el argumento de que como está en la carta hay que cobrarla. La supuesta jefa nos lloró un poco diciendo que si no la pagabamos nosotros tendría que pagarla ella y lamentablemente nos compadecimos. Para evitar, los hay mejores
Estuve en madrid el otoño pasado y Maceiras fue el sitio mas especial, no solo por su ambiente, sino por su comida exquisita. ojala pudiera volver pronto….Abrazos
Ayer estuve cenando en este restaurante de la calle jesus, es lo peor, mal servicio, mala comida y lo que nunca he visto en un restaurante, te obligaban a compartir las mesas con otras parejas que no conocias de nada por falta de espacio. Si si tal y como lo habeis leido, en una mesa normal para dos personas metian 4, dos parejas juntas que no se conocian de nada, lo digo porque a mi me pasó y a los de al lado igual, de tal forma que cuando te daban mesa y te lo decian te quedas blanco y no sabes que responder. Por la comida el pulpo estaba duro y con poco pimenton. Antes de que termines de comer te estan haciendo preguntas para que o sigas consumiendo o te vayas rapido para dejar a otros, es un local muy pequeño de unos 30 m que en cuanto abre alguien la puerta del restaurante toda la gente se queda helada. El servicio nefasto, una rumana y una panchita poniendote malas caras a todo. El peor restaurante que he ido con diferencia !!! No lo recomiendo a nadie, prefiero un mc donalds.
esta Taberna es excelente,la comida, el albarino, el ambiente agradablemente desordenado. parece que estuvieramos en una taberna de Lalin o en Sabana Grande, atendidos por Mario Lamazares!