Enigmatium
22 Septiembre 2008 por Cucharete
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Madrid (Chamartín)
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91 127 20 51
45 - 50
El Restaurante Enigmatium representa un nuevo concepto de restaurante espectáculo en Madrid envuelto en un clima de misterio… tanto, que incluso se desconoce su localización (aunque los rumores indican que, a día de hoy, se encuentra en algún punto cercano en los alrededores del Paseo de la Castellana). Un singular y curioso espacio que envuelve al comensal en una trama de la que es partícipe desde el momento de la reserva hasta el final de la cena. Ofrece únicamente dos menús -de 45 y 50 €- en un atractivo comedor -en el que se permite fumar- con cabida para 100 comensales. Abierto Viernes y Sábados por la noche.




4,0
Rayo: Me apuesto con vosotros una cena cucharetera a que éste será uno de los restaurantes que más expectación despertará entre nuestros lectores de todos los que hemos publicado hasta la fecha en Cucharete. Su singularidad y la indiscutible curiosidad que representa el no conocer ni tan siquiera dónde se encuentra, estimulará a más de uno a llamar a ese misterioso teléfono: 91 127 20 51
¿Dónde está? ¿Cómo voy? ¿Cuál es el menú? Muchas preguntas y pocas respuestas… Y no vamos a ser nosotros -que por supuesto hemos ido- los que os desvelemos la magia del local. Por lo cual, os encontráis ante un artículo especial en Cucharete, en el que llegará un momento que recordaremos todos al unísono la famosa frase de Mayra Gómez Kemp en el mítico “Un, Dos, Tres” y nos veremos obligados a decir: “Y hasta aquí puedo leer”.
Ring… Ring… Confirmas la reserva para una fecha, eliges menú normal (45 €) o especial (50 €), y… ¡A esperar! ¡Ni pajolera idea de dónde está el restaurante! ¡Increíble!
Días y días de espera e incertidumbre hasta que al fin, cuando únicamente quedan dos días para la fecha de la cena, recibes un mail de Enigmatium con instrucciones, muy al estilo Misión Imposible. ¡Únicamente le falta autodestruirse en 5 segundos!
Una presentación, un punto de reunión y… ¡Pistas y más pistas! Mediante iconos destacables recorreremos diferentes calles de Madrid, debemos encontrar ese camino de baldosas amarillas que nos guíe hasta el restaurante misterioso. Y cuando parece que hemos llegado a nuestro destino… ¡A resolver un acertijo nada menos! ¡Un “ENIGMA”! De otro modo, es imposible dar con el local.
¿Y si te equivocas? ¿Y si no lo encuentras? ¿Y si no descifras el enigma final? ¡Tranquilos! La organización ha pensado en todo y las instrucciones se acompañan de un teléfono de emergencia. Claro que… como llaméis… ¡Quedaréis como unos detectives de pacotilla! Y seréis el hazme reír del resto de comensales. Así que… ¡A aplicarse!
¡Nosotros entramos en el cupo de los “fieras” ! ¡Menos mal! Y no fue necesario llamar a emergencias, ni a la Guardia Civil, ni a la Policía Secreta, pero nos temimos lo peor cuando partimos en su busca.
Claro que… fue llegar y… ¡El responsable de seguridad del local nos requisa casi todo! “Por favor, quítense los relojes, desconecten sus teléfonos móviles en mi presencia…”. Y es que el tiempo en Enigmatium no pasa -Bueno, sí que pasa, pero… ¡Se pasa bien!- Además, como para no hacerle caso, pues acojonaba un poco.
Claramente, estábamos en un restaurante singular, así que nos apresuramos y entramos los primeros, para hacernos con las fotos del comedor mientras estaba vacío, y que por lo menos algo pudieseis ver. ¡Menos mal que no nos quitaron la cámara! ¡No somos nadie sin ella! Un artículo de Cucharete sin fotos es más largo que un día sin pan… ¿O no?
El restaurante misterioso ofrece un atractivo comedor en el que la madera y las lámparas a diferentes alturas crean un clima apacible y seductor. Disponemos de espejos en todas las esquinas, que le confieren una amplitud desbordante a la vista, sin que ése sea uno de sus fuertes.
Podéis ver en las imágenes muchas mesas alargadas, preparadas para grupos grandes de 10 y 20 personas, y es que cuando nosotros reservamos, dimos con un día un tanto especial… ¡Todo despedidas de soltera! ¡Chicas! Imaginaos 100 comensales: 98 chicas -las de las despedidas de soltera y Ninillas- y FlashBack y yo en un mismo saco. ¡Eso sí es un enigma! ¡Vaya día!
Además… ya os contaré ya… vosotros seguid leyendo que la experiencia no tiene desperdicio. La verdad es que el sitio bien merece la visita. Si lo encontráis, claro…
El espacio, como podéis observar, es muy agradable, y las mesas están elegantemente vestidas. La ocasión -sin duda- lo requiere, pues está muy pensado para despedidas de soltero, cumpleaños, cenas de empresa y todo tipo de eventos, aunque puede asistir sin problema alguno cualquier pareja, grupo de amigos o familia. Vaya quien vaya, se lo va a pasar en grande.
Buscamos nuestra mesa -como os muestra FlashBack-, pues es otro de los muchos enigmas que debemos resolver durante la degustación, y… comienza la aventura –o mejor dicho, continúa- de ver qué pasa durante las horas siguientes… ¡Si es que pasan! Porque el reloj del restaurante está completamente parado.
Ninillas es obligada a firmar un acuerdo de confidencialidad -al igual que cada uno de los representantes del resto de las mesas- prohibiendo contar nada de lo que allí suceda, pues eliminaría la magia de este curioso espacio para futuros comensales. Una trama que interactúa con los que allí estamos y de la que te sientes partícipe. ¡No hay más que ver una de las fotografías “impublicables” que os muestra Ninillas! En la que ver… la verdad no se ve mucho, pero… ¿despierta curiosidad de lo que allí sucedió, eh? ¡Qué bien nos lo pasamos! También es cierto que FlashBack y yo no pudimos escaparnos y se lo pasaron pipa con nosotros.
Llegó la hora de ponernos… “bocas a la obra”, así que elegimos uno entre dos de los platos principales disponibles en el Menú Especial -que fue el que habíamos seleccionado por teléfono durante nuestra reserva-. Mientras tanto… nos ofrecen diferentes enigmas para resolver en las mesas, y fuimos nosotros de los primeros en dar con las soluciones, y además… ¡De detectar un error! ¡Qué listos somos coño! ¡Pero es que son 20.000! (Ya sabréis lo qué, tiempo al tiempo…paciencia…)
Llegó a la mesa la Ensalada de Hoja de Roble con Jamón Ibérico y Salmorejo, que estaba muy sabrosa y dimos buena cuenta de ella.
Después de unos Pimientos del Piquillo rellenos de Merluza y Gambas que os muestran mis compañeros, no dejamos ni uno de los Nidos de Boletus con salsa de Trufa -bueno, las patatas cocidas- que tampoco estaban mal, pero no a la altura del resto de entrantes.
Debemos tener en cuenta que al Restaurante Enigmatium se viene a disfrutar de la trama en la que te ves inmerso desde que efectúas la reserva hasta que te tomas el café, y que la comida pasa a un segundo plano, aunque podemos asegurar que no es mediocre ni mucho menos, sino que está más que correcta para un local de estas características. Espectáculo, misterio, sorpresas… ¡Y más!
Durante la cena suceden cosas extrañas que despiertan la atención de los comensales una y otra vez. ¡No vamos a desvelar ni un solo secreto! ¡No os voy a contar absolutamente nada! Y por las mesas, aparecen multitud de juegos con enigmas que resolver. ¡Que no se os enfríe la cena que nos conocemos! Me traía frito la “estrella” -de la muerte- de madera…
Mientras Ninillas le incaba el diente a los Chipirones Encebollados en su Tinta, FlashBack y yo hacíamos lo propio con el Solomillo de Ternera a la Pimienta. Una ración más que correcta, que a pesar de no destacar por la suprema calidad de la materia prima, sí lo hacía por el clima en la que la disfrutabas.
Dejamos tambaleando las jarras de cerveza y sangría que había en la mesa, pero no había problema alguno, pues hay barra libre durante toda la cena y puedes pedir las que estimes oportunas. ¡Ojo con el coche!
El postre estaba buenísimo, una generosa ración de Tarta de Chocolate de la que no quedó nada en el plato. No será casera pero… ¡Qué buena estaba!
Y… como os comentaba al principio de este artículo… “Hasta aquí puedo leer”. Pues, como imaginaréis, os queda conocer el otro 50% de Enigmatiun, la verdadera magia del local, lo que realmente merece la pena. Guardamos el resto de fotografías para nuestros álbumes personales y os dejamos con la intriga. ¡Tenéis que ir! ¡Hay que vivirlo en primera persona!
Lo dice todo la tarjeta que encuentras en cada uno de los platos del comedor: “Porque la verdad no existe, sólo existe lo que vemos”. Así que si queréis ver… ya sabéis… O hacéis ahora mismo una llamadita al 91 127 20 51 -porque va a haber cola- o… vais a quedaros con las ganas…
¡Ya nos contaréis vuestra experiencia! Anda que si tenéis que llamar al teléfono de emergencias… ¡Qué vergüenza!
FlashBack: A quienes defienden la teoría de que en nuestra ciudad existe un vertiginoso ritmo de aparición de nuevas opciones gastronómicas no se les puede atribuir más razón. Día a día se nos ofrecen platos innovadores, espacios impactantes o formas de servicio cada vez más profesionales. Eso sí, esta vez se ha rizado el rizo, apareciendo con gran revuelo en toda información de ocio que se precie, el Restaurante Enigmatium.
Como no podría ser de otro modo, y realizando un esfuerzo adicional por ofreceros el artículo más completo posible sobre esta nueva incursión nocturna, nos apresuramos a realizarle una visita para ofreceros la información más detallada jamás descubierta sobre el mayor enigma culinario del centro de Madrid. Y es que nos dirigimos hacia una cena-aventura-espectáculo de la cual lo único que conocemos es su nombre. Un gran misterio, del que tan sólo podemos estar seguros que va a suponer todo un acontecimiento extraordinariamente diferente a cuanto hemos experimentado hasta la fecha. Por lo tanto, quien desee aceptar el reto como nosotros, se deberá entregar a formar parte de la intriga que nos rodea. A dejarse llevar por los sucesos que están a punto de ocurrirnos a lo largo de la velada en un lugar que ni siquiera conocemos y que, bien sea dicho, debemos encontrar rauda y velozmente con la ayuda de las órdenes que hemos recibido escasas horas antes de encontrarnos en el punto de partida.
Si no deseáis permanecer perplejos con expresiones como las que mantienen D. Rayo y Mademoiselle Ninillas, deberéis rodearos de un buen grupo de amigos, familiares o allegados. ¡Cuantos más mejor! Ya que no tenemos más remedio que averiguar lo antes posible el sentido de las innumerables instrucciones recibidas. Una hoja repleta de un extenso texto no tan evidente de leer que debemos interpretar correctamente con el fin de llegar con urgencia a la meta. El lugar en el que están apunto de acaecer numerosos acontecimientos…
Tras un gran esfuerzo físico y mental, conseguimos llegar a Enigmatium. ¿Esto habrá sido todo? Algo empieza a decirnos que, sin embargo… La historia ¡ni siquiera acaba de comenzar! A nuestra entrada debemos guardar nuestros relojes, apagar nuestros teléfonos móviles y comprometernos a guardar el secreto sobre todo lo que nos ocurra a lo largo de nuestra cena temática. Desprovistos de cualquier tipo de herramienta tecnológica no permitida, aquellos que realmente no pierdan detalle de los más mínimos movimientos que empiezan a producirse dentro del restaurante, serán quienes consigan resolver antes que nadie todos los enigmas que comienzan a surgir en una atmósfera distinta, acogedora, intrigante y tremendamente apasionante. Una historia siempre distinta en la que cada uno elige su grado de participación, su protagonismo y su involucración hasta donde su imaginación o su espíritu investigador le permita alcanzar. Esta vez, el segundo acertijo es más breve aunque, no por ello, menos complicado. ¿Conseguiremos encontrar donde debemos sentarnos? Todo indica que parece que es muy importante no equivocarnos.
Con lo primero que nos topamos es con una interesante barra de madera dotada de unos taburetes altos con un tapizado gris aterciopelado que le aportan un toque de distinción. A su alrededor, comienza a recibirnos atentamente un personal de servicio volcado en prestarnos una atención personalizada pero que, en ocasiones, parece evitar el resolvernos alguna de nuestras dudas tan fácilmente como creíamos. Una actitud que hemos podido encontrar en otros establecimientos pero que, por alguna extraña razón, el ambiente que se respira en esta ocasión parece indicarnos que alguno de ellos podría esconder algo que no está dispuesto a que averigüemos.
Las mesas alargadas que pueblan el salón están provistas de caminos y servilletas de tela blanca -muchos estaréis adivinando quién se acaba de alegrar de este descubrimiento-, copas de cristal y cubertería apropiada para vestir las mesas de madera. Tomamos asiento una vez averiguamos el espacio reservado para nosotros. Nos recibe iluminado bajo el aura de unas lámparas colocadas a escasa altura que consiguen aportar una atmósfera cálida al mismo tiempo que misteriosa. Tanto es así, que parece que en cualquier momento un evento inesperado podría ocurrir. ¿Seremos capaces de obtener alguna de las pistas que puedan aclararnos de alguna manera este entuerto? Habrá que poner en alerta todos nuestros sentidos.
A nuestro alrededor, observamos unos laterales vestidos con cerámica que simula el aspecto de una original piedra acompañada por cortinas grises. Además de una decoración basada en ramas que se enredan entre los diversos rincones de la sala haciéndonos sentir como pequeños duendes reunidos en el interior de un bosque repleto de multitud de secretos. Unos cuantos agravantes que nos levantan cada vez más sospechas sobre el transcurrir de la cena.
Y he aquí nuestra mesa, en la que nada más sentarnos, aparecen nuevos y diversos enigmas adicionales que, por supuesto, no os podemos contar. ¿Nos estaremos contagiando demasiado del clima que nos engulle? Que nadie deje de prestar atención a cualquiera de las personas alrededor nuestro, ni a lo que nuestros ojos vean, nuestros olfatos huelan, nuestros oídos escuchen, nuestras lenguas degusten y nuestras manos sean capaz de tocar.
Entre enigma y enigma, intentaremos evadirnos del camino de la intriga para centrarnos, dentro de lo posible, en el menú que en Enigmatium nos tienen preparado. La primera gran sorpresa es grata para los comensales ya que se recompensa nuestra inquietud con una Barra Libre de jarras de Sangría y Cerveza para todas las mesas que, por las reacciones a nuestro alrededor, algunos opinan que les servirá como evasión o incluso otros la encuentran como el acompañamiento perfecto para intentar animar aún más sus sentidos e imaginación.
Se comienza agasajando nuestros estómagos con una serie de entrantes a compartir, siendo el primero de ellos una Ensalada de hoja de roble con jamón ibérico y salmorejo con una presentación atractiva coronada por un tomate cherry, como podéis ver en la sección de mis compañeros cuchareteros. A ésta le siguen los Pimientos de piquillo rellenos de merluza y gambas, correctos en todo momento. Viene a ser lo que se espera de un plato de este tipo cuando se lee su descripción, ni más ni menos.
Me sorprenden gratamente los Nidos de boletus con salsa de trufa. Y ¿qué es lo que más me llama la atención de todo? Sin duda, esa salsa en la que no puedes parar de remojar. Además de toda la cantidad de pan que estemos dispuestos a degustar.
Resulta difícil de explicar la extraña razón por la cual cae en mis manos el siguiente artilugio metálico y mi insistencia por intentar atravesar una serpiente que se muerde la cola mediante una estrella de seis puntas. En fin, cada uno tiene sus secretos que guardar aunque sea por una vez en la vida. Quizás alguno de vosotros podráis descubrir tan intrigante causa en el futuro.
De cualquier forma, me lanzo hacia el plato principal: un Solomillo de ternera a la pimienta. Un buen corte de carne cocinado en su punto, tal y como había solicitado a nuestra camarera. Acompañado de unas patatas agradables al paladar y una salsa que lo conjunta adecuadamente. No tienen mala presentación tampoco los Chipirones encebollados en su tinta de Ninillas, pero eso mejor… ¡Qué os lo cuente ella!
Para culminar la cena, que no la velada, se nos ofrece una ligera Tarta de Chocolate. En un principio, su aspecto nos recuerda al típico brownie común en estos casos. Sin embargo, se trata de una tarta de chocolate deliciosa y nada cargante. Perfecta para acabar de completar nuestras energías sin hacernos rodar por el pasillo en cuanto nos levantemos.
Llegados a este punto, seré yo quien tome la iniciativa y os proponga una serie de enigmas: ¿realmente creéis que esto es todo? ¿alguien se pensaba que veníamos aquí únicamente a cenar? ¿qué son esos extravagantes sucesos que han ido ocurriendo durante nuestra degustación? Tan sólo os daré una pista: lo aquí contado no es ni siquiera una cuarta parte de lo que os encontraréis en el Restaurante Enigmatium. ¿Os atreveréis a adentraros en un mundo en el que no todo lo que se ve es lo que parece?. La siguiente instantánea tan sólo puede ser completada por vosotros si así lo elegís. Una serie de imágenes que no os podemos relatar ya que son únicas y diferentes en cada visita. Y que, sin duda, serán recordadas en vuestra memoria durante mucho tiempo.
Quien asuma el desafío de descubrir Enigmatium, se tropezará con una alternativa de ocio mucho más allá de lo que consideramos acudir a un simple restaurante. Una original visita a un mundo paralelo que desearemos compartir en nuestras próximas celebraciones, ya sean cumpleaños, despedidas de soltero, soltera o mixtas e incluso eventos de empresa.
Ninillas: Cuando me enteré de la existencia de este restaurante, una sola idea ocupó mi mente: “el deseo irrefrenable de querer ir”. Para empezar… el nombre, una libre adaptación del latín, se llama Restaurante Enigmatium. Siguiendo por su ubicación, o mejor dicho el desconocimiento de la misma, y terminando por ese detective que, en el fondo, yo creo que todos y cada uno de nosotros escondemos en nuestro interior, ya sea un Sherlock Holmes, un Hércules Poirot o, como es mi caso, una Jessica Fletcher.
El primer paso para ir a Enigmatium es llamar por teléfono para hacer la reserva y fijar el menú que vas a degustar durante la cena. Una vez finalizada la conversación, se rompe el vínculo con el restaurante y no sabrás nada de él hasta dos días antes de tu visita, que es cuando recibes un mail con las indicaciones que, si no eres torpe, te conducirán a él.
Y precisamente en el punto de partida me encuentro en esta foto, leyendo y releyendo el mail, no fuera a ser que en lugar de terminar en el Restaurante Enigmatium acabáramos en Parla.
No hubo baldosas amarillas, pero llegamos, con alguna que otra duda en el camino, por supuesto, pero lo importante es que llegamos sin avisar al móvil de emergencia. Una vez en la puerta del Enigmatium, un guardia de seguridad nos hizo apagar móviles y guardar relojes -como os muestra Rayo-, cosa que me molestó, porque claro, yo iba muy a lo Jessica y no sabía cómo iba a reaccionar mi mente sin la percepción temporal.
El caso es que, poco a poco, fuimos entrando todos los allí congregados y sentándonos en nuestras mesas, no sin antes adivinar cuál era -como os muestra FlashBack-, claro está.
El Restaurante Enigmatium no tiene una distribución uniforme en sí, nada más cruzar el umbral de su puerta te encuentras a la izquierda con la zona de barra, y el resto son mesas que se configuran en función del número de comensales.
El interiorismo es armonioso, sin grandes estridencias y con un ambiente muy confortable. Suelos de madera, coquetas lámparas, ramas secas que van delimitando mesas… Pocos elementos, ya os digo, pero bien seleccionados.
El Enigmatium es un Restaurante espéctaculo, tal vez por eso aquella noche, estábamos rodeados por varias despedidas de soltera y cumpleaños, lo que nos vino bien, la verdad, porque solamente con las personas allí congregadas el ambiente se impregnaba de alegría.
Las mesas son de madera, acompañadas por bancos corridos rojos para los laterales y sillas de piel negra para el resto. Se visten con caminos y servilletas de tela en blanco. Una vajilla también blanca, sencilla y al mismo tiempo elegante, y una cubertería y cristalería correctas.
Una vez acomodados en la mesa, lo primero que debes hacer es firmar el pliego de condiciones, que por supuesto no pienso desvelar, pero que puedo resumir en: “Lo que sucede en Enigmatium, se queda en Enigmatium“.
Bien, voy a ir metiéndome en faena, aunque debo decir que la faena en sí no es la comida, si se va con esa perspectiva, te equivocarás. Al Restaurante Enigmatium se va por otros motivos, se va para disfrutar de una oferta de ocio nocturno diferente, donde los enigmas se mezclan con el humor y el buen rollo. Sin olvidar que la resolución de algunos de lo acertijos se premian. Pero bueno, el caso es que mientras estás allí se cena, y evidentemente los cucharetes dimos buena cuenta de las viandas.
Disponen de dos menús, de 45 y 50 €, que constan de 3 entrantes a compartir por cada 4 personas, y un plato principal a elegir entre dos posibles por cada menú. Sea cual sea la opción elegida, la barra libre de sangría y cerveza va incluida. Nosotros habíamos elegido el menú especial de 50 €, que por cierto también tiene truco en su reverso.
Comenzamos con la Ensalada de hoja de roble con jamón ibérico y salmorejo. Diversos tipos de lechuga, el jamoncito, el salmorejo y vinagre de Módena. Estaba rica, no era espectacular, pero era muy correcta.
A la ensalada le siguieron los Pimientos del piquillo rellenos de merluza y gambas que también me estuvieron buenos y unos Nidos de boletus con salsa de trufa -mostrados por mis compañeros- a los que no les encontré el aquel, tal vez porque aunque la salsa estaba bien los nidos en sí eran unas simples patatas cocidas.
Mientras cenas es importante estar a lo que se está, es decir, estás a tantas cosas que no debes olvidar que allí se está desarrollando una trama, que lo que ves puede que no se corresponda con la realidad y que los camareros puede que lo sean y puede que no. Y claro, algunas veces la cara de lerda que una tiene la muestra, y sino mirad la mía. Debo añadir que no fui capaz de sacar la cadena y eso que le di mil vueltas, pero vamos que los inteligentísimos que me acompañaban -Don Rayo y Don FlashBack- tampoco.
De plato principal yo elegí los Chipirones encebollados en su tinta. Una ración generosa y sabrosa. Obviamente no es un plato de autor, ni de fusión, ni de… Vamos, que eran chipirones en su tinta acompañados por arroz blanco y estaban buenos, que no es poco.
Me comí mi plato, mientras miraba a uno y otro lado, inmersa en una especie de camarote de los Hermanos Marx, porque por un lado escuchabas ópera, por otro la algarabía de las personas que allí cenábamos, y todo eso rodeada del personal que iba y venía. La sensación de no saber de qué iba la cosa era tremenda, y claro… mientras tanto, para ayudar a esa situación de desconcierto, le iba dando a la sangría, que entraba sola, y si no… cambiaba a la cervecita, que a mí no me suponía problema, esa noche me entraba todo bien.
El postre era una Tarta de chocolate, de la que no dejé ni una miguita. Era una tarta muy sencilla, un bizcocho de chocolate y entre medias una mousse también de chocolate, pero la verdad es que me entraba sola.
Una vez acabado el postre, sin previo aviso… Pasó lo que pasó. Aquello que me parece una faena contar y por supuesto no pienso desvelar.
Tan sólo voy a dejaros una brevísima muestra de los momentos vividos. Debo añadir que Rayo y FlashBack se lo pasaron muy bien y admiraron bellísimas y sugerentes “vistas”, en fin, pobrecillos… ¡Cuándo se verán en otra!
Me reí, me reí mucho, y una vez deshicimos los entuertos que el Restaurante Enigmatium había creado para los que allí estábamos juramos, por supuesto con la copa llena, no desvelar lo allí acontecido.
Y una vez que el alcohol surtió efecto, me dediqué a conocer gente, en concreto futuras esposas, una de las cuales me prestó esta “diadema-cojonera”, ideal para aquellas que estén pensando en dar el gran paso.
Pues ya he terminado, y releyendo lo ya escrito, me doy cuenta de que contar lo que se dice contar… cuento poco, pero es que Enigmatium no es un restaurante convencional, es algo más, es una fusión de restaurante temático en el que tienen cabida el misterio, la intriga y por supuesto el humor. La cocina, evidentemente, pasa a un segundo plano y aún así no se ha descuidado. En definitiva, el Restaurante Enigmatium es un nuevo concepto de local, ideal para despedidas de soltero o de soltera, para cumpleaños, cenas de grupo o de empresa, y también, por qué no, para parejas. La trama que allí se desarrolla es apta para todo tipo de público y lo que allí se vive también.
Y ahora pensaréis que el boca-oreja hará que pierda el atractivo, pues no lo creo, porque el Enigmatium tiene varias tramas que se irán introduciendo con el paso del tiempo y en cuanto a su ubicación… No os fiéis, también lo tienen pensado y será una “Restaurante móvil”. Vamos, que este sitio promete. Nosotros fuimos el tercer día de apertura, es joven, muy joven, pero se le notan las ganas.
Cucharete: ¡Qué buena idea! ¡Un restaurante que nadie sabe dónde se encuentra! Y aunque con el tiempo llegues a saberlo, puede que haya cambiado de ubicación… ¡Enigmatium! Un nuevo nombre a recordar entre los restaurantes espectáculo y temáticos que se encuentran en la capital. Dosis de misterio… Intriga… Enigmas para resolver, y… ¡Premios para los primeros! Todo ello salpicado de grandes dosis de humor. Mi equipo cenó por 50 €/persona, tres personas degustando el Menú Especial con barra libre de sangría y cerveza.
La genial idea de no desvelar su ubicación. Los actores que dan vida a la trama que allí se vive. El ambiente que se crea en el comedor, ideal para una cena divertida. El amable trato del servicio.
Pequeñas pinceladas típicas en un local joven, que se subsanarán con rodaje.




4,0
28 comentarios a “Enigmatium”
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2000 restaurantes en Madrid y me voy a poner a hacer el tonto en plan buscando a wally para ir a comer….manda huevos¡¡
La verdad, es que con hacer un Who is de su pagina sacas la direccion.
No la pongo por si acaso…
Pero prometo ir…
Según google está en Calle Velázquez 109
Vaya, no debí ver las fotos. Sospecho que es un restaurante que ya existía al que le han cambiado el nombre y han creado esta atractiva idea. Lo malo es que yo iba a cenar alguna vez ahí y ya ha perdido la emoción… : ( Si no es ese, es exactamente igual por dentro, hasta las ventanas (que han tapado inteligentemente con stores para que no se vea la calle)
Al parecer todas las páginas que muestran su dirección (hay muchas) no es la dirección del restaurante, sino la dirección de la empresa que lo lleva, vamos, sus oficinas, como las que habéis puesto por ahí arriba. Es una idea cojonuda.
Soy de las pocas privilegiadas que ha pasadpo por Enigmatium (debe llevar poco tiempo)
El restaurante no está en Velazquez, supongo que es un truco más.
La idea nos pareció muy original y diferente. Nos lo pasamos bomba, la calidad de la comida era bastante buena aunque la cantidad no era abundante.
Sólo nos faltó un enigma por resolver. Volveremos, si es cierto que irán cambiando los enigmas.
El que digo yo no está en Velazquez.
Invite a mi novia a cenar este viernes pasado y la verdad es que nos gusto mucho, sobro comida, pero obseve algo curioso, no a todos les sucedía lo mismo, pero supongo que muchas personas reservarán y no sabran realmente a lo que van y cada uno se hace su propia idea en la cabeza de lo que pueda suceder. Lo mejor de todo es estar sin móvil. Ya que por trabajo siempre tengo que tenerlo enicima y resultar un alivio no preocuparse por el.
Tiene buena pinta y graciosa la idea pero es de dejar fumar… Como no los tengan en una pecera paso.
50 euros por cenar, no te dicen la dirección y encima tienes que aguantar una despedida de soltero/a. Eso si, tienes barra libre de sangría y cerveza.
Personalmente me llama muy poco la atención este sitio.
Me parece una idea fantástica, yo reservo fijo este finde, si ta lleno pos el siguiente……….. A ver que es eso de los enigmas!!! Gracias Cucharetes!!!
Mi novia se fue a cenar con unas amigas y la verdad es que yo estaba encantado, ya que como me comento que no era nada erótico me parecio una idea totalmente diferente. Se lo pasarón muy bien, pero solo consiguierón resolver los dos primeros enigmas y a muchas de ellas no les debio de gustar mucho eso. jejeje,
Me ha sorprendido ver este restaurante en cucharete, pero os felicito por colgar ideas diferentes.
Me parece una idea interesante, pero un poco carillo..creo que todo lo que sea original merece la pena probarlo y salir de la tipica cenita normal, asi que bueno si hay que gastarse una noche algo mas de dinero, se gastara….se lo dire a mi novio o mejor!!creo que es ideal para sorprenderle…
Yo desde que reserve tenia unas ganas enormes de ir, pero…DECEPCION, la comida..? las fotos que he visto, es casi lo que nos dieron para 5 personas. el segundo bien, pero el primero ( menúde 45€), a trozos, primero 3 hogas de lechuga con u ntrozo de jamón, después 1 PATATA, LO JURO, 1, después cuando la saliva ya caia del hambre, 1/2 crepe, LO JURO, 1/2, la chica como favor, viendo nuestras caras nos dejó otros 3 miserables 1/2 crepes.
El segundo bien, y la tarta exquisita. Pan y bebida, muy bien.
El espectáculo…bueno, quien vaya con muchas expectativas….a nosotros desde luego, salvo el final, que te ríes y no está mal, no nos gustó, MISTERIO ¿´Qué dice elediccionario qu´´e es?, yo debía tener un concepto equivocado, no me jorobes, lo de los antecedentes penales y psicosis ¿a qué viene?… La ídea es genia, pero en mi opinión, tendrá que mejorar para continuar después del boom.
Más que un restaurante con espectáculo me parece un espectáculo con (ínfulas de) restaurante. Desde luego conmigo que no cuenten.
yo acudí con la gente de la empresa. No sabíamos que era tan bueno para fiestas de empresa. En Navidad van a reventar. El precio está bien, porque no es sólo cena, está lleno de actuaciones y personajes.
Yo repetiré pronto con un nuevo grupo de amigos.
P.D. El restaurante NO está en Velázquez 109, ahí está la dirección de la empresa.
A mí me pareció una tomadura de pelo. Carísimo y la comida de pésima calidad, y muy escasa, vamos, que el pescado parecía una suela de zapato… lo más malo que yo he probado en un restaurante en mi vida. Luego, si te pides un refresco va fuera del menú, te exigen que lo pagues en el momento y si te sobra un céntimo, se lo cobran de propina, claro está, por las molestias de tener que pedirte una y otra vez que abones la consumición en el acto y no con la cuenta final… a ver qué más les dará… si el menú sólo cuesta 50 euros!!!
Los enigmas de colegio, y bueno, algo mejor los actores que son bastante simpáticos y te hacen reir. Yo lo único que digo es que en nuestra despedida la novia se defraudó tanto que salió llorando.
Hola Cucharete, siguiendo vuestro articulo he podido conocer enigmatium, me resulto una noche totalmente difere y muy divertida, fuimos de los pocos torpes que utilizo el número de teléfono de emergencias para llegar al restaurante, un poco triste verdad. jejeje.
pero una vez dentro averiguamos muchos enigmas y nos pusimos ciegas a champang.
Muchas gracias chicos.
Hola a todos,
La verdad es que nosotros salimos bastante defraudados, la comida era demasiado escasa para el precio que se paga y los enigmas eran poco “enigmáticos”, ¿y misterio? ¿dónde? Tendrán que mejorar mucho.
La idea es estupenda pero espero que se estiren un poco más con el menú o el boca a boca va a hacer que la gente deje de ir muy pronto (cuando nosotros reservamos estaban todas las fechas ocupadas).
Saludos,
Hola, yo en parte estoy con el comentario número 19, en que la comida es bastante escasa. Por las pistas para encontrar el sitio pues tampoco nos pareció difícil.
Pero vamos que está curiosa la idea. También decir que difiere mucho lo que nosotros comimos, de las fotografías que vosotros tenéis publicadas. Porque a nosotros nos pusieron un trozo de tarta que era la mitad del vuestro, la ensalada tampoco era abundante, y una de mis amigas pidió chipirones de 2º y tampoco tenía nada que ver. La verdad es que para ir una vez en la vida, como algo diferente y novedoso, vale, pero pagar otros 50 laureles pues como que no.
Para mi gusto estuvo bien pero no fue lo que yo me esperaba.
Como bien leo, no soy la unica que piensa que es un
palabra no permitidaa mano armada.La comida fatal, no saben ni los camareros de que es el solomillo ni que pescado es…te
palabra no permitida45 euros por ver un espectaculo que ni a niños hace gracia, no te dejan degustar el “suculento menu” porque vienen todo el rato a darte el coñazo pensando que hacen gracia, y lo peor de todo es que se me cayo el pan al suelo y se lo dije a la camarera, vino con una cesta con mas panes, me dio uno y el sucio lo metio con los demas panes para servirselo a otro….Comida mala, espectaculo cutre a morir y encima ni te dan una copa para solucionarlo, te dan un super descuento para una copa en una discoteca que tendra trato con ellos….
No vayais, si quereis cenar y pasarlo bien , iros de cañas y tapas y por 45 euros os lo pasareis mucho mejor que en este antro.
La verdad es que la idea me ha parecido brillante, he ido con unas compañeras de trabajo y fue un poco curioso lo que sucedió, a mi personalmente me encantó todo, ya que me gustaron mucho los juegos que propusieron, otras compañeras la verdad es que no disfrutaron tanto, pero supongo que es normal, ya que no les gusta mucho pensar y……
La animación es lo mejor de todo, ya que si sabes involucrarte y participar realmente disfrutas. Algo peor me pareció la comida, pero en este tipo de restaurantes ya se sabe… nosotros pedimos el menú de 45 € y luego me arrepentí, ya que vi una mesa con el otro menú y tenía mucha mejor pinta.
Muchas gracias Cucharete por hacer artículos sobre este tipo de locales.
El que estas líneas firma acudió al citado restaurante el pasado 10 de octubre a cenar. Tengo que decir, antes de nada, que no eran pocas las dudas que me atenazaban ante la perspectiva de ir a un sitio que ni siquiera te dicen dónde está. Sinceramente, si no llega a ser por mi esposa no hubiera ido.
No entraré en detalles de contar el tipo de espectáculo que se ofrece, ya que en navidades haremos allí una cena familiar y no me gustaría romper la magia, así que sólo diré que me pareció un lugar original, diferente, sorprendente y muy entretenido, algo muy poco frecuente en nuestros días.
A mí también me encantó. Volveré a repetir, claro que cuando la economía esté algo mejor jejeje
Un saludo a todos.
UN
palabra no permitida, eso es lo que me pareció; fui con mi pareja el pasado viernes y el llegar no nos costo nada, pues habia ya un grupo que iba para alla que sabian donde estaba.Eso creo que fue lo mas emocionante de la noche; la comida una relacion calidad-precio malisima. De primero una ensalada escasisima para compartir con 4 hojas de lechuga normal, alguna de lombarda y algun trozo de jamon de pato. Luego unas patatas con algo tipo foie tambien escaso. El solomillo de ternera en salsa a la pimienta malisimo y la salsa de sobre; el postre, el tipico bizcocho de chocolate que no estaba mal pero una racion escasisima, y el colmo fue que se equivocaron con el menu; te hacen pagar en metalico antes de cenar y habiamos pagado el caro y nos pusieron el primero del barato y nos dimos cuenta cuando ya ibamos a empezar el segundo. Les dijimos que ya que habiamos tomado el primero del barato que nos pusieran todo del barato y nos devolvieran la diferencia, se negaron diciendo que no podian devolver el dinero, y eso que habiamos pagado en metalico!!!. Nos cambiaron el segundo y punto. De bebidas solo sangria y cerveza, ni vino ni refrescos, que te lo cobraban a parte, nada mas servirtelo. Y el espectaculo desastroso, esta gente no sabe lo que es el misterio; adivinanzas tipo del colegio, una especie de trama espectaculo absurda y sin gracia y tardaron como 1 hora entre plato y plato. Empezamos a las 10 y acabamos a la 1. A mi cuando llego el segundo ya hasta se me habia quitado el hambre de tanto esperar. me dio la impresion del tipico sitio que van a por la pasta por encima de todo. Lo dicho, UNpalabra no permitida.Las únicas palabras que os puedo dedicar son de agradecimiento, tanto a mi personalmente como a todas mis amigas nos sorprendisteis realmente y pasamos una noche completamente diferente que es lo que pretendíamos, luego tuvimos la oportunidad de hablar con alguna persona del equipo de animación y personalmente me parecieron unos auténticos fuera de serie.
Muchas gracias por hacernos pasar una noche divertida y diferente.
Sí es verdad que este restaurante esconde un enigma. Cucharete, tu que lo has visto…¿qué es esto? comentarios buenos, otros chungos… y tan dificil de reservar, porque si, he llamado a ver que pasa. Esto va a ser un “si no lo veo no lo creo”.
saludos cucharetes
Hola a todos. Estuve en Enigmatium hace unas semanas y la verdad es que he quedado realmente contenta, me resultan curiosos muchos de los comentarios que he leído, parece que hemos estado en lugares diferentes. El halo de misterio que cubre todo el proceso, desde que solicitas la información del restaurante hasta que sales por la puerta una vez cenado y visto lo que allí ocurre es simplemente alucinante. Nos hicieron firmar un documento de confidencialidad para no desvelar nada de lo que allí ocurría, pero lo que no nos hicieron firmar es ningún papel en el que nos dijera que no pudiésemos opinar…. Si tenemos que poner alguna pega es ahora: ¡en un mes no tenían ningún hueco! Pues bueno, reservamos para el mes siguiente y la verdad es que la intriga iba en aumento: no nos dicen donde está el restaurante! (sólo dos días antes nos mandan un mail con algunas pistas)…Nos pasamos todo un mes haciendo conjeturas y mirando en todos los restaurantes para ver si eran Enigmatium cuando íbamos por la calle. Pues llegó el gran día y nos plantamos en el punto acordado y con las pistas facilitadas. Encontramos el restaurante y entramos… y lo que dentro sucede no estoy autorizada a comentarlo. Sólo diré que pasamos 3 horas muy agradables y estoy completamente segura que volveremos a repetir la experiencia algún día. Por el momento a todo el que nos pregunta por algo especial les mandamos allí. Un saludo a todos.