Taberna 1929
29 Noviembre 2007 por Cucharete
-
Rodríguez San Pedro, 66
Madrid (Chamberí)
Argüelles (Líneas 3,4,6)
91 549 91 16
30 - 40
El Restaurante Taberna 1929 destaca por la calidad de las materias primas utilizadas en unas raciones más que generosas. Cuenta con dos comedores -para fumadores- que dan cabida a 50 comensales. Ofrecen menús especiales para grupos, que cuando superan las 30 personas son de tipo buffet, así como un menú turístico a 9 € de Lunes a Viernes a mediodía. Su horario de apertura es de 12:00h. a 16:00h. y de 19:00h. a 00:00h. Cierran los domingos y festivos.




4,5
Véase también: Restaurante Taberna 1929 - Nueva Carta
Rayo: El Restaurante Taberna 1929 es uno de esos locales entrañables en los que repites una y otra vez por el simple hecho de la tranquilidad que te transfiere el saber que vas a salir completamente satisfecho con la experiencia gastronómica.
“¡Hola! ¡Buenas tardes, señores! ¡Bienvenidos!“. Con esta simple, pero afectiva frase, recibe Quico a todos y cada uno de sus clientes. ¡No importa que la Taberna 1929 esté a tope! Todos tendremos nuestro saludo particular y personal nada más cruzar la puerta. Esa cercanía vale su peso en oro, motivo necesario y suficiente para que año tras año su clientela crezca y se sienta como de la familia.
La barra, luce al fondo un antiguo y llamativo mueble de madera que tiene más años que la abuela de mi abuela y puede presumir a día de hoy de ser todavía útil, a parte de un vistoso botellero añejo. Pero no sólo el mobiliario nos llama la atención en la curiosa Taberna 1929 -al final todos nos aprenderemos el año de memoria ¿verdad?- sino que posee un “algo” que no encuentras en ningún otro local similar, o expresado de otro modo: lo que no encuentras es lo que lo diferencia del resto. ¿A qué podemos referirnos? Pues… ¿Qué me decís si os confirmo que no tiene ni TV ni ninguna de las modernas pantallas planas de hoy en día? E hilando todavía más fino… ¿Qué os parece que un espacio como el que nos ocupa no disponga de máquinas tragaperras? ¿Le encontráis significado? ¡Efectivamente! Gracias a esos dos puntos -imprescindibles e ineludibles como parte del negocio en la mayoría de restaurantes- la Taberna 1929 es ideal y muy frecuentada por un público femenino que evita -en su gran mayoría- los partidos de fúltbol y las comidas o cenas bajo la pantalla.
Estamos por lo tanto, ante un lugar ideal para charlar y conversar -ya sea sobre la comida o sobre cualquier anécdota o experiencia- con nuestros amigos, nuestra pareja o nuestra familia, sin que nada nos moleste.
Mientras escribo este post a la par que observo las fotos, me entran ganas de volver a posar mi caña sobre ese veterano y presumido barril lleno de historia. Prueba de ello es el fantástico collage que lo preside en el que una caña se te hace corta y no es suficiente para analizarlo en profundidad. Docenas y docenas de fotografías y recortes de prensa ¡todos ellos con el denominador común de pertenecer a 1929! Encontramos… desde una nostálgica instantánea de Las Ventas en 1929, hasta un crédito de 8 pesetas al mes. FlashBack os muestra un primer plano de esta obra, creada en base al apoyo de los clientes, quienes poco a poco fueron trayendo y regalando al local fragmentos originales de ese año que forma parte de la historia del local -aunque muchos de ellos, debido a su valor sentimental se muestren como fotocopia-. ¡No os perdáis el mural! ¡Merece la pena!
El lugar está pensado para fumadores aun ofreciendo dos comedores claramente diferenciados que dan cabida a unas 50 personas. El primero de ellos es el más vistoso -obviamente, ahí cenamos los cucharetes-, ladrillo visto por doquier relaja nuestras pupilas y hace sentir al comensal muy a gusto. Tonos cálidos a izquierda y derecha convencen al cliente de que estamos en un espacio digno de poder disfrutar de su gastronomía sin que nada perturbe nuestras conversaciones durante la estancia… ¡que puede llegar a ser de horas!
Las mesas -correctamente vestidas- muestran un guiño a lo que se avecina: una cena para recordar con agrado. No destaca la vajilla ni la cubertería, pero sí observamos una cristalería -aunque lejos del lujo y del diseño- impecable, sobre la que da gusto servir el vino.
En esta ocasión optamos por dos caldos nuevos para nosotros y que presumían en carta de buen precio. ¡Os los recomendamos!
Los primeros los regamos con un blanco Viñas del Vero (Gewürztraminer) de la Denominación de Origen Somontano que nos encantó -15 €-. Y los segundos con un tinto de la tierra de Castilla: Torre de Barreda Selección de la cosecha 2003 que no estaba nada mal para sus ¡10 € de precio!

El pasillo que comunica sus comedores y que nos acerca a su cocina muestra imágenes de la época, cuando nuestros bisabuelos vivían su juventud. Podéis disfrutar de una panorámica de la confluencia de la calle Alcalá con Gran Vía y de otra de mujeres yendo a por agua a La Fuentecilla. ¡Qué fuerza tienen las fotografías en blanco y negro!
El comedor del fondo no es tan atractivo como el anterior a pesar de encontrarse en la misma gama de tonos y colores, es más impersonal, pues la ausencia del ladrillo visto, los arcos y las columnas, juegan en su contra. Pero… ¡Goza de la misma cocina! ¡Qué es lo que interesa!
Llegada la hora de pedir, la elección nos lleva su tiempo… pues te entretienes observando las páginas pares de la carta, todas ellas atiborradas de fragmentos de historia de ese año que ya todos tenemos en mente desde que empezamos la lectura -o escritura- de este reportaje. Destaca el Crack del 29, donde tanto el Jueves Negro (24 de Octubre) como el Martes Negro (29 de Octubre) serán recordados como el desencadenante de la mayor crisis económica mundial. En un día, la bolsa pierde tanto dinero como el gastado por EE.UU. en la Gran Guerra.
Mil novecientos veintinueve, un año enciclopédico…
Pero al final, entre hoja y hoja… entre suceso y suceso… encontramos lo que buscábamos: Unas excelentes Croquetas de pollo y jamón ¡Pero cómo pueden estar tan buenas! ¡Madre mía! ¡Son enormes, mirad la foto de FlashBack! ¡Buenísimas! Iré muchas veces a la Taberna 1929, y ¡siempre pediré esas croquetas!
Al final de la cena preguntamos a sus responsables -Quico y Feli- el secreto de las croquetas, y después de mucho insistir ¡nos lo contaron un poquito! ¡pero no podemos publicarlo! ¡TOP SECRET! Tenéis que ir a probarlas in situ porque merecen la pena. Ya nos lo contaréis en vuestros comentarios.
Después llegó un Braseado de setas con foie y huevo escalfado que os muestran FlashBack y Ninillas y que estaba delicioso. Éramos cuatro personas y disfrutamos de 3 entrantes, 4 segundos y 2 postres. ¡Y salimos a punto de reventar! ¡De cantidad y de lo buenísimo que estaba todo!
Lo que veis ahí arriba es el Risotto con boletus. Quizás demasiado caldoso para mi gusto, pero no por ello desmerece su sabor, estaba bien bueno aunque considero que la cantidad era excesivamente generosa. Para la gente de “buen comer” ¡es su plato!
La Lasaña de Chipirones estaba exquisita y no había tenido nunca la oportunidad de disfrutarla antes. Si no fuese porque el plato que viene a continuación es para mí -un carnívoro sin remedio- sinónimo del disfrute, os hablaría de ella más detenidamente, pero es que viendo la foto de la ración en la mano de FlashBack observamos que es un plato contundente que puede compartirse sin problemas.
Personalmente me quedo con el Chuletón de Buey, pero es que ya me conocéis los que llevéis leyendo el blog desde que empezamos con él los cucharetes. ¡FlashBack y yo somos carnívoros! Menos mal que tenemos a Ninillas y nos para un poco los pies “obligándonos” a probar cosas nuevas…
El chuletón de buey se factura al peso -en la foto 850 gr.-, y viene presentado con patatas fritas en esta especie de parrilla redonda que abarca toda la mesa. ¡Llega todavía humeante a la mesa y terminándose de hacer! ¡Cuidado los de camisas blancas! ¡Os encantará pedir este plato! Pondría la mano en el fuego de que 9 de cada 10 que vayáis a la Taberna 1929 pediréis este plato… ¿Me equivoco?
La carne estaba buenísima, tierna y sabrosa, de gran calidad, y es que las particularidades de las materias primas son un factor a tener en cuenta y en este local se cuidan mucho.
El Bacalao hojaldrado es un plato para dos personas y está… ¡Cómo está! ¡Delicioso! Otra elección fija a tener en cuenta en vuestra visita al lugar. Con una riquísima salsa de pimientos del piquillo y sirope. ¡Para mojar pan! Que a todo esto… ¡el pan lo hacen allí mismo! ¡desde cero! ¡desde que se amasa la harina! Y así está de bueno claro… que no sabes si comer el pan o los platos… cuesta decidirse…
De los dos postres que pedimos -éramos cuatro pero no podíamos más- yo me quedo con el más novedoso: Sorbete de castaña, que estaba bien bueno, aunque reconozco que nos os gustará a todos, pues es un sabor un tanto peculiar, me encantó, muy suave para ser de castaña, no se hacía pesado.
También pedimos una Crema de queso con helado de mango de la que no dejamos nada en el cuenco… como niños buenos. Ésa sí que os gustará a todos.
La Taberna Restaurante 1929 es de esos locales a los que el que va una vez… ¡Vuelve!
Vamos… ¡Yo vuelvo!
FlashBack: ¿Por qué Taberna 1929? Eso nos cuestionamos antes de decidirnos a realizar nuestra visita a un local del que hemos comprobado anteriormente, al dejarnos caer por las proximidades de Argüelles y Moncloa, que posee unos clientes mucho más que asíduos, muy fieles mencionaría yo. Y es que, al acercarnos a su barra, sentimos la auténtica sensación similar a encontrarnos en el interior de una escena de la típica serie norteamericana Cheers. Me explicaré.
Cuando decidimos deleitarnos con una buena velada nuestras motivaciones son varias y diversas: una ocasión especial, un momento entre amigos, un respiro en la agetreada vida de la ciudad. Sin embargo, diría que este restaurante es un punto de referencia tanto para los vecinos próximos como para aquéllos que se encuentran de visita en tan elegante barrio de Madrid, perfecto para disfrutar de cualquier momento en el que queramos sentirnos en confianza y halagar nuestros paladares con una cena de calidad y un toque especial.
Sus dueños, así como su personal, parecen apostar por ganar ante todo amigos. Nuestra experiencia al adentrarnos hacia el interior es altamente gratificante. En un primer momento percibimos la sensación de que en este establecimiento la gran mayoría de sus visitantes se conocen y podríamos sentirnos desplazados. Nada más lejos de la realidad ya que todo lo contrario llega a ocurrir, la entrega en el trato se encuentra al mismo nivel hacia nosotros, recién llegados con la intención de descubrir su secreto, que hacia el resto de clientes presentes demostrando una alta preocupación porque nuestra velada sea lo que esperamos de ella.
Algo digno de admirar puesto que nadie puede tratarnos mejor que quien disfruta de su negocio. Es algo que se respira en el ambiente y no se puede negar.
Al observar su interior, nos encontramos con una decoración agradable. Éste es el concepto tradicional que nos rodea de forma constante gracias a sus lámparas de araña y de pared, barriles de madera, suelo de azulejo, pizarras rellenas con lo mejor de su oferta culinaria, además de sorprendentes cuadros que llaman nuestra atención por las escenas que nos muestran.
Todo ello como parte de su barra inicial que nos conduce hacia las mesas, más elegantes, situadas hacia la zona con la que nos topamos si proseguimos hacia el fondo.

Sobre sus paredes nos encontramos con un colás repleto de recortes de periódico del que adivinamos rápidamente su temática: la gran diversidad de eventos que ocurrieron en 1929. Desde el impactante crack en la bolsa en el jueves negro del 24 de Octubre hasta los grandes acontecimientos que tomaron lugar en nuestro país principalmente a lo largo de este período.
No los revelaré todos, algunos muy curiosos, ya que como las buenas películas es mucho mejor descubrir estos detalles por uno mismo.
Decidimos tomar asiento en una de las mesas más cercana al exterior. En mi opinión, los ladrillos vistos y sus motivos simulando a pequeños ventanales sobre los mismos facilitan que nos sintamos en un entorno más hogareño.
Y como me gusta que cada uno decida por sí mismo, os muestro igualmente el hermano mayor de los espacios del local, compuesto por diversas mesas vestidas con manteles en tonos rosas así como una cristalería y vajilla colocada con elegancia al mismo tiempo que funcional. Las sillas parecen haber sido escogidas en madera para realzar el aire cálido de su decoración.
Si comprobamos la sensación al sentarnos sobre alguna de sus sillas llegamos a la conclusión de que compartimos espacio con el resto de comensales y al mismo tiempo existe el suficiente para facilitar el movimiento tanto del personal como de nosotros mismos al ocuparlo.
Metidos en la lectura de la carta, nos sorprenden unos platos muy de nuestra cocina pero al mismo tiempo con una variedad suficiente y unos toques muy personales.
Eligiendo a nuestro gusto, nuestra camarera María, muy agradable por cierto, nos aconseja que no prescindamos de uno de los emblemas del restaurante, las Croquetas de pollo y jamón. Su aspecto más que inmenso, gigante diría yo, no defrauda en su relleno repleto de grandes cantidades de lo que su nombre nos indica. Su rebozado exterior a la par que único resulta exquisito.
Como segundo entrante, más que satisfechos con el anterior, disfrutamos del Braseado de setas con foie y huevo escalfado. Un plato ligero, estudiado en su acompañamiento, de muy alta calidad y que recomiendo ante todo por su salsa realizada a base de cardamomo y remolacha.
Si las cantidades pensábamos que no seguirían siendo tan contundentes, la prueba mostrando todo lo contrario la aporta la Lasaña de chipirones, en la que disfrutamos de la bechamel, el queso y la tinta de los chipirones junto con todos ellos en su interior de una forma excepcional. Sin duda, una lasaña que deja con la boca abierta.
Comparte espacio en nuestra mesa con ella el Rissotto de boletus que os muestran Rayo y Ninillas ya que a ellos les encanta siempre probar este tipo de creaciones.
¡Atención! Aparece ante nuestra mirada atónita el plato que ni Rayo ni yo hemos podido dejar de elegir de la carta: el Chuletón de Buey. Si ya antes hablábamos sobre recomendaciones características de esta taberna quizás nos hayamos quedado cortos al llegar a este punto. Se nos presenta aún cocinándose, humeante y con un peso más que generoso en su interior.
Para cualquier amante de la carne, ésta no defrauda en su calidad ni en su presentación. Un claro ejemplo de aquello por lo que no importaría volver una y otra vez a la Taberna 1929.
Llegados al tercer curso, los postres, parece más que evidente que no podíamos excedernos en demasía y es que, aunque exquisitos, todos los platos anteriores eran ¡apabullantemente abundantes! Así que tomamos como decisión escoger únicamente dos. El primero, un Sorbete de castañas, que a Rayo le encanta.
El segundo, mi preferido y que degusto con pasión, la Crema de queso con helado de mango. Una mezcla en unión perfecta de sabores, muy digestiva e inevitable como guinda final a nuestra cena.
Para finalizar, la casa nos obsequia con unos chupitos a elegir entre licor de hierbas, orujo, pacharán… Todos ellos presentados en unos vasitos muy originales como se puede ver en la siguiente instantánea.
Habiendo escrito todo lo anterior no cabe menor duda de que hemos disfrutado enormemente pero sí me atreveré a hacer un breve resumen: si lo tuyo es la cocina tradicional, eres de buen comer y deseas que te sorprendan con un toque de originalidad en los platos, la Taberna 1929 es tu sitio.
Ninillas: Señores: ¡hay que callejear! No queda otra, todo no puede estar expuesto en primera línea. Hay que meterse por esas calles céntricas que no son tan transitadas y que sin embargo alojan pequeñas joyas, como la de hoy.
La Taberna Restaurante 1929, abrió sus puertas al público hace ya 9 años, aunque yo hasta el otro día no tenía conocimiento de ella. Empezó siendo taberna, luego ofreció tapas y raciones varias y más tarde, se lanzó con la restauración. Conclusión: Taberna Restaurante, pero oye, ¡qué taberna! y ¡qué Restaurante!
Su nombre es un homenaje al siglo pasado concentrado en un único año: 1929. ¿Y qué pasó ese año? Creo que acabaríamos antes hablando de lo que no pasó, porque sin duda 1929 dio para mucho: los primeros Oscars de Cine, la invención del fotomatón, nuestra primera Liga de Fútbol, la Exposición Universal de Barcelona… Y por supuesto, el Jueves Negro, el Martes Negro… en definitiva, la Gran Depresión. De todo lo acaecido da buena muestra en su original carta, mostrada por Rayo.
Pero vayamos a lo nuestro, primero el recorrido turístico y luego las viandas, como siempre. Nada más entrar, uno se encuentra con la zona de barra, que por cierto suele estar a reventar, para hacer las fotos tuvimos que esperar al final porque allí no cabía un alfiler. Esta parte es perfecta para tomar unas cañitas, un vinito… o por qué no, un vermú. Y por supuesto acompañarlo con una ración, por ejemplo de Patatas 1929 o de Pimientos de Piquillo con Bacalao e incluso de un Revuelto de Morcillas con Piñones y Pasas, llegan a tener hasta Strudell de Avestruz. La oferta es amplia y muy sugerente.

Si andamos unos pasos y subimos unas escaleras, llegamos a la primera sala del restaurante. A la izquierda hay unos barriles que sirven de mesa donde nos tomamos una cañita. Por cierto, detrás tenemos un collage que tardaron 5 años en terminar, está creado a base de recortes de periódicos y revistas de la época que los clientes fueron llevando poco a poco. Y es que se nota que aquí el cliente es algo más, y si no pregunten a Quico por la bonita historia de su logotipo, también creado por un habitual.
En el lado derecho se disponen las mesas, en concreto 5, rodeadas de ladrillo visto, hornacinas, paredes y techos de color melocotón. Una decoración sencilla con aires rústicos en la que se ha conseguido crear un ambiente muy agradable.
Las mesas están vestidas con doble mantel y servilletas de tela. En cuanto a la vajilla, la cubertería y la cristalería no se puede decir que sean espectaculares, sencillamente cumplen su papel, correctas sin más. Aunque créanme, el que se acerque por allí, y después de ver las fotos de sus platos estoy convencida de que serán muchos, no creo que vaya para admirar el diseño de su vajilla.
Atravesando un pasillo, se llega al segundo comedor, con capacidad para unas 26 personas. Siguiendo el mismo estilo que la anterior sala, sólo que aquí cambia el color de las sillas y sobre todo desaparece el ladrillo visto, lo que a mi parecer le resta encanto.
Nosotros nos sentamos en la primera zona y rápidamente nos trajeron las cartas. Echando así una vista rápida, la verdad es que no podría deciros qué tipo de cocina nos presentan, sí puedo decir que no es una cocina de autor. Tienen un poco de todo, cubriendo todos los frentes y apoyados en algunos platos tradicionales. Se pueden encontrar Croquetas -que ahora se las enseñaré-, Carpaccios de Reno Ahumado, de carne o de salmón, Tortas de queso con cebolla caramelizada, Milhojas de Espinacas y Manchego e incluso unos originales Chupa-Chups de Pollo y Jamón. Y para regar, una buena selección de vinos de diversas D.O, con precios más que interesantes.
Éramos cuatro, de modo que nos decidimos por 3 entrantes para compartir y luego un segundo para cada uno. Y empezamos con las Croquetas de Jamón y Pollo. Bueno, lo de croquetas es un decir, eran “croquetazas”, venían 6 en la ración, pero cada una de ellas valía por 3. El sabor… espectacular, eran dignas de cualquier madre, y como podéis apreciar en la foto, efectivamente llevaban jamón y pollo.
Continuamos con un Braseado de Setas con Foie y Huevo Escalfado. La ración era igual de contundente y sabía rico rico, sobre todo porque venía regado con una salsita de remolacha que le daba ese toque especial.
El Risotto con Boletus estaba también riquísimo, el arroz estaba en su punto y se dejaba sentir la potencia de las setas. Sólo le puedo poner una objeción y es que, a mi parecer, tal vez se les fue la mano con la nata pues yo lo encontré demasiado caldoso para un risotto.
Tras unos entrantes francamente de nota, cambiamos de tercio y en todos los sentidos. Por un lado el vino, habíamos empezado con un blanco Viñas del Vero (Gewürztraminer) de la Denominación de Origen Somontano -15 €- y continuamos con un tinto castellano Torre de Barreda Selección de la cosecha 2003 -10 €-, que nos gustó tanto o más que el primero. Por el otro, pasamos a los segundos, que si bien era uno para cada uno, viendo el tamaño de las raciones, se convirtió en un “picando de todos los platos”.
Además de la Lasaña de Chipirones, que me encantó, y del Chuletón de Buey al peso -850 grs. el nuestro-, que aparte de una presentación vistosa traía una carne de gran calidad, pedimos Bacalao Hojaldrado (plato que se sirve para dos personas). A mí el bacalao me pierde y si encima está bien cocinado, pues qué os voy a contar… Me gustó muchísimo este plato. Venía acompañado por una salsa de pimientos de piquillo y sirope que me pareció todo un acierto, sobre todo porque a mí los pimientos me pirran.
De nuevo, aflojamos los cinturones, a este paso yo creo que lo mejor va a ser ir a cenar con unas mallas. El caso es que vinieron a preguntarnos si deseábamos postres, caseros ellos, los postres quiero decir. Y vamos a ver: ¿cómo dices que no? Si había que salir sin cinturón pues se salía y punto, pero de allí no podíamos irnos sin probarlos. No tienen carta de postres como tal, te los cantan en el momento pues suelen variarlos muy a menudo, en concreto aquel día tenían: Arroz con leche, Tarta de manzana, Tarta de queso fresco con frutas del bosque y los dos que pedimos.
Del Sorbete de Castaña, poco puedo decir, bueno sí, que efectivamente llevaba castaña, pero… lo siento, a mí la castaña… Desde chica siempre que me he metido una en la boca me daba la impresión de estar dándole un bocado a un tronco de madera. Por supuesto, y como siempre digo, eso a mí, a Rayo por ejemplo le gustó mucho.
En la foto, Crema de Queso con Helado de Mango, éste sí llamó mi atención, más la crema que el helado, pero el conjunto era resultón.
Ya saben cómo va esto, en ese momento tocaba un “pipí”, que aún había que reposar un poco antes del levantamiento definitivo.

Y por supuesto, también saben lo que viene ahora… Vamos a por esos detalles. La Taberna Restaurante 1929, fue para mí un gran hallazgo, quedan pocos sitios en Madrid que ofrezcan una relación calidad-cantidad-precio como la que ellos tienen. Es un restaurante al que no se va a ver y ser visto, allí se va a comer, a comer bien rico. Tienen buenas materias primas, platos bien elaborados sin necesidad de recurrir a las estridencias, reconstrucciones e innovaciones que tan de moda están. Lo que hacen, lo hacen bien, con cariño y profesionalidad, y eso hoy en día en poquitos sitios.
Conclusión: que me esperen más veces porque aún me quedan muchos platos que probar. Nos vemos la próxima semana.
Cucharete: Se está muy a gusto cenando en este restaurante de aire rústico, disfrutando tanto de sus carnes como del resto de sus platos. ¡Exquisitas croquetas! ¡Qué recuerdos! Lo que más llama la atención es el precio medio de este local, considerando la calidad de sus materias primas, su céntrica ubicación y la generosidad de sus raciones, es difícil encontrar lugares que manejen esta horquilla de precios en Madrid. Mi equipo cenó por 35 €/persona, cuatro personas con 3 entrantes, 4 segundos, 2 postres, 2 botellas de vino y agua.
La historia que recorre sus paredes. Sus generosas raciones. La calidad de sus materias primas acompañada de la de su cocina. Su pan casero. La presentación del chuletón. La atención del servicio. Su comedor de ladrillo visto.
No aceptan cheques de comida ni American Express.




4,5
Véase también: Restaurante Taberna 1929 - Nueva Carta
17 comentarios a “Taberna 1929”
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Pues sí que me parece muuuuy interesante esta taberna, qué pinta tine la carne! (lo único, no me veo tragarme 850 gr de carne yo sola…)
También me encanta el Gewurztraminer, un vino bastante difícil de encontrar en los restaurantes de Madrid, así que me apunto la dirección!
Hola Patatafrita.
El precio es por Kgr. Según el peso de tu corte se factura el plato.
No tienes por qué pedir 850 gr. Ése era el peso de nuestro corte. Puedes pedir 400 gr. por ejemplo.
Es un verdadero deleite estar en la Taberna 1929 yo resido en México pero cada año que voy a Madrid procuro estar 4 o 5 noches en dicha Taberna.
La maravillosa atención de Quico y Feli son inigualables, su trato fino, la calidez con que te saludan, lo bueno de sus productos, los precios muy razonables y los platillos parecen estar preparados por los mismísimos ángeles
He tenido ocasión de probar todos o casi todos y da trabajo decidirte que es lo que vas a cenar,
La mayoría de las veces ocupo la barra porque la platica de sus propietarios es de lo mas divertida, sus aperitivos increibles y sus vinos no tienen igual.
Se que organizan catas de vino y que son un verdadero deleite para quienes nos gustan los buenos vinos y saborear los manjares que ahi se preparan
Felicidades y en hora buena por brindarnos tanta hostialidad en un sitio de esta categoría en un ambiente sano y agradable
Rosalinda
Hola !!!!
Ey !!! en este he estado, tengo unos amigos que viven en la misma calle y hemos ido varias veces a las cañitas de antes de comer. Es cierto, las tapitas están bastante bien y el trato es muy cordial.
Ciao
Me encanta el 1929. El restaurante es fantástico (a estas alturas del post no os descubro nada si os digo que las cocretas son excepcionales) y la taberna es la más agradable de los alrededores. Quico es genial. Da gusto cuando álguien es enamorado de su trabajo (como dice él, el secreto está en hacer las cosas con mucho cariño). Cada día te sorprende con una original tapa nueva. Creo que sólo hay una cosa que le gusta más que la restauración: la música brasileña.
Pues es curioso pero yo estuve en esta taberna hace unos meses y salí muy satisfecha de la experiencia.
Porque guarda un armónico equilibrio entre modernidad y tradición (las paredes de ladrillo visto, los vetustos muebles, los toneles, y al mismo tiempo, preciosas copas de vino, y mesas bien vestidas, confortables aunque no minimalistas)
Porque tiene una carta muy variada, con ligeros tintes de modernidad pero siempre partiendo de una base de cocina tradicional, que respeta el paladar de los clientes sin caer en erróneas invenciones gastronómicas
Porque las referencias de vinos están bastante bien (tomamos un Pétalos del Bierzo magnífico)
Porque las materias primas son excelentes
Porque el trato es cortés, el local es amplio y cómodo y todo llega bien servido y en su punto
Y porque celebramos unas croquetas de jamón fastásticas, una parrillada de chuletas de cordero con verduras no menos fantásticas, y una estupenda ensalada de pimientos con ventresca, por el muy razonable precio de 35€ persona (incluidas bebidas pero sin postre)
Un sitio para recomendar y para volver
Me ha precido increible el 1929.Salí muy satisfecho.
Sus son increibles sobre todo el chuleton de buey o el risoto.Ademas tienen una estupenda carta de vinos.
TENEIS QUE IR
mi marido y yo hemos estado en diciembre en Madrid y nos ha encantado la Taberna 1929. Cenamos croquetas (riquísimas), lasaña de chipirones (fabulosa) y bacalao (sensacional). El postre es más corriente aunque yop tomé trufa y estaban buenas. El trato fue amable y estuvimos muy a gusto. El precio razonable excepto el pan que era muy escaso y cobraron 3,20 euros. Seguro que repetiremos en otro viaje, eso sí sin pedir pan.
Llegué el otro día a última hora y nos decidimos por las croquetas, sencillamente espectaculares, en primer lugar por tamaño, buenísimas y muy originales, son pura tradición tipo croquetas de la abuela, pero algo que no encuentras en otro sitio.
Como la cerveza es Cruzcampo tiramos al vino y tanto el Rioja como el Ribera que te ponen nos gustaron.
Quedar repetir para cenar con carne incluida claro, y ese hojaldre de bacalao tiene muy buena pinta.
Destacar lo bien que nos trataron a pesar de que estaban cerrando, muy amables, han ganado un cliente (bueno unos cuantos).
Estupendo, las tres b’s (bueno, bonito y Barato).
La pasada semana cené con unos amigos y la verdad es que nos pareció muy bien a todos, local acogedor,de precios bastante ajustados y con un trato estupendo por parte del personal de la sala.
Las croquetas, estupendas, una pena que solo pudimos probar las de pollo, las de bogabante estaban agotadas y pintaban muy bien.
Las setas con foie y huevo escalfado, bastanten bien.
El chuletón muy bueno, la carne buenísima, la única pega que le encontramos fue que las patatas que le acompañaban estaban un poco crudas, tal vez por las prisas.
La carta de vinos la encontré algo escasa en cuanto a referencias, pero bastante ajustada de precio.
La cena para 4 con tres entradas para picar y un chuletón para los cuatro. postres, dos botellas de vino y 2 copas de wisky nos salió a unos 35 euros por cabeza. Bastante bien para lo que se estila por Madrid.
Un sitio para volver.
La verdad es que entre las fotos y comentarios, nos han convencido, así que vamos esta noche allí cuatro personas, ya os contaremos que tal.
Ayer estuve con mi pareja en la taberna.
Trato muy cordial, sitio acogedor, chuleton de buey….aceptable, y parrillada de verduras buena.
La camarera muy simpatica, hasta que descubrimos que nos incluyeron en cuenta 3.25 del pan (que no consumimos), y al decirselo educadamente, ni un disculpa ni nada, nos arrojó literalmente a la mesa la nueva cuenta, nos quedamos helaos.
Total, que entre eso, entre que la comida era normal, y el precio nos pareció algo caro (1 botella de 12€, buey para 2, 1 parrillada de verdura, y 1 chupito de orujo= 82€), no vamos a volver, está claro.
Ante todo enhorabuena por vuestra web y os animo a que sigais recomendando lugares interesantes.
Hace unos días estuve en este restaurante y me pareció un sitio agradable, aunque algo caro. En mi caso pedimos una parrillada mixta (unos 30 €) y no me pareció que sobresaliera de manera especial. Lo mejor, sin duda, fueron las excelentes croquetas que cuando las ví en vuestra web tuve la imperiosa necesidad de probarlas.
La carta también me parece bastante reducida y la posibilidad de elección, por tanto no es demasiado amplia.
En definitiva, la relación calidad-precio no es excesivamente elevada para mi gusto.
El otro día estuve en la taberna 1929.
Me pareció un sitio muy agradable y bonito.
Nos atendieron muy amablemente y la comida me pareció muy buena.Mi mujer y yo pedimos chuleton de buey, risoto, unas croquetas y una parrillada mixta.
A mi gusto no fue nada caro y sin duda volveré a ir.
Estoy alucinando viendo los generosos comentarios que se hacen sobre este sitio. No puedo menos que dar mi opinión, por tanto. Trabajo al lado y son muchas las ocasiones que he tenido de visitar esta taberna, así que creo que no es que les haya pillado en un día tonto -que todos tenemos-. Para tomarte dos vinos con un pinchito de aperitvo está bien, nada de particular, pero correcta. Sin embargo para comer o tomar raciones… por favor! Mucho nombre de raciones que suenan fenomenal, pero de calidad y de cocina bien hecha, nada de nada. Ni siquiera las croquetas que tanto nombráis están nada de buenas. ¡La última vez que fuimos (a dar otra oportunidad al local, por si acaso nos habíamos estrellado la primera vez) yo diría que estaban hechas hace días incluso!. En fin, total decepción. Yo no volveré nunca, me parece caro y malo. Justo a la vuelta, en *****, hay otro mucho mejor. Lo malo es que siempre está lleno hasta los topes.
* Cucharete elimina las menciones explícitas a otros locales en los comentarios de un artículo por poder ser considerado un comentario de la competencia.
Estuve el año pasado celebrando mi cumpleaños y creo que este voy a repetir. Me fié de vuestras opiniones y la verdad es que el sitio me encantó. Increíble un hojaldre de espinacas enorme. Maravillosas las croquetas, nos fiamos del vino que estaban introduciendo en ese momento (ahora no recuerdo el nombre, una lástima). Pero era delicioso, el trato muy agradable, la carne buena buena. Cené muy bien, me sorprendió el buen precio de los entrantes, aunque al final pedimos tanta comida que no nos salió especialmente barato, pero me pareció un lugar muy interesante para tapear o para cenar.
Felicidades cucharete!
Hola, el viernes pasado celebramos una especie de cena de Navidad la gente del trabajo en la Taberna 1929. Optamos por la opción del Cocktail Buffet.
Esta modalidad significa que meten a todo el grupo en una sala que tienen y van poniendo las bandejas de comida en las mesas mientras los comensales están de pie. En un principio nos desconcertó un poco porque no pensábamos que fuera así, y eso que nos dieron la opción de sentarnos, pero finalmente nos quedamos como estábamos.
Respecto a la comida: muy buena. Los ‘canapés’, pinchos y demás estaban todos buenísimos. Especialmente: la tortilla, la morcilla y las croquetas. De 25 personas que éramos al final sobró comida incluso. Que amablemente nos metieron en unos ‘tupper’ de plástico para llevarnos a casa.
En la bebida tampoco tuvimos ningún problema, cañas de cerveza y jarras de sangría entran en el precio hasta que te avisan. Nosotros por ejemplo no pasamos del límite y quedamos bien a gusto. Los refrescos también entran en el precio.
Y respecto al personal, muy bien. El camarero que nos atendió durante toda la noche fue muy muy amable y Felisa, supongo que la dueña, muy atenta también.
Un sitio recomendable para hacer una cena de Navidad. Y si eliges el menú buffet, una manera de cenar y hablar con todo el mundo, no sólo con quien tienes al lado.
Javier.