Cafe am Neuen See (Berlín)
28 Julio 2007 por Cucharete
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Lichtensteinallee, 2
Berlín (Alemania)
+49 (0)30 254 4930
10 - 20
Restaurante de moda en Berlín en la temporada de verano, anexo al Zoológico de la ciudad y probablemente uno de los lugares más bellos de la misma donde comer debajo de los árboles y rodeado de canales. Abierto en horario de 10 a 23 horas todos los días excepto en los meses de Diciembre a Marzo en los que se puede disfrutar únicamente sábados y domingos.




2,9
FlashBack: Si nos disponemos a realizar una visita a la capital de Alemania, ciudad de larga y agetreada historia por ser testigo de gran importancia respecto a los grandes cambios europeos, merece extraordinariamente la pena visitar este restaurante situado en un enclave realmente único de la ciudad.
Se clasifica dentro de la definición de Biergarten, literalmente Jardín de cerveza en los que se puede disfrutar de una buena ronda de cervezas alemanas en un entorno muy agradable cuando el tiempo lo permite.
La situación se puede calificar, sin duda, de envidiable. Integrado en el mismísimo Tier Garten o Zoológico de la ciudad con vistas al Neuen See o Lago nuevo, al otro lado de la calle en la que se sitúa la Embajada de España en Berlín, con la que comparte dirección con la sola variación de un número. Una gran opción para retomar fuerzas tras realizar un paseo por el barrio de las embajadas en el centro de la ciudad o conocer al famoso osito polar Knut nacido en diciembre del pasado año y que recibe el máximo de los cariños por parte de todos los visitantes de la casa de fieras berlinense.
A pesar de ser un extraordinario lugar de visita, no se encuentra ni respira ambiente de saturación. Nunca encontramos grandes colas ni mesas saturadas, como es costumbre en la mayoría de los servicios de hostelería de la ciudad.
En cuanto al transporte disponemos de diversos aparcamientos situados en el parque si llegamos en automóvil. Eso sí, es un auténtico placer integrarse con la población autóctona y conocer éste y otros estupendos rincones haciendo uso de la bicicleta. Incluso los más reacios no pueden negarlo una vez que las han probado y los precios de alquiler no son nada elevados si no disponemos de una al llegar.

En este establecimiento, la dinámica es de auto-servicio, con diferentes zonas según cada uno de los tipos de cocina, bebidas y postres. Todas ellas integradas en un espacio abierto y cubierto de madera, bastante llamativo al mismo tiempo que acogedor. Son atendidas por suficiente personal para que no se creen grandes multitudes.
Se agradecen los pequeños toldos que nos protegen de los rayos solares mientras realizamos la selección de nuestros platos. Así mismo, éstos se muestran muy detallados en pizarras bastante integradas situadas sobre cada uno de los mostradores.
Aunque nos encontramos en tierras germanas, sorprende encontrarnos con una gran zona dedicada a la cocina italiana, en la que podemos elegir entre variados aunque no muy numerosos tipos de pizzas y pasta a precios asequibles. No son realizados con excesivos ingredientes pero sin duda el tamaño de las primeras sorprende según las vemos salir del gran horno que se puede observar en el tiempo de nuestra espera. En cuanto a la segunda, penne, spaghetti y linguine protagonizan la oferta.
La forma en la que se elaboran las diferentes opciones es realmente trasparente y, además de entretenernos en nuestro tiempo muerto nos deleitan con sus agradables aromas que nos ayudan a abrir el apetito si todavía no habíamos alcanzado ese punto.
Inmediatamente a la derecha de nuestro riconcito italiano, encontramos las especialidades alemanas entre las que no faltan la kartofellsalat o ensalada de patata. También tenemos la oportunidad de elegir, según el peso que deseemos, distintas cantidades de pollo ecológico y poularda. Quizás estos sí, algo elevados de precio.
Elegidas nuestras selecciones nos podemos dirigir hacia la Kassa o caja de pago disfrutando del bello jardín sobre el que tendrá lugar nuestra comida. Observamos como se nos ofrece además la prensa del día como servicio adicional. No es nuestro caso, pero observamos algunos periódicos distribuidos por las mesas exteriores como compañía a una buena cerveza de la tierra.
Que no se nos olvide por supuesto la bebida. En esta amplia barra se nos sirve desde refrescos y agua mineral hasta los famosos schorles (especie de cócteles naturales realizados con fruta y agua con gas) y opciones de cerveza que todos esperábamos así como vinos. Una gran variedad para todos los gustos.
Los precios varían en un amplio margen en función de lo que desee nuestro paladar. Se agradece que se indique la cantidades en litros que se sirven de cada uno de ellos para evitar malos entendidos.
Y no podían faltar los famosos Brezel, provenientes de la región de Alsacia y muy consumidos en Alemania. Un pan entrelazado cubierto de sal cuya masa se elabora a base de harina de trigo, levadura, leche y mantequilla. Un sabor muy característico.
Muchos los conocemos en su tamaño diminuto incluído en el típico surtido de galletas saladas. Quizás también por su aparición como eje principal en un capítulo de los Simpsons o por su protagonismo cuando el presidente George W. Bush estuvo a punto de morir de atragantamiento con una de estas piezas en el año 2002. ¿Podemos resistirnos a probar uno de ellos al precio de tan sólo 2 €?
Efectivamente no es el caso. Y aquí aparezco con un gigantesco Brezel entre mis dedos. No es que haya escogido el más grande de todos pero sin duda el tamaño es contundente. Igualmente aún conserva el calor debido a que son recién hechos y se renuevan constantemente. En cuanto al sabor, me remito de nuevo a las mencionadas galletitas saladas con un aspecto mucho más abultado y, esto sí es nuevo, esponjosa y tierna miga de pan en su interior.
Como opción principal, finalmente hago un lugar en la mesa a la Pizza mozarella mit tomate und basilikum. Algo realmente complicado debido al extraordinario tamaño de la misma. Como se aprecia en la foto, un plato de tamaño normal de Spaghetti mit pesto, al fondo, se desplaza a un lugar más que secundario. Si todos los comensales se deciden por una de estas pizzas sin duda conviene estudiar bien la mesa a elegir.
La masa es realmente fina y crujiente y, a pesar de no llevar una mezcla de numerosos ingredientes, posee una buena cantidad de ellos y un gusto excepcional. Diría que me recuerda realmente muchísimo a las que tuvimos el gusto de tomar en la Tagliatella de Madrid.
No se puede ocultar el lujo que supone degustar todos nuestros platos a orillas del Neuen See que no sólo cuenta con los simpáticos patitos típicos de cualquier lago, sino que nos brinda la posibilidad de alquilar una barca tras nuestra comida, tal y como ya se encuentran realizando numerosos visitantes. Lo cual nos recuerda que Berlín es una ciudad sin horarios donde se puede comer y cenar prácticamente a la hora que deseemos del día.
Una vez conseguimos despertarnos en tan idílica atmósfera, me dirijo a investigar los postres, goloso de mí, puesto que el resto de la mesa se encuentra totalmente satisfecha. Podemos elegir entre un croissant a un precio ajustado, diversos bollitos parecidos a las magdalenas o muffin, obstsalat o ensalada de frutas y el que más me llama la atención: un fantástico kuchen o pastel en este caso recubierto de cerezas. De fabricación casera según reza su cartel, resulta un postre suave con una capa de bizcocho recubierta de mermelada realizada con este tipo de fruta.

Y no, no nos olvidamos de pedir con la repostería unas fresquitas cervezas de trigo originarias de Munich. Servidas en su original vaso como manda la tradición y tiradas convenientemente para que no falte esa capa superior de espuma que la hace tan agradable.
Eso sí, sin repetir puesto que nuestro vehículo se encuentra aparcado en la mismísima puerta del Cafe am Neuen See y nos permitirá continuar con nuestro camino de una forma plácida, tranquila y saludable. Nos olvidamos, por tanto, del tráfico o esperas al transporte público y disfrutamos de la ciudad en sí misma al mismo tiempo que reducimos el tiempo en nuestros desplazamientos así como nuestros gastos.

Sencillamente, Cafe am Neuen See es un biergarten donde no encontraremos una alta cocina ni una carta extensa pero sí una gastronomía muy llevadera a un precio especialmente asequible. Ideal para una parada familiar, entre amigos o un descanso romántico en consonancia con la naturaleza.
Cucharete: Un biergarten berlinés único donde además encontraremos cocina biológica e italiana recién preparada en una zona turística donde una comida o cena al pie de su romántico lago es posible a cualquier hora del día. Mi equipo cenó por 16 €/persona, incluida la cerveza de trigo.
Entorno pintoresco e inigualable. Los brezel, las pizzas y las cervezas de trigo. El precio.
No se caracteriza por una gran variedad de platos.




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Felices vacaciones!!! Desconecta, hombre, desconecta