O Eirado das Margaridas (Poio - Pontevedra)
22 Julio 2007 por Cucharete
-
Camino de la Paradela, 5
Poio (Pontevedra)
986 770 480
20 - 30
Excelente, hechicero, acogedor y recomendado restaurante rural de nueva apertura en Liñares (Poio) a tan sólo 300 metros de la carretera general Pontevedra-Sanxenxo. Diferentes ambientes seducen con mimo al comensal, permitiéndole elegir un comedor diferente en cada visita, aunque sin duda alguna le enamorarán todos y cada uno de ellos. Disponen de menú del día a 8 € y de un espacio que da cobijo a 120 comensales. Su horario de apertura es de 12:00 a 17:00 h. y de 20:00 a 00:00 h. Cierra los lunes.




4,0
Rayo: ¡Precioso restaurante! El que lo dude… que continúe hacia abajo, pues como por todos es sabido: una imagen vale más que mil palabras. Invito a todos los pontevedreses -y foráneos, por supuesto- a probarlo y disfrutarlo, pues sinceramente considero que merece la pena deleitarse con una relación calidad/precio sobresaliente en un espacio cautivador.
Ya su tarjeta de visita -que te entregan amablemente con la factura al final de la degustación- presume orgullosa de personalidad propia, pues luce apariencia de tablilla, distinta… muy rural.
Sin duda alguna, Marga y Ángel han creado un local que enamora, que seduce, que fascina, que cautiva, que sugiere, que tienta, que hechiza… ¡Maravilloso! Para Marga -Licenciada en Hostelería por la Universidad de Santiago- es un sueño hecho realidad, un “niño” al que cuidar y ver crecer; para Ángel -Ingeniero y pareja- un orgullo, una esperanza, un futuro.
Pocos restaurantes pueden enorgullecerse de ofrecer materias primas de altísima calidad, hablamos del pescado y demás productos del mar -en los que no tienen competencia-, piezas llegadas directamente de las reputadas lonjas de Marín y de Vigo -huyendo de la piscifactoría- gracias al saber hacer de sus suegros -los de Ángel- que cargan con más de 30 años a sus espaldas en la compra venta de pescado.
El bello lugar lleva tan sólo un mes abierto al público. Largas obras y días de duro trabajo dan el fruto esperado y transforman una vieja casa que data de 1917 en un enclave que, ofreciendo calidad a un precio justo, pronto se convertirá en un lugar de peregrinación obligada para los amantes de la buena mesa.
El espacio es amplio y acertado, cuidadosamente estudiado. Diferentes ambientes a lo largo del recorrido perimetral ofrecen a los comensales novedades cada vez que se visita el local: una terraza, un comedor de barra, dos de sala, otro de celebraciones, otro de bodega y uno encantador en la buhardilla. ¡Estupendos todos!
Césped cuidado con esmero recorre la zona exterior mostrando aperos antiguos de tiempos pasados. ¡No falta ni el hórreo!, dotando al lugar de un atractivo rústico y afianzando su condición de restaurante rural.
A la entrada, nos recibe acristalado lo que yo denominaría: “el pozo de los deseos“, al que he pedido poder regresar.
El asador -en el exterior, pero al otro lado de la entrada- da forma a los platos a la brasa que hacen las delicias de sus degustadores. A su vera, un llamativo banco enjendrado con dos vetustas ruedas de carro.
Desde la terraza accedemos al comedor de celebraciones -la caseta del fondo en la imagen- aislado del resto y que pronto gozará de inumerables peticiones de reserva.
Debajo encontramos el atractivo comedor de la bodega: Un espacio privado -12 cubiertos máximo (aunque yo recomiendo 8)-, idóneo para reuniones de amigos, de empresa o para grupos que busquen intimidad en sus conversaciones.
En él, una cuidada bodega acristalada nos observa durante la cena. Detalles vistosos, como una vieja lagareta de prensado de uva o una enorme y sinuosa viga de roble -a la que Ángel quitó la carcoma e impregnó un tono nogal- completan su llamativa decoración.
Subiendo, entre balconcillos de hierro forjado y gustosos enlosados rústicos llegamos a la entrada del salón de arriba, desde allí, las vistas del comedor inferior son espectaculares.
¡Para prueba las fotos!
La iluminación está muy conseguida, y convierte la fría piedra en un lugar muy acogedor, cálido a la vista y destacado para el resto de sentidos.
Los complementos dan forma al atinado conjunto.

Incluso disponemos de alguna mesa redonda con capacidad para 8 comensales. Tan solicitadas y tan poco ofertadas en otros locales.
Ya en el comedor superior -donde nos sentimos muy a gusto- cenamos Emiliano, Juan y yo. Os descubro tres bonitas imágenes del mismo ya que sobran las palabras.
Como en todo el recinto, nunca prescinden de acertados detalles decorativos.


Si miramos hacia arriba… ¿Qué vemos? ¡Otro pequeño comedor! ¡En la buhardilla! Ideal para parejas.
Muy íntimo, aunque quizás con las mesas poco espaciadas, personalmente eliminaría una de ellas para que cumpla perfectamente su función de rincón romántico.
Llegada la hora de analizar sus fogones, que mejor que optar por alguna que otra de sus sugerencias en la carta -como fue el caso de mi segundo-.
Sol -nuestra camarera- nos atendió estupendamente, siendo muy amable en todo momento. Y si algo me sorprendió gratamente fue la pulcra limpieza de su cocina, que podía divisar desde mi posición en la mesa.
Comenzamos con tres entrantes a compartir: Unos Mejillones a la vinagreta -pues al vapor estaban agotados- que estaban realmente deliciosos.
Unas Navajas ¡buenísimas! Tanto Juan como yo disfrutamos mucho de ellas -nos encantan con limón- Quizás menos, Emiliano, que dio con una con arenas según nos comentó -para colmo, la única que probó-; por mi parte, todas en perfecto estado, además se trata de un producto que cuando no está bueno “canta” al instante.
La ración de Pulpo “á feira” sin reproches también… Además nos apetecía mucho a todos y no nos defraudó, incluyendo su precio, de lo más barato que he visto por Pontevedra estos días (7 €).
Podéis haceros una idea del tamaño de los platos con esta fotografía, en la que se aprecia que optamos por un Rioja Azpilicueta - Crianza 2004 -entre 30 referencias de vino-. Un tinto a pesar de que esperábamos un blanco, un error de comunicación con Sol, pues al pedirle que nos mostrase las botellas de blancos de menos de 3/4 disponibles, nos indicó todas y por “suerte” acabamos con un tinto para combinar con el pescado. Mejor para Emiliano, que disfrutó más del placer de la carne -sin doble sentido-.
Mi Rodaballo estaba de vicio. Muy fresco. Muy sabroso.
Una buena ración como podéis ver.
La Brocheta de ternera brindaba buena materia prima, comentó Emiliano. Venía acompañada de Patatas a lo pobre -como la de Juan- y os aseguro que la disfrutó.
La Brocheta de rape con langostinos, igual de sabrosa. Juan acertó una vez más con su elección, pues ya ha visitado en otras ocasiones el restaurante, saliendo siempre muy satisfecho.
Emiliano… radiante. Juan… seductor.
Los postres -caseros del día- no podían ser menos y nos agradaron del mismo modo. Tanto las Larpeiradas de chocolate como el Tiramisú.

Si es que se nota en la expresión de la cara cuando todo discurre como esperábamos. Francamente, disfrutamos mucho de la cena.
En la zona de barra -donde lucen los vinos en climatizadores especializados a su temperatura recomendada- nos invitaron a unos chupitos de Licor café casero -aunque no propio- que, por cierto, llevaban unos posavasos graciosísimos. ¡Qué rico estaba!
Aquí encontramos también amplias mesas, así como los cuadros que recorren y aportan una pincelada de cultura a todo el lugar. O Eirado das Margaridas tiene previsto realizar exposiciones o actuaciones cada dos meses, en esta ocasión se trataba de una muestra de pintura de Rafael Corcoba.
¡Cuánto he disfrutado en La Finca de Marga! Upsss… perdón… La Finca de las Margaritas -su traducción al español-.
I’ll be back.
Cucharete: Un recomendado restaurante si eres de los que les tira lo rústico, lo bello, lo sensual. Dispone de tantos y variados comedores -cada uno más acogedor que el anterior- que la primera vez te será difícil decidir donde discurrirá tu degustación. Mi equipo cenó por 26 €/persona, con media de vino acompañando 3 entrantes, 3 segundos y 3 postres.
Sus preciosos y variados ambientes. Su cálida y cuidada iluminación, en el punto justo. Su terraza. Su bodega. Sus pescados, traidos de la lonja según mercado y temporada. La amabilidad del servicio. Su excelente relación calidad/precio.
Quizás pediría una cubertería -o detalles como las aceiteras- con mayor personalidad, acorde con el local. Pequeños ajustes en el servicio, propios de un local de nueva apertura que se subsanan con rodaje.




4,0
7 comentarios a “O Eirado das Margaridas (Poio - Pontevedra)”
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Vaya, me has abierto el apetito con semejantes fotos. Si algo me gusta, es poder gozar de un atractivo día con carta en mano y un buen lugar para disfrutarlo. Me ha gustado la decoración y el sitio, ahora bien, sobre la comida, por el momento, no puedo opinar pero la pinta es exquisita así que si algún día me paso por allí no lo dudaré.
Un beso!
Hola de nuevo a todos los amig@s de cucharete. La verdad que es un auténtico placer hablar de “O Eirado das Margaridas”. Es un sitio muy cálido y acogedor, construido en una casa auténtica gallega, que le da un aire rural y moderno a la vez. El entorno es muy bonito, rodeado de vegetación y las suaves colinas de Galicia. El local, tal como se aprecia en las fotografías, dispone de varios ambientes distintos para poder disfrutar de una buena cocina, ya sea con un grupo o de manera más íntima con una pareja. Además la atención es muy buena, tanto de los camareros como de los dueños, que tienen el datalle de los buenos restaurantes, de acercarse mesa por mesa para preguntar si estamos bien atendidos.
En cuanto a la comida, es de buena calidad. Comenzamos con 3 primeros platos de productos de mar muy sabrosos: pulpo, navajas y mejillones. Después cada uno eligió un segundo plato, en mi caso fue una brocheta de carne, muy tierna y de buen sabor, acompañada de unas patatas “a lo pobre”,que consistía en patatas revueltas con huevo. Todo ello bien regado con una Rioja crianza estupendo. Para finalizar pedimos postre casero, en mi caso un tiramisú que venía servido en una copa de postre, detalle que me soprendió porque nunca me lo habían servido de esa manera.
En resumen, se trata de un local bien montado, con una comida excelente y a buen precio, muy recomendable para cualquier ocasión, puesto que cuenta con varios ambientes de los que disfrutar.
Sitio excelente para los amantes de la buena mesa, utiliza productos naturales de primera calidad, en especial el pescado (cariocas, lenguado, rape, etc.) no en vano la propietaria tiene acceso diariamente a una de las mejores lonjas de las Rías Baixas. Impresionantes los pimientos de su huerta, el revuelto de tetilla, la brocheta de rape, … Una carta de vinos no extensa pero de calidad. Y una curiosidad ¿Sabéis el porqué del color azul de los marcos de las ventanas? pues antiguamente en muchas zonas de galicia, la gente más pudiente pintaba de verde sus ventanas, pero aquellos que no podían comprar pintura, utilizaban el sulfato de las viñas para “pintarlas”, y de ahí ese color azul. Saludos.
Estimados colaboradores,
Soy Marga, la propietaria del restaurante “O eirado das Margaridas”, ahora mismo estamos cerrados por vacaciones hasta el 23 de enero, pero sin duda queria daros las gracias por la inestimable ayuda que nos habéis brindado a Angel y a mí. Nos enteramos de los estupendos comentarios que habíais publicado sobre nosotros a través de nuestros clientes, yo sin dudarlo visité la página, la imprimí y se la leí en alto a todo el personal llorando como “una macarena”.
Éstos meses se ha trabajado muchísimo y soy consciente de que tengo muchísimas cosas que pulir que cada día que descubro en el restaurante, pero sin duda lo más bonito de éste sueño hecho realidad llamado “O eirado das Margaridas” es que mucha clientela como vosotros y gracias a vosotros ha sabido entender y disfrutar mi concepto de restaurante.
En mi nombre y de todos los que trabajan en este proyecto GRACIAS.
Hola Marga[rida]:
Es para nosotros -y para mí personalmente- una satisfacción el recibir un comentario como el tuyo -propietaria del local-, ya que demuestra que no sólo los Restaurantes de Madrid disfrutan del éxito que les proporciona salir analizados en Cucharete.com con una gran afluencia de comensales, sino que también lo consiguen los de nuestra sección de Viajes, en este caso los Restaurantes de Pontevedra, mi ciudad.
Disfruté mucho -junto con mis acompañantes- de la cena en tu restaurante y repetiré una vez más cuando me deje caer de nuevo por esos lares.
Un saludo.
Siento profundamente el tener que hablar mal de un sitio al que he ido en diferentes ocasiones y al que he llevado mucha gente tanto amigos como gente del trabajo , me duele decir que tanto yo como la gente que estuvieron conmigo el otro dia no volveran ni de lejos a ese restaurante, el problema fue que en esa ocasion la comida que nos pusieron nos parecio escasa todo lo contrario a lo que suele ser habitual y claro lo comentamos (el trozo de rodaballo que nos pusieron tanto a mi amiga como a mi era de unos dos centimetros de ancho y cinco de largo )obviamente era escaso y asi se lo hicimos saber a la camarera esta nos trajo a continuacion otros dos trozos, estos si eran como dios manda, la sorpresa nos vino despues cuando al pedir la cuenta pretenden cobrarnos como si hubieramos tomado cuatro platos, hablamos con la dueña y de malos modos nos contesta que las raciones son asi y no atiende a razones , que solo nos cobra los dos platos como haciendonos un favor.Conclusion mi consejo es que no vayais por alli ya que si algo sale mal ya sabeis lo que pasa, y esta visto que como de momento le va bien no necesita mas clientes.
casa típica gallega, bien restaurada y decorada con buen gusto, muy agradable.Personal de servicio poco profesional, nos pusieron la comida tarde y fría, ademas dos de los comensales pidieron rodaballo a la plancha, la sorpresa fue ver que los platos albergaban un solo y huérfano torito de tan digno peixe (100 gmos +-).Se avisa a la camarera y nos arregla con un toro mas por comensal. La siguiente sorpresa viene a la hora de pagar, en vez de 2 nos apunta 4 platos de rodaballo a la plancha. Pedimos explicaciones a la dueña y nos dice que ella misma prepara las raciones y que un día las hace así y otras le salen asado.
Conclusión no hay coherencia en las raciones, las explicaciones estuvieron fuera de tono y muy poco profesionales , las raciones tienen que tener un peso aproximado no someterlas al humor de la cocinera. (desde luego ni se aproximan a las fotos de esta pagina). Por otro lado es ridículo mercadear por dos toros de rodaballo cuando hablábamos de una fra. De 160 €. El cliente siempre tiene la razón, sino se pierde.
Tengo estado en furanchos donde dan mejor trato y profesionalidad que en esta bonita casa.
Van sobrados