Anema e Core
16 Julio 2007 por Cucharete
-
Donados, 2 (Esq. Arenal)
Madrid (Centro)
Ópera (Líneas 2 y 5)
91 542 22 53
30 - 40
Este acogedor restaurante pizzería de nueva apertura trae el alma y el corazón de la cocina auténticamente napolitana al mismísimo centro de Madrid. Dispone de aparcacoches en la Plaza Isabel II y su comedor -50 comensales- está habilitado para fumadores. Cierra los domingos por la noche y su horario de apertura va de 14:00 a 16:00 h. y de 21:00 a 00:00 h, viernes y sábados hasta las 00.30 h.




4,5
Véase también: Restaurante Anema e Core - Nueva Carta
Rayo: ¡Qué gran descubrimiento! ¡Un restaurante italiano ejemplar! ¿Cómo imagináis que sale uno de una degustación en un local cuyo nombre significa “alma y corazón”? Pues sinceramente… muy satisfecho, con muchas ganas de volver y recordando cada uno de los sabores con los que hemos disfrutado.
Es necesario acercarse mucho para saber de su existencia, pues la entrada pasa completamente desapercibida desde la calle Arenal, pero parece ser que van a vestirla con un bonito toldo iluminado, pensad que tan sólo lleva un mes abierto y no paran de ultimar detalles.
El local es francamente atractivo, lo ves… ¡y te gusta! estás en él… ¡y te gusta todavía más! Los tonos violetas de su entrada conjugan a la perfección con el ambiente de la barra: limpia, cuidada, ordenada, sencilla… Algo que ya transmite su vistosa tarjeta de visita, que con echarle un rápido vistazo nos indica que es un restaurante perfecto para parejas enamoradas.
En frente mismo de la barra nos sorprende un coqueto y hechicero horno de leña donde Carlo Calabrese -el pizzero más reputado actualmente- confecciona sus creaciones, de las que puedo dar fe que están DELICIOSAS (con mayúsculas). Carlo, con más de cuarenta años a sus espaldas en la profesión, es la antigua esencia del reconocido Pulcinella, donde trabajó durante trece años. Una persona encantadora y jovial, con unos pantalones de cocinero llenos de figuritas de colorines que no pasaban desapercibidos. ¡Qué gracioso estaba!
El pasillo que separa la pequeña entrada del amplio comedor está presidido por una llamativa fotografía panorámica monocromática de Nápoles, donde se respira el más intenso espíritu del sur italiano. De visitar algún día tan linda ciudad no debemos olvidar recorrer de cabo a rabo su centro monumental, en el que destaca la Plaza del Plebiscito, un hemiciclo que rodea la Iglesia de San Francisco di Paola, y realizar un interesante recorrido por los lugares más representativos, empezando por el Palacio Real, con una bella Capilla Palatina obra de Francesco Antonio Picchiatti; continuando con la Iglesia de San Ferdinando -en la Plaza Trieste y Trento- con numerosos frescos, estucos y monumentos funerarios; la Galería Umberto, dominada por una vidriera que culmina a 57 metros de altura; y el Teatro San Carlo, un majestuoso monumento destinado a perpetuar el reinado de los Borbones.
Debemos planificar el tiempo para no perdernos una visita a uno de los barrios más antiguos de la ciudad: Spaccanapoli, donde veremos el Monasterio de Santi Severino e Sossio y la Iglesia de Gesú. Así como recorrer los pasillos de los museos napolitanos como el Arqueológico Nacional -que alberga colecciones de esculturas, pinturas, mosaicos y objetos cotidianos antiguos-, y el de Capodimonte, con objetos de arte tanto occidental como oriental de la época medieval.
El comedor resulta un placentero terreno, tonos cálidos y elegantes por los cuatro costados seducen a los comensales. Excepcional trabajo el de Masformas -empresa que abarca varios campos dentro de la arquitectura y el diseño- en el que colaboraron Manuel Sánchez Merino, Joan Ortega y un destacable equipo. La gran fotografía al final del mismo conforma el “corazón” del local, latiendo durante toda la degustación otorgando vida al lugar.
Me ha fascinado la cubertería y la cristalería del local -que al parecer son italianas-. Se agradece que en una casa donde los sabores son sobresalientes se consiga un entorno cautivador en el que cada detalle desempeñe con encanto su función.
Decidimos compartir todos los platos, tanto los dos primeros como los tres segundos de nuestra elección de la carta, con la ayuda de Darío D’errico Cristiano -Jefe de sala-.
Le melanzane (cilindro de berenjena relleno de tomate, mozzarella y requesón gratinado al horno con salsa de pesto) estaba delicioso y fue el encargado de abrir las puertas a nuestro sentido del gusto como preparación a lo que se avecinaba: una pasarela de gratos sabores.
El Mille foglie di provolone e pomodori secchi (milhojas de queso y tomate seco a la brasa con crema de foie) no podía mejorarse… ¡Me encantó! Lo pediré de nuevo cuando regrese en futuras ocasiones. Os recomiendo que no falte en vuestra primera elección, pues merece la pena disfrutarlo.
Los Pennette indiavolate (pennette con tomate, mozzarella, panceta, setas y guindilla), a pesar de parecer un plato simple y sin muchas expectativas, se salían de la norma y estaban realmente exquisitos, y eso que yo no soy muy amigo de la pasta -al igual que mi padre-, pero claro… excelentes materias primas sumado a una impecable preparación es lo que tiene…
¡¡Riquísimo!! el Risotto nero alla pescatora (risotto negro, con almejas, mejillones, gambas y calamares). Otro plato que no dudo en recomendar si decidís probar el Anema e Core. ¡En su punto!
¿Y la pizza? ¡Cómo estaba la pizza! ¡Cómo las hace Carlo! ¡Fantástica! De las mejores pizzas que he probado en mi vida, sin parangón. Se trata de una suculenta Parigina (tomate, mozzarella de búfala, rúcola y jamón de Parma) que estaba… ¡Mmmmmmmmm! ¡Eso es una pizza! Probadla y dejad un comentario en este mismo artículo… no dudo que os sorprenderá gratamente.
Probamos únicamente dos postres, pues estábamos realmente a punto de reventar -las raciones no son nada escasas-. Os muestro el Tiramisú, que no puedo negar que estaba para nota, superando sobradamente a muchos de la competencia. Y añadir que igual de bueno estaba la Panna cotta que os muestran FlashBack y Ninillas.
Terminamos la fantástica cena con unos cafés italianos Ninillas y yo -excelentes-, y FlashBack optó por un chupito de limoncello mientras debatíamos sobre los cucharetes que habría logrado el local. Hasta el momento, alcanza el puesto del italiano con la puntuación más alta en Cucharete.com
Como sorpresa, fuimos invitados a unos tentadores sorbetes que no forman parte de la carta. Muy frío, con limón, manzana verde y mandarinello que estaba… ¡Para premio! ¡Delicioso! Espero que tengan en cuenta nuestras recomendaciones y ese fantástico sorbete forme parte de su -ya de por sí- apetitosa carta.
Eduardo -el camarero brasileño- nos atendió estupendamente. Muy correcto, cercano y amable con los clientes en todo momento.
Anema e Core… Alma y corazón… Un restaurante que nos ha enamorado.
FlashBack: ¿Alguien recuerda la preciosa canción napolitana Anema e Core? Está bien, incluso yo soy demasiado joven para entender las circunstancias que condujeron a Salvatore d’Esposito a crear la que es ya una canción muy arraigada en la cultura italiana y que provocó que fuera inspiración de la película del mismo nombre llevada a los cines allá por el año 1951. Introducida posteriormente en musicales de Broadway y versionada por múltiples cantantes como el canadiense Michael Bublé, representa un exponente magnífico de la canción romántica.
Pues bien, desde hace escasos días podemos disfrutar de la más bella melodía napolitana convertida en restaurante aquí, al lado de nuestra casa. En la recientemente peatonalizada calle de Arenal y muy próximos a la Ópera de Madrid. De nuevo, como no, la música nos invade, recordándonos la especial situación en la que se encuentra este establecimiento.
Y una vez dentro, no tengo duda de que el mismísimo Salvatore estaría orgulloso de lo que el estudio de Masformas ha conseguido lograr en el espacio de este local. Un ambiente amplio, sugerente y romántico, que absorbe hacia su interior haciéndote desear poder pasar allí no sólo una fantástica noche sino muchísimas más. La original composición del suelo y las paredes consigue además una acústica espléndida en la que nuestra conversación no llega más lejos de nuestra mesa y la música de ambiente realmente acompaña sin molestar.
Al fondo, podemos disfrutar de un fantástico mural, a base de fotografías superpuestas presidido por el bonito nombre del restaurante. Mientras seguimos sorprendiéndonos sobre el extremo cuidado en los detalles decorativos, se nos atiende con una extrema calidez.
Se respira perfectamente la atmósfera familiar existente entre el personal de este gran restaurante. En la sala nos recibe Eduardo, a las órdenes de Darío D’errico, ambos con elegancia, cercanía y buen sentido del humor. Ya me ha impresionado otras tantas veces ese trato que se recibe en los restaurantes italianos, incluso fuera de nuestro país, y en el caso de Anema e Core, se nota que esto no se descuida como tampoco se hace con el resto de aspectos que caracterizan a un excelente restaurante.
Sinceramente, hasta el suelo del salón no tiene desperdicio. Una original franja negra que nos deja recorrer el pasillo central y nos acoge a sus dos lados en un ambiente de madera más íntimo para deleite del comensal.
En cuanto a la disposición de las mesas, se desprende limpieza, elegancia y muy buen gusto. La cristalería, toda a juego, presenta una forma perfecta para acompañar la cena con un buen vino. El borde superior de las copas se cierra lo justo con la intención de que al degustar cualquier caldo, los aromas se mantengan dentro del cristal aún permitiendo su perfecta oxigenación.
En cuanto a la cubertería, además de denotar una gran calidad, se caracteríza por un diseño muy sugerente. Y aquí un detalle muy curioso. Según las tendencias de las escuelas de servicio de sala, el tenedor debe disponerse con sus pinchos mirando hacia el mantel. Yo, personalmente, prefiero que no me den la espalda y sí me parece de utilidad así como de gran belleza el tipo de cuchillo que observamos con el filo de canto y hacia abajo.
Dentro del servicio de mesa, se incluyen los famosos “crostini” (seguramente su auténtico nombre varíe de mi concepción de este pan) italianos acompañados de pan del día recién cortado y con un sabor muy especial.

Pero no se queda ahí, se nos acompaña con unos apetitosos aperitivos que más que panecillos, son grandes tostadas recubiertas por cualquiera de las estupendas creaciones del día de la cocina. En nuestro caso es una riquísima crema que contiene bonito y aceite de oliva italiano.
Visto que hasta este momento todo promete, ponemos grandes esperanzas en una gran variedad de platos de la carta pidiendo consejo tanto a Eduardo como a Darío y no falta entre los entrantes Le Melanzane que, a pesar de estar compuesto de berenjena, su sabor a tomate, requesón gratinado, mozzarella y salsa pesto me sorprende por su gran sabor. Presentado sobre un tubo abierto igualmente tierno y sabroso.
Una gran apuesta o incluso mejor, según los gustos, es Mille foglie di provolone e pomodori secchi, con un aspecto muy distinto a las famosas provolettas italianas siendo bañada con una salsa a base de milhojas de queso, tomate seco y foie. Como gran apasionado de los quesos me resulta una delicia.
Cuidado con las pequeñas bolitas de pimienta negra que se pueden encontrar, no son muy fuertes y le impregna al plato ese aire picante que poseen. Pero si no se es amante de ellas, siempre está bien saberlo para poder apartarlas.
Aunque las opciones de pasta, plato que a todos nos suele gustar con ligeras excepciones, no suele ser una opción en un establecimiento italiano por su apariencia de plato del día a día, nos aventuramos con el Pennette indiavolate. Sí, pueden parecer unos simples macarrones con tomate pero su acompañamiento de mozzarella, panceta, setas y guindilla, le daban un toque como su nombre dice endiablado.
A partir de este momento, comenzamos a ir a más y es que el Risotto nero alla pescatora nos encandila con sus tesoros del mar: almejas, mejillones, calamares y los bigotudos que se ven en la foto.
Eso sí, lo que esperamos como agua de mayo, es la llegada de la auténtica pizza napolitana realizada por el maestro Carlo Calabrese y por la cual decidimos asistir a este templo italiano en el centro de Madrid. La carta posee una variedad muy amplia, todas ellas sin grandes pomposidades ni mezcla de excesivos ingredientes. Y ciertamente, pedimos la Pizza Parigina, muy bien cargada de jamón de Parma, mozzarella de búfala, aceite de oliva virgen extra y aderezada por encima con rúcula de una manera generosa. ¿Su sabor? Incomparable, ciertamente fuera de lo normal. Espectacular. ¡Felicidades Carlo!
Con lo satisfechos que hemos llegado a este punto, nuestra golosería nos empuja a probar un par de postres. Mi favorito de los dos, la Panna Cotta, mucho más ligera y espumosa de lo que suele ser este postre, lo cual la convierte en sublime. Como segunda opción, el Tiramisú le hace sombra muy de cerca y su presentación así como su sabor a café no tiene igual.
Y como broche final, ¿chupito o café?. Me decido, entre la amplia gama de licores, por el tradicional Limoncello, servido realmente frío, en su punto. Perfecto. Además, debo reconocer que me quedo con las ganas de tomar un café adicional después de probar un sorbo del que traen a Rayo y Ninillas. Café italiano a fin de cuentas, pero que bueno está.
Lo que sí que no nos esperábamos es que fuéramos agasajados con lo que nosotros hemos llamado “Sorbete verde”, por su atrayente presentación. Un sorbete muy digestivo, fresco e ideal para terminar la cena. Tanto que pedimos insistentemente que lo incorporen en la carta para nuestra visita.
Anema e Core es un restaurante no sólo italiano, sino napolitano. El más recomendable de este tipo de cocina que hemos encontrado. A quien decida probarlo, ¡buen apetito!
Ninillas: Nápoles se ubica a las faldas del Vesuvio, lo que a lo largo de la historia ha hecho conocer a sus gentes el juicio final en forma de erupciones, maremotos y terremotos. Esta amenaza permanente ha forjado una forma de vida típicamente napolitana caótica e insegura y al mismo tiempo apasionada y vitalista. Afrontan cada día como si éste fuera el último y, de la misma forma que viven, cocinan: Como si fuera su última cena, el último bocado que alimente su cuerpo antes del desastre.
Con estos antecedentes, dos primos napolitanos: Darío D’Errico Cristiano -en la sala- y Salvatore Cristiano -a los fogones-, se han propuesto dar a conocer sus raíces en lo que, sin duda alguna, será un restaurante de referencia a partir de ahora.
Se llama Anema e Core, alma y corazón, y con ese nombre las expectativas eran grandes, muy grandes, y en estos momentos debo añadir, que se cumplieron y de qué manera. Nada más entrar te recibe a la derecha una pequeña y coqueta barra, a la izquierda su bodega, todo iluminado por una luz violeta que sin pretenderlo te conduce al comedor. Justamente antes de entrar en él, nos encontramos con un horno de leña y a su lado, a Carlo Felice Calabrese, el pizzero, o mejor dicho el artesano de las pizzas, porque después de comer la elaborada por él… en fin, no adelantemos acontecimientos, cada cosa a su tiempo.
La decoración, que ha corrido a cargo de Masformas, es una fusión entre lo clásico y lo moderno, un espacio sobrio y elegante dotado de calidez, donde resalta el gran mural a base de fotografías de escenas napolitanas. Paredes y techos están revestidos creando ondas, lo que dota al local de una acústica envidiable. El conjunto, me gustó y mucho, pensado para comer, beber y charlar, cosa que hoy en día parecen olvidar en la mayor parte de locales.
Las mesas son amplias y al igual que el restaurante tienen aire distinguido. La cubertería, la vajilla y la cristalería -todas ellas de diseño italiano- no hacen sino completar ese toque final de elegancia que toda mesa debe tener. Por supuesto, manteles y servilletas de tela, no pensaríais que lo iba a olvidar.
Os recomiendo una visita al baño, es una parte importante del cuidado diseño de su creador. Al igual que el resto de espacios, es sencillo y al mismo tiempo exquisito.
Os hablaba antes de la bodega, aquí tenéis una imagen de la misma. Su carta de vinos no es muy extensa, pero está muy bien seleccionada toda ella a base de referencias italianas. Nosotros elegimos un vino de la casa: Arpi Sangiovese -13 €-, no lo había probado nunca y tuvimos cierto recelo al elegirlo ya que normalmente los vinos de la casa suelen ser bastante flojos, sin embargo resultó un agradable y económico acierto.
Vayamos a lo nuestro, mientras degustábamos el apetitoso aperitivo y al son de canciones como Tu vuo’ fa l’Americano, fuimos echando un vistazo a la carta. Se trata de una cocina auténticamente napolitana, no podía ser de otra manera, y en ella tienen cabida algunos entrantes (antipasti), originales ensaladas, carpaccios, pastas, risotos, carnes y como no, pizzas.
Tras pedir consejo al camarero, seleccionamos dos entrantes y tres segundos. Diría que dos entrantes para compartir y cada uno un segundo, pero la verdad es que últimamente todos probamos todo.
Comenzamos por Le melanzane -cilindro de berenjena relleno de tomate, mozzarella y requesón gratinado al horno con salsa de pesto-, la presentación era original y el sabor… ¡ay el sabor…! estaba delicioso.
La Mille foglie di provolone e pomodori secchi -milhojas de queso y tomate seco a la brasa con crema de foie-, era una provoleta cubierta por crema, un plato sabrosísimo.
De pasta nos quedamos con los Pennette indiavolate -pennette con tomate, mozzarella, panceta, setas y guindilla-, los macarrones estaban al dente, y la salsa estaba como para chuparse los dedos con ese puntito justo de picante.
El Risotto nero alla pescatora -risotto negro, con almejas, mejillones, gambas y calamares-, venía presentado en esta bonita fuente y como anunciaba su nombre, sabía a mar. Me encantó.
Y ésta es la pizza, una Parigina -tomate, mozzarella de búfala, rúcola y jamón de Parma-, parecen pocos ingredientes, bueno es que son pocos, pero es que su sabor era inversamente proporcional al número de los mismos. Ahora sí, señor artesano de las pizzas, elabora usted unas pizzas de 10. Personalmente, es la mejor que he comido.
En este punto, nos trajeron la carta de postres, los estómagos estaban llenos, pero los postres había que probarlos. Nos decantamos por los caseros, ya que el resto eran de un obrador italiano. En la foto aparece la Panna cotta -frutas del bosque, ron, nata y yoghourt-, estaba suave y al mismo tiempo tenía cuerpo, sencillamente exquisita.
El Tiramisú, no era el convencional, era una especie de tiramisú desestructurado, nada empalagoso que entraba solo, y mira que a mí el tiramisú no suele llamarme mucho la atención, aunque reconozco que éste era de sobresaliente.
Tras los postres Rayo y yo pedimos un cafecito, y Flashback un Limoncello. El café era de una excelente calidad, aunque debo decir que los precios tanto del café como de las infusiones y licores se me antojaron algo subiditos de precio -2.50 € para el café y 3.50 € para infusiones y licores-.
Para nuestra sorpresa, nos invitaron a una especie de sorbete, fuera de carta -aunque deberían incluirlo porque es espectacular-, a base de limón, manzana verde y mandarinello. Que ¿a qué sabe?, pues a limón, a manzana y a mandarinello. Sabe a todo y no sabe a nada en particular porque sus ingredientes se fusionan a las mil maravillas. De veras, hay que probarlo.
Y ahora, ¿qué toca?, pues qué va a ser, mis detalles, aunque debo decir que el restaurante no presenta irregularidades, salvo que como ya viene siendo más que habitual, te cobran 1.50 € por el aperitivo y el pan, pero qué le vamos a hacer, yo creo que a estas alturas ya estamos resignados. El servicio es profesional, cordial y con una paciencia infinita, gracias Eduardo por aguantarnos siempre son una sonrisa en la cara. En cuanto a su ambiente es, como ya he dicho antes, ideal para comer y charlar ya sea con amigos o con tu pareja, porque el ruido es el justo, nada interfiere con nada, ni música ni conversaciones y esto es de agradecer. Si a esto le unimos su cocina auténticamente napolitana, donde la frescura, calidad y buena elaboración son tomadas como estandarte, nos encontraremos entonces no sólo con un restaurante llamado Anema e Core, sino con otro al que deberían añadir “e Vita”, la vida de los que van a disfrutar de esa pasión que sólo los napolitanos saben transmitir a través de sus platos y en un entorno que se presta para el disfrute.
Por si a estas alturas aún no ha quedado claro, pienso volver. Hasta la próxima semana.
Cucharete: Un placentero restaurante italiano de nueva apertura en pleno centro de Madrid. ¡Las mejores pizzas que hemos probado nunca! Mi equipo cenó por 37 €/persona, teniendo en cuenta una botella de vino de 13 € y los cafés que son a 2.50 €, de otro modo hubiese salido por 30 €/persona.
La sencilla pero cálida decoración. La atención del servicio. La cubertería y la cristalería. La calidad de sus materias primas así como la mimada elaboración de los platos. Sus pizzas. ¡El sorbete verde!. Admite cheques de comida (sólo ticket restaurant).
Todas las zonas están habilitadas para fumadores. El precio de los cafés (2,50 €) se hace caro, a pesar de tratarse de un excelente café italiano, así como el de las infusiones (3,50 €).




4,5
Véase también: Restaurante Anema e Core - Nueva Carta
24 comentarios a “Anema e Core”
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Fuímos algunos compañeros de Laburo y Bitacoras.com este sábado y no nos pareció gran cosa. Estéticamente, un local agradable. Los platos, bien, pero no para tirar cohetes, y el servicio realmente malo. ¿Vino? El único que tenían; retiraban las copas y los platos mucho antes de acabarlos. Los postres, pésimos; pedimos varios y entre ellos 3 coincidían y ninguno sabía igual que los otros; preguntamos porqué uno sabía a puro Profidén de la menta que llevaba y la respuesta “porque el cocinero tiene esas cosas”… Fuímos ilusionados después de haberlo visto en Cucharete pero para nada lo recomendaríamos.
Hola, soy una nueva lectora de esta pagína y estoy gratamente sorprendida por las recomendaciones que dais en ella. Me gustaría hacer un pequeño inciso sobre el nuevo restaurante que nos ha abierto sus puertas en Madrid. Me tiene totalmente eclipsada el Anema e Core, como buena Napolitana, tengo que decir que su cocina me transporta directamente a la bella Napoli y que si sumamos a esto el trato inmejorable de sus dueños y trabajadores, no hay mucho mas que decir. No entiendo muy bien el mail enviado por Jose Luis, por varias razones; la carta de vinos es realmente buena y extensa, por si no lo vieron esta destras de los postres en la misma carta. Lo postres siempre buenisimos, sobre todo el tiramisu y la panacota ( totalmente caseros)… yo cada vez vuelvo más ilusionada y os recomendaria probarlo y que sacaseis vuestras propias conclusiones.. En una palabra increible!!!
FORZA NAPOLI!!!!!!!!!
Cucharete seguir asi!!!!!!
Genial! Un italiano que realmente me sorprendio, no me llaman mucho la atencion estos sitios pero con la critica esta de este blog me llamó la atencion, y si señor, nos encanto a los 5 que fuimos, mis familiares y yo. Nunca habia comido tan bien en un italiano, de ahi que los soliese rechazar de antemano.
Gracias cucharetes
Coincido con el primer comentario. Relación calidad-precio totalmente desajustada. No es que no esté buena la comida, es que los precios están muy por encima de lo que realmente les corresponde. La atención, regular, muy regular. Yendo con reserva tuvimos que esperar un rato para sentarnos, otro tanto para que nos tomaran nota, otro tanto para los postres… Ah, y la panna cota, malísima. Sabe a menta artificial, a profident. El único punto a favor es que está mono puesto.
En fin, italianos sobran. Que no os vacien la cartera en este.
Estoy de acuerdo con FRANCESCA, no se si este tal Jose Luis, se ha confundido de sitio o no está hablando del mismo que el resto. Conozco este restaurante, y me encanta. El personal superprofesional y amable y la comida estupenda. Me encanta ir allí porque el ambiente es superfamiliar y tranquilo. Cada vez que voy pruebo un plato diferente, y debo decir que cada día me soprpenden más. En fin, que siguo diciendo que creo que no hablamos del mismo sitio porque para mi es una de los mejores restaurantes de comida italiana que hoy por hoy hay en Madrid.
Ir a probar y me dareis la razon.
Gracias cucharete.
Está bien. Aunque la distribución de las mesas es un poco carcelaria y la decoración y la acústica producen la sensación de estar dentro de una película de David Lynch. Mi puntuación: Tres cucharetes
¡Estos días estoy de suerte!. Primero, porque el viernes, 24 de agosto, os descubrí por casualidad y me pareció estupenda vuestra página y, segundo porque, siguiendo vuestro criterio (4 cucharetes), fuí a Anema e Core al día siguiente. Era el día de mi santo y resultó todo un regalo para los sentidos ¡me gustó todo! la decoración es un poco ecléctica pero tiene gracia y, lo más importante, todo lo que pedimos estaba estupendo. Hasta tal punto que, al irnos, les dije: ¡genial!.
El descubrimiento ha sido gracias a vosotros porque, aunque vivo cerca, nunca me había fijado en él de tan discreta que es la fachada.
Os seguiré muy de cerca. Gracias de nuevo.
Ante todo felicitaciones por vuestra web.
Local para no repetir, caro y malo.
Pedí alguno de vuestros platos recomendados y joer, joer, debeis de tener enchufe.
Le melanzane es un revoltillo incalificable, una rodaja de berenjena, algo más y mucho tomate de bote (nada que ver con el de vuestra foto). 13 Euros.
Mille foglie di provolone (mil hojas de provolone). Mil hojas? a mi solo me dieron la tapa del libro, las hojas se le debieron de volar al camarero cuando traia el plato a toda pastilla. El mil hojas es una rodaja de unos 4 mm. de provolone tapada por una salsa insulsa. Pregunté si eso era un mil hojas. Me contestaron que eran lonchas finisimas de provolone y que al calentarlas se fundían como si fueran una sola. Trabajo en balde el de cortarlas para que se volvieran a juntar, digo yo. 12 Euros.
Tortelloni zucca e porcini (tortellinis de calabaza). La calabaza brillaba por su ausencia, tanto en presencia como en sabor. El relleno es una pasta de…… de qué leches era la pasta?. Para que no se note la farsa ponen bastantes bolas de pimienta, algunas indetectables a primera vista, muerdes una y ya te da igual el sabor del relleno. No es torpe, no, el invento de la pimienta. 5 tortelloni de tamaño medianillo 13 Euros.
Con los postres no me atreví, visto lo visto.
Local no recomendable y al que no volveré.
Saludos
Hola, realmente no ibamos predispuestos a ir a este restaurante si no a las “Tres Manolas” pero estaba cerrado, así que como está cerca fuimos a conocer este nuevo lugar…lo cierto es que tengo una doble opinión al respecto: por un lado, la decoración me gustó bastante y las entradas y primeros platos no estaban mal (las pizzas muy buenas), pero fallaron en los postres que tomamos ( el tiramisú no era para tirar cohetes y la panna cotta estaba realmente asquerosita, lleno de grumitos indescriptibles y con un sabor a quemado francamente desagradable), en fin…para mi son muy importantes que los postres estén a la altura, creo que es lo que pone la guinda a una buena cena y en este caso fallaron de lleno. Por otro lado, respecto a los camareros había un poco de todo: la encargada muy maja y uno de los amareros bastante sosito y antipático.
No sé, el precio quizá un poco elevado para el chasco que me llevé, quizá le dé una nueva oportunidad…ya os contaré.
Hola a todos, y gracias a cucharete por dejarme conocer este restaurante ( verdaderamente napolitano)…
Solo me limito a decir que es unos de los mejores italianos que he probado hasta ahora, y segurisimo que volvere……
Un saludo.
Estuve cenando con mi novio y nos trataron de maravilla. El ambiente acogedor y modernos.
Pedimos un plato y una pizza para cada, pensando y viendo las fotos que no eran muy grandes. (Yo pedi melanzane y mi chico pasta rellena de pera con almejas) La cantidad era razonable y llenaba muchisimo. Estaban riquísimos los dos platos. Las pizzas las mejores que he comido, la masa ni muy gruesa ni muy fina, hecha en su punto. BUENÍSIMAS. De postre pedimos el tiramsú, el mejor que he comido, suave y nada pesado y una tarta de pera, también muy buena.
Nos invitaron a un licor de limonchelo y una crema de lo mismo hecha por ellos mismos, muy suave y ligera para después de una cena copiosa. De beber pedimos lambrusco rosado. La calidad, cantidad, precio son muy razonables y se cena muy bien.
El trato del personal muy agradable y profesional. Sin duda repetiremos para seguir disfrutando de sus platos.
Gracias a Cucharete por habernoslo dado a conocer. Muy buen italiano.
Buenas tardes, estoy completamente sorprendido por la calidad y amabilidad que me han brindado en este restaurante…..
Estubimos comiendo ayer y ya tenemos ganas de volver!!!! Pedimos de entrante un sauté de frutti di mare ( SUBLIME) de segundo el meitre me aconsejo un linguine allo scoglio, envuelto en papel plata.( tomatito, almejas, pulpito y mejillones) y debo de decir que acerto de lleno. Mi novia pidio una pizza dop tambien aconsejado por el ( tomate, mozzarella de bufala y albahaca) MADRE MIA!!! y por ultimo un tiramisú y unos profiteroles que estaban a la altura de los anteriores. No puedo dejar de nombrar el prosecco, un vino tipicamente italiano que nos sorprendio gratamente.
Sin duda volvere…..
Anoche, sobre las 9.00 de la noche, no sabíamos aún que hacer, si salir a cenar algo, quedarnos en casa… Y al final decidimos llamar a este restaurante que en un principio cuando vi vuestro reportaje me llamó mucho la atención.
En la llamada como casi siempre todo correcto, nos tomaron nota de la reserva y eso que era para una hora y media después.
Llegamos allí nos atendieron estupendamente, nos comentaron que si sabíamos que queríamos de beber y como dijimos que queríamos vino, nos comentaron que la carta de vinos la teníamos en la parte de detrás de la carta.
Pedimos la comida, sin saber si habíamos hecho bien o no nuestra elección, pedimos un vino de la casa, de primero para compartir una scarmoza (no recuerdo si se escribe así o no), una pizza panna para mí y una pizza tone para mi acompañante.
Nos trajeron el vino, lo abrieron correctamente, nos dieron a probar etc… La verdad es que la velada estuvo muy bien, cenamos tranquilos que es lo que muchas veces se echa de menos en sitios como Madrid que parece que todo tiene que estar masificado.
La comida estaba estupenda. Voy a poner un par de peros… El primero es que no se si fue por que éramos una mesa pequeña, pero sinceramente me sentí algo descuidada durante la comida, la mesa de al lado siendo cuatro, los camareros siempre estaban echándoles el vino cuando la copa estaba vacía, a mi no se me acercó ninguno en toda la noche, lo vi en varias mesas mas, así que terminé pensando que como habíamos pedido el vino de la casa, no teníamos derecho a que nos lo sirvieran (por pensar algo que no fuera malo), pero mi sorpresa fue cuando la mesa de cuatro que teníamos al lado de segundo vino pidieron también el de la casa y se lo siguieron sirviendo cuando la copa estaba vacía, así que pensé que definitivamente era porque nuestra mesa era solo de dos personas. En fin, me decepciono particularmente este detalle.
Después de la comida, mi acompañante se pidió un sorbete de limón para postre y yo me comí una tarta napolitana que no recuerdo su nombre, pero estaba hecha con el queso del tiramisú, naranja y aroma de azahar.
Aquí tuvieron un detalle, puesto que la camarera que nos sirvió el postre vio que tardábamos en comérnoslo y nos dijo que si no nos gustaba nos lo podía cambiar. Cosa que no hizo falta, porque estaba muy buena la tarta, pero es que era muy dulce y requería su tiempo para digerirla.
Después los cafés y un poco de charla para bajar la comida.
El otro pero, lo he dejado para el final, ya que no le doy más importancia de la que tiene. Cuando nos cobraron, preguntamos si se podía pagar con cheques restaurantes, nos dijeron que si. Pagamos la mitad con los cheques y la mitad con dinero, sobraban unos céntimos, pero nadie nos trajo las vueltas. Si ya sé que muchos pensareis que cuando se paga con cheques, no tienen por qué devolverte nada, pero es que en todos los restaurantes que hemos pagado, mitad con cheques, mitad con dinero, siempre nos han dado las vueltas y aquí nos extraño que no nos las dieran, más que nada es que eran unos céntimos y seguro que los íbamos a dejar e incluso yo me quede con ganas de dejar algo más de propina, pero como no nos trajeron la cajita donde te traen la cuenta, no deje nada más. Quizás es algo que tendrían que mejorar.
Un saludo
Creo que es un italiano más, con un precio elevado para lo que ofertan que es más de lo mismo y sin ninguna innovación, que sería de agradecer. Bastante tontería para no cuidar al cliente y asombrar al incauto que deja su dinero por algo que cuesta muy poquito.
Consejo: busquen más y no se dejen engañar.
El pasado viernes por la noche estuve cenando con unos amigos y la opnión es muy buena, aunque probablemente si hubiese sido más barato me habría gustado más todavía.
Vamos a diferenciar tres puntos: decoración, servicio y comida.
- Decoración: es un sitio decorado con mucho gusto que mezcla muy bien la tradición italiana con la decoración moderna. La luz no es muy fuerte y los colores combinan a la perfección. Si algún día quieres sorprender a tu pareja, este es el sitio.
- Servicio: el personal es realmente profesional y competente. Serios y a la vez cercanos. Muchos de ellos son italianos, pero no dicen constantemente gilipolleces para turistas, sino que tienen un trato exquisito.
- Comida: esto es realmente lo importante. Comimos tres entrantes: carpaccio, una ensalada de rúcula con boletus y un queso que ahora no recuerdo el nombre, pero era tipo provolone. El carpaccio muy bueno (estaba acompañado con rúcula), así como la ensalada, pero el queso es normalito y no le encotré la gracia.
Yo de segundo tomé unos ñoquis con boletus que estaban espectaculares. Aunque la ración podría ser un pelín escasa, os lo recomiendo si vais a comer a este garito.
De postre tomé unos canutos rellenos de mascarpone que también estaban muy buenos. La pasta de los canutos es parecida a nuestras rosquillas y, aunque te ponen una cuchara, tienes que comerlo con las manos. Riquísimo.
Para terminar, tomamos el café de 2,5€ que es un espresso de los de italia, es decir corto pero muy fuerte. Después, tranquilamente estuvimos de sobremesa con el limonchelo que ponen de parte de la casa.
Por cierto, acompañamos toda la comida con un vino Lambrusco tinto y alguna botella de rosado. Yo todavía no tengo el paladar hecho a este tipo de vino y, en realidad, me saben todos casi igual.
La broma nos salió por 44€ por barba. Un pelín caro, pero valió la pena.
Fuimos a comer el domingo, guiados por el buen criterio q suele tener esta pagina, 4 de 5 cucharetes era para tenerlo en cuenta, y la desilusión fue tan grande como paginas puede tener la biblia, la comida pésima y escasa, la pasta al dente o mejor al diente, pq no había quien masticara , la lasagna de carne churruscadita por los lados lastima q no me guste el carbon,la pizza de las peores q he probado nunca y eso q he visitado italia de cabo a rabo, el carpaccio bastante mal preparado,el servicio poco atento, tuvimos q pedir q nos cambiaran el cenicero por que parecía la fabrica de “arias”,y repetírselo pq no nos hicieron caso, los postres nada del otro mundo,y la cuenta la catombe, x suerte no pedimos vino , relación calidad precio desfasada “carísimo”, la decoración interesante….no recomendaría a nadie q fuera y mas si tengo q volver a verle…eso si ,eran rápidos a la hora de retirar los platos…jajajajaa
estoy totalmente deacuerdo con la opinión de josé luís
si os interesa fuimos cinco comensales, 3 le dieron 2 cucharetes, otro le dio 0 y yo le di uno…..
No somos gourmets, pero sabemos lo q nos gusta, comer es un placer……..
ma che dice Natalia??
A me é piaciuto proprio.
(sobretodo el camarerooooo….xD)
Complimenti a tutti.
Un saluto
El Sabado 15 de Marzo de 2008, visitamos este restaurante Siciliano, nuestra primera aventura en un Siciliano.
Todo lo que comentan en Cucharete se refleja en la actualidad. Atención, profesionalidad y calidad.
Tan solo hechamos en falta el sorbete de limon….
VISITARLO..Un saludito!!
Segunda vista a este restaurante:
Salíamos mi novia y yo tarde de la ópera en el Tearo Real, y después de barajar distintas opciones poco satisfactorias decidimos darle una segunda oportunidad a este restaurante (del que Ninillas nos habló maravillas en el sabadete de cucharete), más que nada por encontrarse a escasos segundos a pie del citado teatro. Yo no estaba muy convencido pero ella parecía decidida.
En este caso, segundas partes sí han resultado buenas. Llegamos sin reserva y nos sentaron en una recogida mesa para dos. La atención, muy buena -a diferencia de la vez anterior que resultó espantosamente mala- Es cierto que sigue resultando algo caro para lo que ofrece, y estoy convencido de que hay italianos igual de buenos con un precio más ajustado en Madrid, pero la atención y la comida resultaron ciertamente satisfactorias, sobre todo la atención.
La comida estuvo bien: una provoletta con salsa de tomate y boletos para compartir, una pizza melanzzane para ella y un ossobuco con gremolata para mí. Los segundos estuvieron muy buenos (incluído el tuétano del ossobuco… mmmm) pero tengo que poner un pero importante al primero. El queso estaba quemado en diversos puntos y le daba un toque amargo muy desagradable que estropeaba el balance del plato. Por otra parte, sinceramente, me sobraban todos los aderezos: con el queso a la parrilla hubiera sido más que suficiente, pero eso ya es cuestión de gustos. De postre, un tiramisú muy rico (frente a aquella espantosa panna cotta de la vez anterior) y unos licores que corrieron cuenta de la casa -limoncello y una crema de melón muy rica. Todos los platos, salvo el ossobuco me resultaron algo subidos de precio, incluído el postre y un té moruno que no dejaba de ser una anodina infusión lejana de aquellas cargadas de azucar y menta, si bien la atención y el bonito ambiente que recrea el restaurante lo compensaron con creces. Pasamos una velada muy agradable en compañía de unas viandas ricas, el humo del tabaco, y una atención reseñable.
Destaco este último punto porque en mis salidas por Madrid, cada vez me parece más dificil encontrar sitios donde la atención sea algo más allá que la práctica burocrática de escribir la comanda y desplazar los platos hasta la mesa. Es un apartado que valoramos especialmente y que se descuida de manera alarmante en la hostelería en Madrid, con independecia del precio del restaurante.
En definitiva: es posible que repitamos, a ver si a la tercera va la vencida y nos convertimos en habituales.
Fuimos el dia 14 de Mayo, eramos 9 personas, ya conociamos el restaurante anterior de los propietarios, decir que si en el anterior la comida estaba buenisima, en este se superan, tanto en variedad, como en originalidad. La decoracion es muy, pero que muy acogedora, ademas de elegante.
Fui con unos compañeros del trabajo, celebrabamos una reunion de antiguos compañeros, a todos les encanto, de hecho, algunos han repetido experiencia con sus parejas.
Me parece un sitio muy recomendable para sorprender a amigos y a tu pareja.
Sobre el precio, nosotros tocamos a unos 30-35 euros por persona, con entrantes, pizza, y un segundo cada uno, postres (unas delicias que se desacian en la boca), vino, cafes, y licor por cuenta de la casa. Sinceramente no me parece nada caro, he comido en otros sitios por bastante mas y la experiencia mucho menos agradable.
Cierto que la comida italiana es mi debilidad, pero es que si ademas esta bien hecha y en un sitio tan agradable para los sentidos, pues de verdad, creo que eso se tienen que pagar.
Os lo recomiendo.
Una de las mejores pizzerias que hasta el momento e encontrado en madrid. Gracias otra vez a cucharete. Repetiremos seguro. Un Saludo!
Ciao, esta es la primera vez que me apetece hablar de un restaurante en una página. Pero no podía perder la oportunidad de hacer varios comentarios de este lugar único de Madrid.
He ido varias veces al Anema y nunca me ha defraudado, al contrario, mejora día a día. Esta última semana ha empezado con una nueva carta que es más que increible. Es tan completa que hace de este resturante algo muy recomendable. No solo es sus variedades de pastas muy diferentes a otros lugares destaca, sino que tambien en las carnes. Mi novio ( Napolitano y muy critico con los restaurantes Italianos) el otro día probo la tagliata di filetto y nos quedamos relamente alucinados, INCREIBLE!!!
Ademas de la carta, la atención es realmente exquisita. Atenta y muy profesional ademas de cercana…
No podeis dejar de probar la nueva carta.. Si os gusta la cocina Napolitana, os recomiendo que no os lo perdais…
Grazie, un saluto a tutti……
La verdad es que coincido plenamente con las valoraciones. Realmente bueno el Italiano. Empezamos con provolone y la verdad es que de los mejores que he probado, ademas el plato para dos era bastante grande.
Luego me decidí por una pizza y es de las que se nota que estan hechas en horno. Muy buena, ademas elegi la que ponía el Chef y fue una gran eleccion. No obstante y por poner un pero, no encontre mi preferida que es la hawaiana, con piña y jamon york.
La atención fue exquisita. El sitio es pequeño pero muy agradable y con todos los camareros con una pinta de Italianos tremenda.
En fin una gran descubrimiento gracias a Rayo!!
Hace poco más de un año descubrí este restaurante Napolitano y cualquier cosa buena que hayais leido sobre él es poca. Desde el momento que entras por la puerta te encuentras con un servicio elegante y atento, por que no decirlo, inmejorable. La carta que ofrece es una delicia, desde los entrantes o anttipasto a los platos de pasta (atención a la lasaña…mamma miaaa!!!!) y las deliciosas pizzas, sin olvidarnos de los postres, que cambián regularmente (si teneis ocasion la próxima vez que vayais, pediros la tarta de naranja con chocolate….si no os gusta os devuelvo el dinero que ha costado :D)
Uno de los mejores italianos de Madrid, ideal para ir con la pareja. Una autentica MARAVILLA en el corazón de Madrid.
Bravo!!!